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Una mirada a la profundidad del ser humano arropada por la belleza musical

El maestro Pedro Halffter dirige esta noche a la Orquesta Sinfónica en un doble programa de Ópera de Tenerife con las obras 'Der Diktator' y ‘Der Kaiser von Atlantis’
Pedro Halffter. | FRAN PALLERO

Pedro Halffter lleva la reflexión en su mirada y la pasión en sus gestos. Como si tomándose un café en la terraza del Auditorio de Tenerife tuviera una batuta invisible.

El madrileño, nacido en 1971, dirige esta noche (19.30 horas) a la Orquesta Sinfónica de Tenerife en el doble programa de Ópera de Tenerife, compuesto por dos obras que miran de frente al ser humano y a los totalitarismos. Der Diktator (El dictador), escrita por Ernst Krenek en 1928, y Der Kaiser von Atlantis (El emperador de la Atlántida), compuesta por Viktor Ullman en 1943, durante su encierro en un campo de concentración nazi. Un lugar que relacionamos con muerte y tortura pero del que salió una obra bella y satírica sobre un dictador. “Para mí tiene un significado muy profundo. Podemos estar en carencia de las condiciones más básicas de alimentación, sanitarias, higiénicas,…situaciones terribles, pero ahí es cuando sale la fuerza del ser humano y donde se construyen elementos para liberarse de esa opresión. Para seguir siendo humanos. Y por eso es un llamamiento de esperanza sobre el ser humano”, describe Halffter, que ha realizado una nueva orquestación para este libreto “con la idea de poner en valor la calidad del autor y escribir la ópera como si se hubiese escrito en libertad”.

Genocidio, dictadores, la ostentación del poder. “Creo que sería muy interesante hacer una reflexión sobre en qué países podría suponer un problema representar estas dos óperas. Si se pueden interpretar sin ningún problema son países donde se respeta la libertad y nadie se puede sentir aludido por ser un dictador. Pero creo que si contamos serían muchos más los países en los que sería un problema representarla”, afirma el director.

Y es que estas obras son espejos que devuelven a nuestra mirada los mismos errores del ser humano. Continuamos repitiéndonos. Una escrita hace casi 100 años y otra casi 80, y ambas tratan temas de total actualidad. “El dictador habla de los populismos pero también de un tema tan actual como la sumisión de la mujer al poder del hombre. Yo no creo que Krenek tuviera ambición de ser un visionario, lo que pasa es que nosotros hemos evolucionado muy poco, porque esa sensación de supremacía que ejercen ciertas personas que tienen el poder sigue existiendo hoy lamentablemente”. A pesar de la temática, Halffter quiere dejar claro que el público no va a ver ningún discurso político, ni a favor ni en contra de nadie, “sino una obra de arte que les va a mostrar que no hemos cambiado en absoluto”.

En cuanto a Der Kaiser, “se habla también de la relación del ser humano con el medio ambiente. Es decir, los temas siguen siendo los mismos”, explica el madrileño. “Y habla también de que puede que muera un dictador como Hitler, pero vendrán otros. Y durante el siglo XX hemos tenido muchos”, pero insiste Halffter en que no hay que olvidarse de que la música es extremadamente bella. En ambas obras la melodía es maravillosa “y al mismo tiempo nos impresiona la cercanía de los argumentos”, dice.

Al maestro le impresiona el riesgo de Ullman. “Tenemos que descubrirnos ante él. Escribir una ópera que es una sátira de un dictador en aquellas condiciones era un acto casi suicida. Esa valentía, ese compromiso, ese saber que su acción fue un sacrificio por el bien de los demás… De ahí sale lo bueno y lo malo del ser humano. La humanidad ha creado dictadores y genocidas pero también a Mozart, Miguel Ángel, Bach, Velázquez…. A nadie se le pide que dé su vida por el mundo pero sí que esté motivado por otras personas que lo hicieron, y que a lo mejor les haga reflexionar. Y eso no es poco para una ópera”, apostilla Halffter.

Pedro Halffter. | FRAN PALLERO

No solo hay pasión en los gestos de Pedro Halffter, también la hay cuando habla de su madre, la pianista María Manuela Caro, de quien realmente aprendió música. “Fue una mujer que en los años 50 y 60 tocó con las mejores orquestas del mundo y en España es completamente desconocida. “Hay una pianista muy conocida en Francia, Yvonne Loriod, que tenía un reconocimiento extraordinario. Yo pondría a mi madre a la misma altura y prácticamente su muerte pasó desapercibida. Me sentí en la obligación de crear un festival en su nombre. Estamos hablando continuamente de poner en valor a las mujeres. Pues empecemos por las de antes”. Los referentes son importantes, desde luego.

Durante los primeros minutos de esta entrevista, decenas de escolares habían colonizado el hall del Auditorio tras asistir a un concierto de la Orquesta Barroca de Tenerife. Una forma de enseñar y descubrir la música clásica desde la infancia, de inculcar una cultura variada, pero cuesta. “Estamos perdiendo la capacidad de escuchar. Hasta el siglo XIX una parte muy grande de la sociedad era analfabeta. ¿Y cómo se transmitía la información? A través del oído. ¿Y cómo se podía hacer eso? Porque tenían la paciencia de escuchar a las personas que tenían algo que decir. Hoy nadie escucha a nadie, porque queremos tener todo escrito en el móvil. Estamos perdiendo no solo la capacidad de escuchar, sino la capacidad de entender un texto. Yo creo que por eso ahora tampoco escuchamos música tan buena como la de los 80”, reflexiona.

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