TRIBUNALES

Antonio Doreste: “Es lamentable que el poder judicial esté solo prácticamente frente a algo tan grave como el procés”

Se le advierte relajado, como si se hubiera quitado un peso de encima al anunciar que no seguirá como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) tras suceder en el cargo, hace cinco años, al ahora responsable de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro

Se le advierte relajado, como si se hubiera quitado un peso de encima al anunciar que no seguirá como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) tras suceder en el cargo, hace cinco años, al ahora responsable de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro. Fiel a su bien ganada fama de hombre sensato y consecuente, no elude a cuestión alguna de las que le plantea DIARIO DE AVISOS por delicado que fuera el tema, y asegura que desconoce aún dónde va a dedicar sus próximos esfuerzos. Antonio Doreste (Las Palmas de Gran Canaria, 1954) nos atiende con motivo de su presencia en el acto de apertura del Año Judicial en la provincia tinerfeña, celebrado en Santa Cruz de Tenerife el pasado viernes.

-¿Por qué ha decidido anunciar durante la apertura del Año Judicial en Las Palmas de Gran Canaria que no optará a repetir en su cargo como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias?
“Pues por un conjunto de razones. Personales, familiares, de pareja y también por agotamiento”.

-¿Han sido mucho estos cinco años como referente de la administración de Justicia en el Archipiélago?
“Han sido, efectivamente, cinco años duros, durante los que se han producido una serie de acontecimientos y de complicaciones, muchas de las cuales no se ven, como ya expliqué en el acto celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Insisto, muchas de las cuales no se ven, pero desgastan”.

-Algunas de esas complicaciones, de las que sí se tiene conocimiento público, han sido temas realmente complejos como la reciente sentencia de cárcel contra el magistrado grancanario Salvador Alba. ¿Cómo vivió este proceso?
“Francamente, desde que decidí abstenerme del caso, por los motivos conocidos, dado que de lo contrario habría tenido que presidir ese juicio, la verdad es que ya me sentí algo aliviado”.

-¿No es positivo que, pese a la presencia de un magistrado de la Audiencia de Las Palmas como encausado, los tribunales hayan removido cualquier obstáculo hasta llegar a unas conclusiones, en este caso condenatorias?
“Unas conclusiones, hay que recordar, que no son definitivas aún”.

-Menciona que también ha tenido que lidiar con complicaciones que no son públicas. ¿Poría ser más explícito a ese respecto?
“Me refiero a muchos problemas internos, que la opinión pública desconoce. No porque hayamos decidido mantenerlos en secreto, sino que se han llevado con una mayor discreción. Por ejemplo, le puedo decir que raro es el mes que no entra una querella contra un juez y, actualmente, tenemos tres en trámite. Eso no quiere decir que vayan a desembocar necesariamente en procedimientos penales, sino que están en su primera fase. En resumen, que este tipo de problemas son frecuentes, pero también hay problemas organizativos”.

-¿Tienen que ver, quizás, con la falta de medios?
“No. Sé que el presidente de la Audiencia [se refiere a Joaquín Astor Landete, responsable de la Audiencia tinerfeña] se ha quejado de la falta de medios, y es normal que lo haga. La mayoría de los operadores se queja, los abogados se quejan… En eso soy más tolerante. Creo que la Administración nos dota de bastantes medios, tenemos la plantilla completa de jueces, 260, y dentro de ellos 19 son volantes, que nos ayudan mucho. También tenemos 49 jueces sustitutos…Hay medios personales suficientes y mecanismos de flexibilidad para atender el servicio público. Respecto a funcionarios, la Comunidad Autónoma nos tiene todas las plantillas cubiertas, y además, según la época, contamos con un 5% de funcionarios más de refuerzo. Tampoco podemos quejarnos”.

-¿En cuanto a juzgados?
“Se han creado cinco juzgados nuevos, si bien es verdad, como dijo el presidente Astor Landete, hay bolsas como en el asunto de las cláusulas suelo, pero están razonablemente bien atendidos. Es verdad que solo hay un juzgado pero con cuatro jueces, por lo que es como si hubieran cuatro juzgados. No digo que los medios sean los ideales, pero estamos bien”.

-¿No es terrible el lastre que arrastra Tenerife, que carece desde hace lustros de un Palacio de Justicia capaz de acoger por completo las sedes judiciales?
“Sí. Eso es verdad. Y llevan muchos años dándole vueltas a ese asunto. Ya es hora. Parece que por fin la Administración se decide”.

-Ya. Como hace cuatro años…
“(Sonríe) Es verdad”.

-Al menos, desde hace cuatro año hasta hoy sí se alcanzó en las sedes de Fuerteventura…
“Así es, ya está todo caminando en Fuerteventura, y en La Palma se está haciendo un edificio nuevo… Insisto en que, por lo que respecta a medios, tampoco estamos tan mal”.

-¿Cómo valora, en general, el estado de la administración de Justicia en Canarias?
“Yo lo valoro bien, sobre todo desde un punta de vista comparativo. Si nos fijamos en otros territorios que son altamente deficitarios como Andalucía, Valencia o Cataluña, estamos mucho mejor que ellos”.

-¿Qué aprecia mejor en la Justicia de Canarias?
“No destacaría ningún aspecto en concreto. Alabaría a mis compañeros, la gran mayoría de ellos están bien preparados y trabajan duro”.

-¿Y qué es lo peor?
“(Sonríe) Tampoco me atrevería a destacar nada en concreto. Pediría un esfuerzo más a todos, incluyéndome a mí el primero, para que trabajemos todavía más”.

-Ahora vienen tiempos convulsos con la sentencia del llamado procés…
“Ese es el tema más importante que tenemos en España y, por supuesto, en la Justicia. Ya dije en Las Palmas que hay que elogiar muchísimo lo realizado por el poder judicial, y particularmente la Sala Segunda del Tribunal Supremo en esta fase, como también al instructor de la causa en su momento. Lo lamentable, y eso tengo que decirlo, que en este tema, que insisto es fundamental para toda España por mucho que la población, un poco hastiada, haya perdido el interés. Y no hay que perder ese interés, porque es el mayor problema que ha tenido España en muchísimo tiempo, seguramente desde el Golpe de Estado. Y le decía que es lamentable que la defensa del orden constitucional, que en la vanguardia ante este ataque, esté prácticamente solo el poder judicial. A mi juicio, el poder ejecutivo se ha mantenido demasiado pasivo en la defensa del orden constitucional, y hemos sido nosotros, y me refiero al poder judicial, sino al Tribunal Supremo, quien ha tenido que afrontar este gravísimo problema. Quiero manifestar mi apoyo y mi admiración por los compañeros del Supremo, y particularmente por su presidente”.

-Precisamente, quería preguntarle por ese paisano, el juez Manuel Marchena…
“Es paisano de Gran Canaria, y además (sonríe) nos educamos en el mismo colegio, el de los jesuitas de Las Palmas”.

-¿Iban a la misma clase?
“No. Él es de la clase de mi hermano, un par de años por debajo. La verdad es que tenemos un magistrado que ya era un ejemplo dentro de la carrerea, pero que ahora es un referente a nivel popular. Es una persona con una talla jurídica y personal difícil de igualar”.

-¿Le molestó que se interpretasen políticamente sus argumentaciones jurídicas en el caso Grúas, en concreto sus votos particulares en la reclamación del expresidente Fernando Clavijo para aforarse en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias?
“Sí. Lamentablemente se tradujo una postura jurídica en una política. No estoy ni a favor ni en contra del expresidente Clavijo, ni de su política o de su fuerza política. No tengo nada que ver con ello. Es más, cuando yo estuve en política, hace ya 30 años, milité en un partido político que ya desapareció, que era el Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez, pero nunca estuve en Coalición Canaria. Y si yo defendí la postura del presidente Clavijo era por la tesis jurídica de su defensa, no la postura de él. Y sigo pensando lo mismo que en su momento. Creo que la resolución de ese caso tenía que haberse hecho en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y no aquí en Tenerife. Era, insisto, una postura estrictamente jurídica, bastante razonada a lo largo de 20 folios. Además, el Consejo de Estado, con el prestigio jurídico que tiene, manifestó en su dictamen, tras realizar yo mi primer voto particular, la misma postura que defendía.Pero, bueno, son temas jurídicos discutibles, y no soy ninguna persona dogmática”.

-¿Se emocionó en Las Palmas de Gran Canaria cuando anunció que no se presentaba a la reelección como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias?
“La verdad es que me sentí extremadamente satisfecho y sorprendido por la reacción al terminar el acto, dado que disfrute de una ovación de toda la sala durante largo rato sin que hicieran caso a mis peticiones para que cesaran en los aplausos. Supuso para mí una de las mayores satisfacciones de toda mi vida porque fue espontáneo e inesperado, la verdad”.

-¿Y ahora a qué se dedicará Antonio Doreste?
“(Ríe abiertamente) Por el momento no se sabe, porque felizmente tengo dónde elegir. Desde luego, a donde me voy es a trabajar, como siempre he hecho durante toda mi vida”.