medio ambiente

El reto de los palmeros, clasificar su basura y evitar sanciones de la Unión Europea

La única celda de vertido de basuras del Complejo Ambiental de la Isla, no tendrá más capacidad a partir de 2023 y pese a la ampliación que el Cabildo afrontará en unos meses
Nieves Rosa Arroyo y Borja Perdomo, en una reciente visita al Complejo Ambiental de Los Morenos, columna vertebral del tratamiento de residuos. DA
Nieves Rosa Arroyo, consejera de Cambio Climático junto a Borja Perdomo, en una reciente visita al Complejo Ambiental de Los Morenos. DA

La gran asignatura pendiente de la Isla, en términos medioambientales y de sostenibilidad, pasa por la concienciación de los ciudadanos. La única celda de vertido de residuos del Complejo Ambiental de La Palma, en Villa de Mazo, será objeto de una ampliación con la que solo se podrá hacer frente a la recepción de las basuras sin clasificar de toda la Isla hasta el año 2023, eso si se continúa generando basuras al ritmo actual y sin un mayor nivel de concienciación y separación de residuos orgánicos por parte de la población.

No todos los datos son negativos. El año 2018 se cerró con el reciclado de algo más de 5,6 toneladas de residuos, la mayor parte vidrio, papel y cartón. Pero no es suficiente. El reto medioambiental pasa por la separación de los residuos orgánicos en cada hogar para evitar que decenas de toneladas de bolsas de basura continúen colmatando la celda de vertidos del Complejo Ambiental. La consejera insular de Participación Ciudadana, Servicios y Cambio Climático, Nieves Rosa Arroyo, que subraya el esfuerzo del equipo técnico de su departamento, reconoce la importancia del compromiso de la población. “Lograr una reducción de los residuos que van a esa celda, un 40% de los cuales son orgánicos, es lo que tenemos que conseguir”. Los vecinos de los municipios donde ya se dispone de los medios para depositar lo que en la jerga de los técnicos se denomina biorresiduos -Tazacorte, Los Llanos, Fuencaliente y El Paso- han respondido de momento con el reciclado de un 20% de los restos orgánicos que generan, un dato que obliga a llevar a cabo, como anunció Arroyo, “potentes campañas de concienciación durante el próximo año 2020”.

Esta imagen es habitual en una isla Reserva Mundial de la Biosfera. | DA

El tiempo se agota. La consejera, que inició este trabajo en favor de un modelo sostenible de tratamiento de las basuras en el año 2015, entonces como consejera de Medio Ambiente, se refiere a un trabajo en equipo marcado por “el optimismo” en base a “una mayor colaboración con los ayuntamientos en el marco el Consorcio Insular de Servicios” pero para alcanzar el objetivo es imprescindible la participación activa de los ciudadanos. La Unión Europea (UE) sancionará a aquellos territorios que no cumplan con la premisa de recuperar el 50% de los residuos domésticos en 2020. Recuerda Nieves Rosa Arroyo que eso no es todo dado que “a partir de 2021, y alcanzado ese objetivo, anualmente se deberá ir aumentando progresivamente un 5%”.

Esta meta para la Isla Bonita está reflejado en el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2016-2022 del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que habla de promocionar y fomentar la recogida selectiva de la fracción orgánica y su compostaje. Mientras tanto, la consejería de Cambio Climático prevé la redacción del proyecto de la Planta de Transferencia y Base Logística de vehículos recolectores de residuos de la zona este de la isla de La Palma, que de momento siguen trasladándose al otro lado de la Isla aumentando la huella de carbono. La instalación, que el CAbildo quiere tener abierta en 2021, se ubicará junto a los terrenos del ya clausurado y de infausto recuerdo, vertedero de Barranco Seco.

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