CASO GRÚAS

Los extrabajadores afirman que Clavijo ‘enchufó’ a sus amigos

Los testigos aseguran que los empresarios que hundieron la empresa entraron en la misma por su relación con el exalcalde

A la derecha, Alejandro Díaz, que testificó ayer, conversa con otro de los extrabajadores, Francisco Ramos, a las puertas de los juzgados laguneros. Fran Pallero
A la derecha, Alejandro Díaz, que testificó ayer, conversa con otro de los extrabajadores, Francisco Ramos, a las puertas de los juzgados laguneros. Fran Pallero

Los extrabajadores de la concesionaria de las grúas laguneras afirmaron ayer en su comparecencia como testigos del llamado caso Grúas que los empresarios que hundieron dicha empresa entraron en la misma “enchufados” por el exalcalde lagunero y hoy senador autonómico Fernando Clavijo (Coalición Canaria), imputado en esta causa junto al también exalcalde José Alberto Díaz, el edil coalicionero Antonio Pérez Godiño y la exdirectora general de Seguridad municipal Rosario García. Las declaraciones de estos cuatro extrabajadores (Begoña Fernández, María Dolores Delgado, Alejandro Díaz y Evelio García) concuerdan con las realizadas el pasado jueves por el exdueño de la concesionaria, José Padilla, y presentan un modus operandi de enchufismo ya detectado en las escuchas telefónicas del caso Corredor, donde Clavijo también estuvo imputado pero no tuvo que responder finalmente al anularse dichas excusas por un defecto de forma.
En cuanto a dicho enchufismo en las grúas laguneras, los ejemplos registrados ayer en el Juzgado de Instrucción Número Dos de La Laguna son numerosos. Así, Alejandro Díaz fue muy claro cuando, durante el interrogatorio al que fue sometido durante la mañana, sostuvo bajo juramento que él mismo fue contratado “por Padilla porque me dieron un papel como que iba de parte de Plácido Mejías [otro concejal de Coalición Canaria]”. Respecto a los nuevos propietarios, “también eran elegidos a dedo por el concejal de Tejina, y que de Clavijo eran Pablo [Ginovés], Santiago [Casanova] Felipe [Casanova] y José Luis Conde. Todo el mundo lo sabía, ya que ellos se lo decían a todo el mundo”. A continuación, Díaz añadió que “Santiago fue el padrino de bautizo del hijo de Clavijo”, así como que “cuando Esteban [Hernández] y Carmelo [Reyes] nos reunió a todos para decirnos que querían comprar la empresa, nos dijeron que tenían gente detrás”.
Muy similar fue la declaración de María Dolores Delgado, quien manifestó: “Sé que entraron directamente porque conocían a Clavijo, porque lo decían y comentaban directamente, Pablo Ginovés, Santiago Casanova, José Luis Conde por el kárate [Clavijo práctico este deporte en su juventud], Esteban [Hernández] porque conocía al concejal de Hacienda, Francisco Ramos porque conocía a Ana Oramas y Evelio [García] porque conocía también a Clavijo”.
Precisamente, el propio Evelio García reconocía que le llamó Begoña [Fernández]: “El teléfono se lo tuvo que dar Clavijo, quien después le dijo que le había dicho a Begoña que lo contratase”. Este extrabajador de las grúas laguneras detalló que “era el encargado de una empresa de pintura y hacía los trabajos a la empresa de Clavijo y su mujer, una administración de fincas. Estuve diez años en la empresa de pintura, me fui al paro y pasé a las grúas a pesar de no tener experiencia en el sector”.
Por último, Begoña Fernández señaló que entró en la empresa porque, si bien no concía a Padilla [entonces dueño], “era amiga de la mujer de Clavijo, y este me dijo que si estaba interesada en trabajar para la concesionaria y luego me llamaron. Primero dejé el currículo a Estanislao [González Alayón, entonces jefe de Área de Hacienda y hombre de confianza de Clavijo, a quien acompañó en su paso por el Gobierno de Canarias]”. Sobre su excompañera María Dolores Delgado, sostuvo que se enteró “después de que Loly conocía a Estanislao, y la llamé para que trabajara en la empresa a petición del propio Estanislao”.
Sea como fuere, lo cierto es que todos estos “enchufados” [siempre según la versión de estos testigos] arruinaron la concesionaria de las grúas laguneras, que con Padilla sí se mantenía estable, tal y como explicó ayer su entonces gerente, la citada Begoña Fernández: “Cuando estaba Padilla percibía bien mi salario; como mucho estuve dos meses sin cobrar. En aquella época los vehículos pasaban correctamente la ITV, teían tarjeta de transporte, se pagaban los sueldos, a Hacienda, a la Seguridad Social…”. Pero después “es verdad que recibí una llamada de Clavijo diciéndome que los siete trabajadores iban a comprar, pero la conversación no fue amigable porque yo no estaba de acuerdo porque se trataba de siete personas que no estaban preparadas para llevar la empresa, que no llegaban ni a octavo de EGB ni tampoco económicamente”.
Lo cierto es que este enfrentamiento con Clavijo (de quien Padilla sostuvo el pasado jueves que era “el jefe”) fue nefasto para el futuro de Begoña Fernández en la empresa, dado que “cuando compraron los siete me bloquearon el ordenador al día siguiente, tanto a mí como Loly. No me quedó ninguna función como gerente y cobraba por no hacer nada. Lo único que hacía era pasar los partes diarios. La actividad, una vez compraron los trabajadores [los siete en cuestión] la realizaba creo que Carmelo [Hernández], que no me hablaba”.
Begoña Fernández, que como sus compañeros sufrió el impago de sus nóminas (en ocasiones se acumularon hasta doce mensualidades sin cobrar) fundamentalmente tras ponerse al mando los amigos de Clavijo, relató ayer : “Me consta que se concedió un préstamo a la empresa, era vox populi, pero después de ese préstamo no nos ingresaron la totalidad de las nóminas debidas, creo que dos o tres. La excusa era que el préstamo se concedía para las nónimas, pero solo se dedicó una parte y nos siguieron debiendo nóminas”.
Llegados a este punto, cabe recordar que, desde que Padilla vende la empresa a los siete, esta concesionaria entra en barrena, a tal punto que se deja de pagar a los trabajadores, algunos gruístas no tienen el carné habilitante para este trabajo, las propias grúas no cuentan con las preceptivas tarjetas de transporte (como certificó el Cabildo) e, incluso, los siete fueron investigados por la presunta venta de piezas que se saqueaban de los vehículos retirados por las grúas y que estaban bajo custodia municipal, anunciándose en internet con un número de teléfono móvil que era el mismo con el que los vecinos de La Cuesta llamaban a las grúas.
Sin embargo, esta investigación judicial fue archivada a pesar de constatarse la existencia de indicios delictivos.

La figura de Estanislao González Alayón gana peso

Estanislao González Alayón gana peso en el caso Grúas. Cuando se produjeron los hechos ahora investigados, era el director del Área de Hacienda en el Ayuntamiento de La Laguna, y ayer su nombre fue pronunciado por los extrabajadores de la concesionaria de las grúas en varias ocasiones. En algunas de ellas, supuestamente participó en los enchufes de trabajadores en esta empresa, en otros, porque presuntamente se mezclaron los intereses de la concesionaria con los de un negocio de hípica cercano con el que estaba relacionado este político, siempre cómodo en el segundo plano. Estanislao González Alayón es uno de esos políticos profesionales que se afilió al PSOE en los primeros años de la democracia, pero que, siendo consejero socialista en el Cabildo de Tenerife durante la etapa de José Segura, se pasó a ATI/Coalición Canaria en cuanto cambió el viento electoral. De plena confianza para Clavijo, lo acompañó en su etapa en el Gobierno de Canarias n