después del paréntesis

Ana Oramas

Uno de los júbilos que se llevó la derecha española (PP, Ciudadanos y Vox) en la sesión de investidura del Presidente de España en la pasada semana fue la actitud de la diputada canaria Ana Oramas. El contento se hizo notar y se exhibió por lo que consideraron un acto de suma valentía y sin precedentes en el hemiciclo, digno de estatua en plaza pública. Así fue y así actuó la susodicha. El consejo político de CC (partido al que, al parecer, pertenece la señora Oramas) votó en reunión expresa al respecto por la abstención. Con esa actitud la formación cierra filas (después del estrépito electoral pasado) para reorganizarse y afianzar sus fundamentos en estrecho contacto con Nueva Canarias. Y cabe presumir que la condición de partido (como fue la condición de ERC o la del diputado de Teruel) es, en responsabilidad, ineludible. Esta vez no. Partido en compromiso estratégico no fue igual a compromiso de la representante del mismo en el Parlamento español. Lo cual pone sobre la mesa la instancia categórica de la militancia.
Pero el asunto capital pasa inadvertido vista la cosa de ese modo. Cabe afinar. Lo que la derecha española manifestó entonces no fue exactamente el auxilio de la libertad y la consecuencia de una representante, sino lo que persiguen, en atención a su idea de la democracia y a su idea de la dignidad democrática: la izquierda (“constitucionalista”) ha de moverse hacia sus posiciones. Eso es lo que pregonó el difunto Albert Rivera y eso es lo que divulga la sustituta Arrimadas (coalición PSOE, PP,Cs). Por eso persiguieron la traición de los socialistas, que cambiaran de voto (como el impar Tamayo hizo en su tiempo). De manera que eso es lo que debió ostentar Ana Oramas: ellos se resisten; yo no. De lo cual se deduce otra evidencia: fulanita de tal en ideología. La cuestión no es que Pedro Sánchez sea presidente; la materia es que Pedro Sánchez sea presidente por Podemos y por ERC. Tal mérito no cabe en Ana Oramas, aunque lo ordene el partido. Y es curioso; pongamos no a la izquierda-izquierda, pero ¿no a los independentistas, un partido (CC) que muchos tienen por tal?
Así se hace política. ¿Cómo va a imponerle CC a Ana Oramas el voto si ella es CC? Lo proclamó Fernando Clavijo en su momento frente a su adversario Paulino Rivero: yo no negocié con el PP. No pacta el partido, pacta quien manda.
Ana María Oramas González-Moro así se reveló: yo en la derecha radical de la que no me muevo. ¿O ya tiene en cálculo la jubilación?

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