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Los sin hogar son invisibles

Cáritas realiza un simbólico ‘entierro’ del derecho a la vivienda. “Una parte de la sociedad piensa en la especulación, mientras las administraciones públicas miran para otro lado”
Imágenes del acto organizado por Cáritas en Santa Cruz de Tenerife con motivo de la celebración del Día Mundial de las Personas sin hogar. Fran Pallero
Imágenes del acto organizado por Cáritas en Santa Cruz de Tenerife con motivo de la celebración del Día Mundial de las Personas sin hogar. Fran Pallero
Imágenes del acto organizado por Cáritas en Santa Cruz de Tenerife con motivo de la celebración del Día Mundial de las Personas sin hogar. Fran Pallero

Con motivo del Día Internacional de las Personas sin hogar, que se celebrará el próximo domingo, Cáritas visibilizó ayer este dramático problema con un simbólico “entierro del derecho a la Vivienda” en Santa Cruz de Tenerife, una concentración que reunió a unas 250 personas y concluyó a las puertas del Instituto Canario de la Vivienda (ICV), donde tres beneficiarios de los proyectos de Cáritas, David, Jesús y Richard, leyeron un manifiesto en el que demandaron “ayuda y esperanza”, “ser escuchados”, y que no maten sus “esperanzas y las ganas de luchar”, unas vidas que se han convertido en “soledad, locura, aislamiento, impotencia, drogadicción, alcoholismo y enfermedades”, y una situación que les hace “olvidar quiénes somos y se nos mata en vida”. Posteriormente, entregaron el escrito a la directora del Instituto Canario de Vivienda, Maribel Santana.

Familias monomarentales, desempleados y perceptores de rentas mínimas, son los perfiles más habituales de las personas que acuden a Cáritas con problemas vinculados a la vivienda. El informa Foessa sobre exclusión social refleja que la vivienda se ha convertido en una de sus principales preocupaciones, sobre todo entre el 68,1% de los canarios en exclusión severa. En general, tres de cada diez canarios tienen problemas vinculados a la vivienda; más del 23% de la población se ha visto obligada a reducir los gastos de suministros (electricidad, agua, gas o teléfono); el 20,1% no ha tenido dinero suficiente para el pago de los gastos relacionados con la vivienda; y el 19,4% se enfrentó a cortes en los suministros.

Cáritas atendió a 1.736 personas en 2018 a través de sus programas de vivienda e inclusión social; de ellas, 390 fueron acogidas en sus recursos alojativos, una cifra que crecerá el 10% este año. La institución desarrolla proyectos como Base 25, de prevención del sinhogarismo, y las unidades móviles de atención en calle (UMAC) en el Norte y el Sur de Tenerife y en la isla de La Palma.

Base 25 ofrece asesoramiento integral a las familias en riesgo de exclusión residencial por ejecución hipotecaria, desahucio por alquiler o en precaridad. El año pasado atendió un total de 988 personas, de ellas 392 menores, de 329 núcleos familiares. Solo en los tres últimos meses se han producido cerca de un millar de desahucios en el Archipiélago. Por su parte, las unidades móviles de atención en calle atendieron a más de 200 personas sin hogar que habitan a la intemperie y se refugian en espacios públicos, cuevas o lugares improvisados.

Entre los problemas que se plantean en Canarias, destaca el mercado de alquiler, donde el auge de la vivienda vacacional y su uso especulativo, condiciona el acceso al alquiler de primera residencia, afectando a aquellos con recursos más bajos, hasta el punto de tener que vivir en la calle o acudir a recursos sociales.

Alejandra Hernández, coordinadora del proyecto Base 25, afirmó que “el derecho a la vivienda está siendo vulnerado en Canarias. Una parte de la sociedad piensa en la vivienda como un bien de mercado y especulación, mientras las administraciones públicas miran para otro lado. Hay 138.000 viviendas vacías y más de 13.400 demandantes, 11.900 de ellos en alquiler. Las administraciones deben asumir su responsabilidad ante una realidad sangrante”.

Además, indicó que “no solo son sin hogar las personas que están en la calle y atendemos en las unidades móviles, o las que utilizan nuestros recursos alojativos, hay muchísimas familias que están a punto de perder la vivienda por procedimientos de desahucio, ejecuciones hipotecarias, procedimientos judiciales por un cambio de titularidad o en una situación de ocupación ilegal voluntaria o sobrevenida”.

El perfil de personas atendidas en Cáritas es muy heterogéneo: “En calle encontramos personas más dañadas”, mientras que en los recursos alojativos “hay múltiples perfiles y realidades, inmigrantes, en exclusión o personas que les golpeó la crisis. Puede pasarnos a cualquiera”, recalcó Hernández, que lamentó “el aumento de mujeres que no pueden acceden a una vivienda porque no pueden demostrar sus ingresos”, finalizó.

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