Icod de los Vinos

Relevo generacional garantizado

El arrastre de tablas de San Andrés es una tradición que cada año adquiere mayor arraigo, sobre todo, entre los más pequeños y jóvenes

Si hay una tradición que no corre peligro de perderse es el arrastre de las tablas de San Andrés en Icod de los Vinos. El relevo generacional está garantizado ya que desde su infancia, los más pequeños aprenden a tirarse por las empinadas calles de la Ciudad del Drago, guiados por sus padres, tíos y abuelos.

Ayer, víspera del santo, esa imagen volvió a repetirse en una celebración que cada año es más multitudinaria y que se extiende hasta hoy. Desde la mañana temprano las tablas tomaron las calles del municipio, sobre todo por los más pequeños, que además participaron en los talleres relacionados sobre las tablas en la calle de San Sebastián y el Parque Andrés de Lorenzo Cáceres.

Más de 15 toneladas de gomas repartió el Ayuntamiento que fueron colocadas al final del trayecto de las calles más empinadas del casco, como El Plano -la preferida por los jóvenes y los más atrevidos- Hércules, San Antonio, El Salto, El Sol, y San Andrés., para amortiguar el choque, ya que el único requisito para tirarse es que tengan la suficiente pendiente a fin de adquirir una gran velocidad, hacer saltar chispas y generar la adrenalina suficiente que les permita esperar hasta el próximo año.

El peculiar olor a tea y también del sebo con que son impregnadas las tablas para poder deslizarse correctamente impregnaron ayer cada rincón de la ciudad y atrajeron a una multitudinaria cantidad de icodenses pero también de vecinos procedentes de otros municipios vecinos ya que esta popular fiesta tiene un fuerte arraigo en la comarca y se celebra también en San Juan de la Rambla y La Guancha. En esta última localidad, ayer también se aprovechó para dar a conocer la tradición vitivinícola de la zona con la DOP Islas Canarias-Canary Wine e Ycoden Daute Isora.

Y lo seguirá teniendo siempre ya que una de las particularidades de esta celebración es que nunca ha necesitado propaganda ni cualquier otro tipo de manifestación oficial, sea religiosa o civil, pues es la misma gente la que la organiza y disfruta junto a familiares y amigos la cosecha de vino nuevo acompañado con castañas.

El Puerto de la Cruz y La Orotava también rindieron ayer homenaje al santo cumpliendo con la tradición de correr el cacharro. La Plaza del Charco fue en la ciudad turística el epicentro de los preparativos que comenzaron con la confección de cacharros que luego a arrastraron por el recinto y alrededores, disfrutando de una tarde diferente marcada por el ruido.

Lo mismo sucedió en la Villa, donde el Colectivo Cultural La Escalera organizó un taller que se inició y culminó en la Villa de Arriba, tras unas vueltas por la Plaza de la Constitución, El Calvario, el Tejar, Avenida Benítez de Lugo y Sor Soledad Cobián.

Y es que si de tradiciones se trata, lo importante es mantenerlas y para ello es fundamental realizar un trabajo de base con los más pequeños, para que conozcan el origen de este festejo, en el que importa lo mismo si es una tabla o un cacharro.