La Palma

Perruso, ¿la clave del TMT?

La propuesta de ley que ha presentado la senadora demócrata en la Cámara legislativa pone en riesgo que se prosiga con la construcción en Mauna Kea

La senadora demócrata Amy Perruso se ha puesto del lado de los opositores a la construcción del proyecto en el monte “sagrado” de Mauna Kea. DA

Una propuesta de ley presentada por la senadora demócrata Amy Perruso en la Cámara legislativa de Hawái podría descartar el monte de Mauna Kea (considerado un territorio “sagrado” por los nativos) como emplazamiento del Telescopio de Treinta Metros (TMT por sus siglas en inglés), abriendo una puerta a que La Palma, opción B del grupo promotor, albergue el instrumento óptico. Sin embargo, también está sobre el tablero la posibilidad de que el consorcio internacional opte por abandonar el proyecto, visto que algunos de los países asociados han amenazado con marcharse en caso de que no se construya en la isla del Pacífico.

El debate de la iniciativa, que fue registrada por la representante en enero del pasado año, se ha alargado, y no será hasta este curso -que dio comienzo el día 15-, que será tomada en consideración, aunque la fecha no ha sido concretada todavía. En el texto del documento, al que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, se expone el significado que tiene la montaña para la comunidad local; un lugar “digno de ser protegido por su connotación religiosa y los importantes recursos naturales y culturales que contiene”. Además, explica el origen de esa sacralidad: “Mauna Kea es un ancestro, un miembro de la familia, nacido del ‘Wäkea’ (Padre cielo) y ‘Papa’ (Madre tierra), progenitores de la población nativa de Hawái”.

Tras una extensa parte expositiva, se plantea la creación de una norma mediante la cual “no se realizarán nuevas construcciones o desarrollos en tierras protegidas, ni en la cumbre de Mauna Kea, situada a seis mil pies (1.828 metros) sobre el nivel del mar, ni más alto”. Una propuesta para cuya aprobación la senadora electa por el distrito 46 deberá reunir el apoyo de otros miembros de la Cámara, y que echaría por tierra el trabajo realizado por las administraciones públicas desde 2009, cuando se iniciaron los trámites para ejecutar el gigante de la astronomía.

Probablemente, antes de que la iniciativa pueda ser debatida se cumplirá el plazo establecido como tregua entre Hawái y los detractores del proyecto, que culmina a finales de febrero, y tras el cual se desconoce si el consorcio internacional tomará una determinación sobre la sede del aparato en favor de La Palma, o, por el contrario, proseguirá en sus intentos de hacer realidad el telescopio en el Pacífico. Al ser preguntado por los contactos que está manteniendo la institución estatal con los grupos opositores hawaianos, desde la oficina del gobernador, David Ige, señalan que “no se están ofreciendo declaraciones sobre el TMT en este momento”.

El reloj corre y la infructuosidad de las negociaciones no es mera especulación. El jueves de la semana pasada, coincidiendo con el inicio del curso legislativo, la comunidad nativa se concentraba ante las puertas del Capitolio, en señal de protesta contra la infraestructura. Música, bailes, signos y rituales tradicionales de la cultura hawaiana fueron protagonistas de la jornada. Es más, según medios locales, se dieron cita más de mil personas de hasta 27 organizaciones Kia‘i, las autodenominadas “protectoras” de la montaña. Y ante el anuncio que hacía público la Junta Administradora del parque científico situado en lo más alto de Mauna Kea, de que se iban a desmantelar hasta cinco instrumentos, no se han hecho esperar las reacciones. “Están desmontando telescopios viejos que habían perdido utilidad de todas formas; tratan de hacer creer que es una concesión”, declara uno de los miembros opositores.

En la Isla Bonita, al igual que en Hawái, los promotores del TMT cuentan con todos los permisos necesarios para construir el que será el aparato de observación más potente y avanzado del planeta. En este caso, en el Roque de los Muchachos, concretamente, la parte que corresponde al término municipal de Puntagorda. Sin embargo, a diferencia del territorio pacífico, en La Palma no existe una masa significativa contra su instalación, a excepción del colectivo Ben Magec-Ecologistas en Acción, de repercusión muy puntual hasta ahora. Por tanto, puede que uno de los factores a tener en cuenta por el consorcio internacional sean los resultados que arroje la encuesta telefónica realizada en noviembre entre los palmeros.