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David Padrón: “No basta con crear empleo, sino que ese empleo sea de calidad”

El director general de Investigación y Coordinación del Desarrollo Sostenible en Gobierno de Canarias asume los grandes retos que afrontan las Islas: "Es necesario tomar medidas drásticas contra el cambio climático"

David Padrón Marrero es director general de Investigación y Coordinación del Desarrollo Sostenible en Gobierno de Canarias. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de La Laguna, hasta su nombramiento el pasado mes de agosto ejercía como profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la universidad lagunera, puesto que dejó para afrontar el liderazgo de esta dirección general de nueva creación puesta en marcha por el Ejecutivo regional para, no solo afrontar los complicados retos que afrontará nuestro planeta en materia medioambiental sino para que las Islas sean un referente a la hora de poseer un modelo sostenible e inclusivo.

– ¿Cómo surge la creación de la Dirección General de Investigación y Coordinación del Desarrollo Sostenible?

“En el propio Pacto de Gobierno los cuatro partidos, PSOE, Unidas Podemos, ASG y Nueva Canarias, dejan muy claro desde el principio que toda la acción del Ejecutivo va a tener como eje vertebrador la agenda 2030 que aprobó Naciones Unidas en el año 2015 y que entró en vigor en el año 2016. Es la agenda de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible. Esa es la gran misión, el gran objetivo, que se ha marcado el Gobierno de Canarias alcanzar en la décima legislatura. Queremos, por decirlo de alguna manera, modificar el modelo de desarrollo que hemos tenido en Canarias hasta ahora y orientarlo a otro que se asemejaría más a uno de desarrollo sostenible. En este sentido debemos tener muy presente que el desarrollo sostenible no es solo, aunque es muy importante, el desarrollo sostenible en términos medioambientales, que es fundamental dada la emergencia climática en la que nos encontramos, pero el desarrollo sostenible es un concepto mucho más amplio y complicado de conseguir porque debe conciliar la sostenibilidad medioambiental con la social y la económica. Ese es el gran reto. El objetivo es tener la agenda canaria de desarrollo sostenible diseñada hacia verano de 2020”.

– ¿Cómo definiría los principales objetivos que se marcan?

“Esta Dirección General nace para apostar por un desarrollo sostenible pero, a la vez, tratar de explorar la manera de hacer un cambio en la forma de gobierno. Ahora está muy de moda el término de la gobernanza inteligente, que no me gusta nada el calificativo inteligencia, no sé si llamarla más administración 4.0 porque hablamos de un Gobierno que sea un Gobierno abierto y que se base en la gestión del dato. Es decir, dejar de tomar decisiones por inercias del pasado, por creencias ideológicas o, simplemente, por la experiencia del que toma la decisión en cada momento y empezar a apoyar esas decisiones en la evidencia empírica, en la información y en los datos. Tenemos herramientas muy potentes en Canarias, generamos muchos datos, por lo tanto, lo que hay que hacer es utilizarlos para sacar información importante en el proceso de toma de decisiones. Todo ello como una herramienta al servicio del desarrollo sostenible. Eso sería la gran declaración de intenciones, los grandes objetivos. Eso tiene que venir acompañado de una gran labor de coordinación entre todos los departamentos del Gobierno de Canarias porque, al menos es mi percepción, no existe cultura de actuar de forma coordinada, por lo que esa es otra aspiración. Son aspectos que creo que son fundamentales para cambiar la forma de hacer política en Canarias”.

– ¿Cómo podemos explicar a alguien de la calle que el modelo de desarrollo actual de nuestra economía debe ser cambiado?

“Hasta la fecha, indiscutiblemente, independientemente de la fase de ciclo económico, en las grandes tendencias siempre ha registrado tasas de crecimiento, pero es un crecimiento, y es algo que está en la percepción de la ciudadanía, que no ha sido respetuoso con el medio ambiente, se ha crecido a toda costa sin importar la contaminación de los mares, de las costas o el efecto del cambio climático. Tampoco se ha tenido muy presente cómo se distribuía los potenciales beneficios asociados al crecimiento económico y fruto de eso hemos asistido a una creciente fracción de la sociedad donde las desigualdades e, incluso, la incidencia de la pobreza, también en la población trabajadora, no ha hecho más que crecer en los países desarrollados. España es un caso paradigmático y, dentro de España, Canarias, en los últimos años, o lustros, ha padecido una polarización de la sociedad. El desarrollo sostenible trata de garantizar que la senda del crecimiento llegue a todos y sea respetuosa con el medio ambiente. El crecimiento debe ser sostenible e inclusivo”.

– ¿Hemos logrado dejar atrás aquella idea en la que parecía que el desarrollo económico chocaba de manera frontal con el cuidado del medio ambiente?

“Quiero pensar que sí. Desde los años 70, concretamente en 1972, en la Cumbre de Estocolmo, expertos científicos nos adelantaban que todo el salto dado a raíz de la Revolución Industrial iba a tener las consecuencias que está teniendo y hablamos de 1972. Me niego a pensar, como algunos señalan, que esto es una moda pasajera porque creo que, al final, esos elementos negativos que han acompañado al modelo de crecimiento y desarrollo en las últimas décadas se están poniendo de manifiesto con toda su crudeza, por lo que la mayor parte de la ciudadanía, también los empresarios, es consciente de que necesitamos un cambio. Es necesario tomar medidas drásticas, porque son de gran calado, para tratar de revertir la situación. Temas como el cambio climático, del que no soy un experto, dejan bastante claro que, aunque cumplamos con los acuerdos o los compromisos que se adquieren en cumbres como la de París, el calentamiento va a seguir, porque esto es un efecto acumulativo con una gran inercia, pero tratamos de que vaya a más. Urge una acción”.

– Vivimos en un mundo cada vez más polarizado en todos los aspectos. Hay personas, algunas que ocupan presidencias de grandes potencias, que llegan a banalizar o, incluso, a negar el cambio climático. ¿Cómo puede ocurrir eso en 2019? ¿Se ciñe únicamente a intereses económicos?

“Habría que preguntárselo a las personas que defienden posturas contrarias. En un ejercicio de buenismo, de tratar de pensar en clave positiva, me gustaría creer, aunque me cuesta, que es por un tema de desinformación. En esta tierra que lleva padeciendo altas tasas de pobreza y desigualdad me sorprende escuchar que la mejor política para luchar contra la desigualdad es la creación de empleo. Yo creo que hay un dicho que viene a decir que no hay peor mentira que una verdad a medias y, en esto, se cumple. Se niega la realidad que ha acompañado al mercado laboral en los últimos lustros en los países desarrollados que, al final, nos habla de una gran precarización en el mundo del trabajo con un alto porcentaje de personas que, pese a estar ocupados, están en una situación de vulnerabilidad y pobreza, los trabajadores pobres. Eso no se corrige creando empleo; se corrige creando otro tipo de empleo. No solo basta con crear empleo, sino que este sea de calidad. Pongo este ejemplo como pongo el de los negacionistas el cambio climático. Los hay, algunos en cargos de gran influencia, como todos sabemos, pero creo que, al final, en estos posicionamientos lo que hay es un interés económico”.

– La precarización o la pobreza se llega a normalizar a la vez que se genera un rechazo al pobre, la aporofobia. ¿Es necesario trabajar también para cambiar mentalidades?

“Sin ninguna duda. Adela Cortina, que acuña el término de la aporofobia lo explica muy bien: realmente no se rechaza al extranjero, se rechaza al pobre. En buena medida es un problema cultural en el que la labor de las instituciones públicas debe servir para cambiar con ese tipo de percepciones. Evidentemente que sí”.

– ¿Qué líneas maestras serían las que debe mejorar la economía social?

“No hablemos solo de Canarias, aunque si nos referimos al plan de acción que lleva a cabo desde la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias tendríamos desde la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, pasando por la Ley de Economía Circular o de Biodiversidad y Recursos Naturales y otras que se encuentran en desarrollo, deberán venir acompañadas de planes de acción en asuntos como, por ejemplo, el cambio climático, de medidas que se adapten tanto a la mitigación como de la adaptación siempre teniendo en cuenta nuestras competencias, porque otras vendrán dadas a nivel nacional. Una cosa está clara, la mitigación debe venir acompañada, sí o sí, de grandes medidas de adaptación. Démonos cuenta que las economías archipielágicas, como son las nuestras, serán las grandes perjudicadas del cambio climático que, aunque a algunos les pese, es una realidad. Solo poniendo como ejemplo el sector agrario o el turístico, debemos tener en cuenta que los vasos comunicantes tienen que ser muy, muy grandes, con un trabajo de coordinación muy grande desde el Gobierno de Canarias”.

– ¿Se marcan plazos?

“Naciones Unidas, con su agenda 2030 establece unos objetivos que hay que marcar, adaptándolos a la realidad de cada territorio. En esa agenda 2030 de Canarias tendremos todos los planes de acción con una programación temporal bien definida con objetivos a corto, medio y largo plazo”.

– El desafío es importante…

“El reto es enorme, pero hay que intentarlo. Creemos que, al final, repercutirá en el bienestar de toda la sociedad canaria”.

-¿Cree que la población entiende que, debido al punto que hemos llegado, esto más que una opción es una obligación y una necesidad?

“Creo que sí. Puede que la gente no entienda los retos a los que nos enfrentamos, pero los puede intuir. Lo digo porque, quizás, a mí también me pase. Hay muchos ámbitos en los que no sé el alcance o la gravedad de algunos temas. Para eso, desde el Gobierno de Canarias, debemos saber comunicar o sensibilizar, pero no basta solo con eso. Por ejemplo, yo puedo estar muy sensibilizado con la economía circular y el evitar generar residuos en mi hogar, en mi unidad familiar, pero reconozco que, sobre todo al principio, una vez he recibido esa información, si no recibo el apoyo de alguien para saber qué debo hacer ante un problema como este es muy complicado. Por ejemplo, yo me paro a pensar en casa que, por más que lo intento, genero mucho residuo plástico todos los días, por lo que necesitaré unas pautas porque no basta solo comunicar y sensibilizar, sino que hay que dar formación y acompañamiento. Eso es aplicable a la ciudadanía, a los tomadores de decisiones, a los técnicos o a las instituciones públicas

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