La Palma

‘Un flechazo en plena diana’, homenaje a la tiradora con arco palmera Pilar Luque

Fue campeona de España y, a través de la obra de Noé Ramón presentada ayer en el Palacio Salazar, se reconoce su destacada figura en el panorama deportivo nacional

Pilar Luque con su arco y flecha. DA
Pilar Luque con su arco y flecha. DA

El refranero popular dice aquello de “nadie es profeta en su tierra”, una frase de origen bíblico que refleja la situación de muchas de las grandes estrellas del deporte, que se ven obligadas a abandonar su territorio natal para triunfar en las altas competiciones internacionales. Pero la arquera, Pilar Luque Plasencia, que fue dos veces campeona de España en la categoría absoluta y cuatro en veteranos, se ha ganado a pulso formar parte del cuadro de honor en la que siempre considero su isla, La Palma.

Fallecida en el año 2016 debido a una larga enfermedad, anoche, durante la presentación del libro Un flechazo en plena diana en el Palacio Salazar, quedó muy claro que su leyenda prevalecerá por siempre en la Isla Bonita. En un emotivo acto al que asistió el periodista Noé Ramón, autor de la obra, y el marido de Pilar, Sergio, que la acompañó durante toda su trayectoria, se reconoció la figura de una mujer habilidosa en el uso del arco y la flecha que cosechó éxitos muy notorios también para la selección nacional.

Con 48 años, edad aparentemente avanzada para una deportista, Pilar descubrió que poseía un talento natural para el tiro con arco. “Una tarde me ganó, y a partir de ahí nunca más vencí compitiendo con ella”, relató su marido, al tiempo que se mostró orgulloso de que su nieta, Melania Suárez, se codee con la élite del surf mundial. “Me alegra saber que alguien con los genes de mi mujer haya llegado muy alto”, indicó.

Reconoció tener su casa abarrotada de trofeos. Es más, dijo haber regalado una buena parte a familiares y amigos, para que perdure en el recuerdo. Y de entre todas las hazañas destacadas llevadas a cabo por Pilar, quiso resaltar que en el conjunto nacional siempre lanzaba en último lugar, ya que los miembros del equipo sabían que lo suyo era, con total seguridad, un tiro en la diana, hasta que en 2006, concluyó, “las puertas del cielo se abrieron para que entrara Pilar”.