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El Tenerife alcanza los octavos de final de la Copa del Rey… ¡19 años después!

El Heliodoro celebró el primer gol de Joselu con la camiseta blanquiazul
Tenerife-Valladolid. Fran Pallero
Tenerife-Valladolid. Fran Pallero
Tenerife-Valladolid. Fran Pallero

El CD Tenerife logró clasificarse para los octavos de final de la Copa del Rey tras dejar en la cuneta al Real Valladolid de Primera División. Los pucelanos se adelantaron en el marcador en la segunda parte, pero primero Joselu y después Dani Gómez, desde el punto de penalti, sentenciaron la tercera ronda copera para los de Rubén Baraja. Desde la temporada 2000-2001, el equipo tinerfeño no lograba llegar tan lejos en el Torneo del KO. El próximo rival de los blanquiazules será nuevamente de Primera División.

La alineación presentada por Rubén Baraja dejó numerosas sorpresas. Ya avisó el técnico pucelano que haría numerosos cambios y así hizo. Para empezar, llamó la atención que José Naranjo no estuviera ni convocado, mientras que Malbasic no partió de inicio. Sí que volvió a la portería Ortolá, quien debutó en este 2020. A partir de ahí, jugadores de los menos habituales, como Sipcic, Moore, Isma López o Undabarrena, tuvieron su cuota de protagonismo. También cabe significar el debut como blanquiazul de Joselu, titular en la noche de ayer.
Los primeros compases del encuentro resultaron muy abiertos, pero con el Real Valladolid intentando manejar la pelota. De hecho movían los pucelanos el esférico con criterio, sin embargo fue el Tenerife el que primero intentó sorprender. Elliot, tras recibir un buen pase desde la derecha, disparó cruzado sobre la portería de José Antonio Caro. El balón salió por fuera, pero muy pegado del segundo palo de la meta vallisoletana. Fue el primer aviso serio de lo que podía ser capaz un desconocido Tenerife.

La respuesta visitante no se hizo esperar. Nacho, el capitán del Valladolid, fusilaba desde el punto de penalti a Adrián Ortolá, quien respondió de manera soberbia evitando el 0-1. Corría el minuto 16 de un partido que prometía emociones fuertes.

Tras concederse unos minutos de tregua, los de Rubén Baraja volvieron a la carga con dos acercamientos casi consecutivos. Primero fue una cesión de Milla en la frontal aprovechada por Undabarrena. El disparo del vasco se marchó por encima de la portería visitante. Dos minutos después, en el 24, un saque de esquina lanzado por Milla fue cabeceado por Moore. Salió ajustado al poste pucelano en lo que sería otra gran ocasión de los blanquiazules.

La segunda parte empezó con un Tenerife enchufado, pero muy pronto se encontró con un gol del Real Valladolid en el primer acercamiento que los pucelanos realizaban a la portería de Ortolá tras el descanso. Óscar Plano filtró un enorme pase entre la zaga blanquiazul para que Sandro encarase al meta tinerfeñista. El jugador grancanario disparó y Ortolá evitó el gol, pero con tan mala fortuna que el rechace fue a parar a la bota del atacante, que pudo rematar la faena de manera inesperada y de rebote. Era el 0-1 que no hacía justicia a lo que se había visto sobre el terreno de juego. La celebración del gol, anotado por el delantero nacido en Las Palmas, encrespó los ánimos de una afición que ayer brilló por su ausencia en el Heliodoro.

Pero no era ni mucho menos justo que los de pucela se hubieran puesto por delante en el marcador. Por eso se confabularon Elliot y el debutante Joselu para equilibrar el marcador. El primero puso un centro medido desde la izquierda a la cabeza del ex del Oviedo, que cabeceó con todas las ganas del mundo para marcar su primer tanto como jugador del CD Tenerife. El de Cartaya festejó la diana con rabia y con ese gesto se metió al público en el bolsillo, que lo despidió, puesto en pie, poco después. Baraja lo retiró del campo en el minuto 72 para meter a Dani Gómez. Poco antes, en el 67, había hecho lo mismo con Milla, quien había dejado su puesto en el medio del campo a Aitor Sanz.

El gol de Joselu despertó definitivamente al cuadro chicharrero, que conectó la directa para apabullar a su contrario. La llegada al rectángulo de juego tanto de Aitor como de Dani fueron determinantes para que el Tenerife le diera la vuelta al marcador.

El delantero estuvo muy cerca de marcar en el minuto 75 con un potente disparo cruzado que se marchó por fuera de la portería de un Masip que había sustituido a un lesionado Caro. Pero acabó haciendolo con un penalti que él mismo provocó. Aitor, en el área blanquiazul, mandó un balonazo largo para la carrera del madrileño, que fue cazado por Alende. El colegiado entendió a la perfección que había sido falta y Dani no falló la oportunidad de marcar el 2-1 que daba la vuelta al marcador y le daba el pase a los octavos de final a los blanquiazules.

Los minutos que quedaban estaban destinados a sufrir, pero también a dejarse la garganta. Los más de 8.000 sufridores que estuvieron en el Heliodoro cantaron el chicharrero toca el tambor y gritaron a partes iguales para deferder la clasificación copera. Mientras en el campo, los de Baraja se pusieron el mono de trabajo para defender con unas y dientes el resultado. Apenas sufrió Ortolá y el Valladolid quedó apeado en el Heliodoro.

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