coronavirus

El hotel que doblegó al coronavirus

El aplauso de los últimos clientes en salir del H10 Costa Adeje después de 14 días de cuarentena es la imagen del éxito de la gestión sanitaria frente a una crisis inédita
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HOTEL ADEJE CORONAVIRUS H10 1
Personal sanitario de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, a su llegada al hotel de Adeje. DA

Fue uno de los grandes focos informativos internacionales durante dos semanas, justo en la antesala de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara al coronavirus Covid-19 pandemia global. Todas las miradas y los objetivos de las cámaras se dirigieron a la fachada del hotel H-10 Costa Adeje Palace, en La Caleta, al sur de Tenerife, desde que en la noche del 24 de febrero las autoridades sanitarias decretaran el confinamiento de sus 723 clientes y casi un centenar de trabajadores después de que un huésped de nacionalidad italiana diera positivo en las pruebas analíticas. Posteriormente se detectarían cinco casos más.

“Hemos sido una gran familia de 900 miembros”, fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Jesús Oramas, el director del hotel H10 Costa Adeje Palace, en sus primeras declaraciones nada más finalizar los 14 días de aislamiento del establecimiento. “Hemos intentado darle una pincelada de calor, de hogar, porque nuestra misión era que lo pasaran de la mejor manera posible y que se sintieran como en casa, a gusto, seguros”, indicó el responsable del complejo vacacional poco después de que se levantaran las restricciones sanitarias.
De la experiencia se queda con la capacidad de respuesta ante la prueba de fuego que ha supuesto afrontar una crisis sanitaria inédita en un hotel, pero, sobre todo, con la profesionalidad de los trabajadores del complejo hotelero y del personal sanitario, así como las muestras de cariño de los huéspedes. “Ibas por los pasillos y los clientes te abrazaban, nos animaban y llorábamos juntos. ¡Venga, que esto no es nada, ya queda menos!”, nos decían.

Personal sanitario conversa a la entrada del hotel (izquierda). Salida de varios turistas, algunos entre aplausos una vez levantada la cuarentena (derecha). DA

mensajes de los niños

Uno de los gestos que no olvidará fueron los mensajes motivadores que expresaban los niños y que plasmaban en cartulinas. “Cada día nos sorprendían con carteles de ánimo que pegaban por diferentes zonas del hotel. Otro día hicieron una cajita de cartón pidiendo mensajes de apoyo para el equipo de trabajadores y sanitarios, pero al final no cayeron frases de aliento dentro de la caja, sino dinero. Se recaudaron más de 2.000 euros en dos días, que se donarán a una ONG”.

La coordinadora general del dispositivo sanitario y directora médica de la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife, Clara Gironés Bredy, manifestó a este periódico que “el mejor de los regalos que nos llevamos es la sonrisa de la gente y su mirada de confianza hacia nosotros. Ha sido impresionante”. Admitió que uno de los momentos críticos fue la coordinación de las salidas. “Cada Gobierno quería repatriar de una manera diferente y cuadrar con cada cónsul desde el Ministerio de Sanidad hacia abajo no fue fácil”.
Por su parte, Marcela Posca Maina, directora del Servicio de Urgencias Canario en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, reconoció que “inicialmente teníamos un poco de miedo a que el confinamiento produjera un cierto rechazo contra quienes coordinábamos las acciones, pero fue todo lo contrario. Pronto entendieron la situación y la relación ha sido muy fluida entre todos.
Fue muy emocionante para nosotros verlos salir aplaudiéndonos”.

Ramón Pinto, director de Enfermería de Atención Primaria, sintetizaba en dos palabras el resumen del estado anímico del colectivo que lidera: “Orgullo y felicidad”. De sus ojos se escapó alguna lágrima al despedirse del personal del hotel. “Lo han pasado muy mal, y tanto ellos como nosotros lo hemos dado todo, los equipos han respondido de forma maravillosa”, remarcó, y mostró palabras de reconocimiento a la labor “primordial” de los psicólogos y traductores.

Pero si hay una imagen que ha dado la vuelta al mundo esta semana es la salida del último grupo de huéspedes nada más levantarse la cuarentena. De noche y en fila india abandonan el establecimiento aplaudiendo a los trabajadores, al personal médico y de enfermería (algunos de ellos no pudieron contener las lágrimas) y a los agentes de policía que hasta ese momento custodiaban la entrada principal. Una escena, que se ha viralizado en las redes sociales y que corrobora la irreprochable gestión de una lucha sin cuartel de dos semanas contra un poderoso enemigo invisible, como reflejan los seis casos positivos detectados (cinco ciudadanos italianos y una británica) en un recinto donde convivían casi un millar de personas. “Ver la imagen de las personas aplaudiendo con emoción tras el fin de la cuarentena es el mejor reclamo turístico que puede haber”, llegó a afirmar en el Parlamento el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres.

A la mañana siguiente continuaron las salidas a cuentagotas. El sonido de las maletas arrastradas por los turistas camino de la guagua volvía a oírse en el hall de recepción. En la puerta los despedía personalmente el jefe de Recepción, estrechándoles la mano, un gesto impensable hasta la jornada anterior. Todos sonreían y repetían la misma frase: “Thank you, sir” (gracias, señor). Ninguno de ellos escatimaba elogios hacia el personal. “No han podido comportarse mejor”, comentaba un cliente alemán, mientras su esposa hacía un alarde de sentido común: “No quedaba otra que aceptar la situación. Disgustarte o entrar en pánico no iba a cambiar las cosas, así que decidimos disfrutar de las instalaciones y hacer nuevas amistades”.

Los últimos huéspedes aislados en el hotel H10 Costa Adeje Palace salen entre aplausos. DA
Los últimos huéspedes aislados en el hotel H10 Costa Adeje Palace salen entre aplausos. DA

debate político

La medida de cerrar el hotel a cal y canto abrió un debate político entre los partidarios de la decisión y los que consideraban que cabían otras alternativas menos drásticas. El propio jefe del Ejecutivo regional admitió públicamente que “tras la experiencia vivida en Adeje, se tomarán otras decisiones”, unas declaraciones que aplaudió la patronal hotelera tinerfeña. En cambio, el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, valoró la medida adoptada como “aparatosa pero adecuada”, y aseguró que “nos refuerza como destino turístico”.

Precisamente, el Ayuntamiento adejero se perfiló como uno de los actores principales a la hora de atender urgencias desde que estallara la crisis sanitaria. El Consistorio se encargó del hospedaje de los médicos y de su alimentación, de la instalación de varios contenedores para habilitarlos como oficinas, salas de reuniones y comedor; de la conexión trifásica para el mando avanzado del 112 y de responder a las necesidades que surgían con el paso de las horas, entre ellas pañales, compresas, jabón de bebés y hasta juguetes para el entretenimiento de los niños.
El brexit, la quiebra del turoperador Thomas Cook, la mayor invasión de arena en casi medio siglo sobre el Archipiélago (que obligó al cierre de los aeropuertos) y el coronavirus de Wuhan. Nadie podía prever una tormenta perfecta de esta magnitud, con una sucesión de ciclogénesis explosivas tan sincronizadas y en tan poco tiempo sobre el sector turístico canario. La alerta sanitaria ha caído como una bomba de racimo sobre hoteles, restaurantes, comercios, empresas de coches de alquiler, oferta complementaria y aerolíneas, que han optado por dejar cada vez más aviones en tierra tras dispararse el miedo al contagio.

El último jarro de agua fría lo conocíamos ayer con el anuncio de la compañía inglesa de bajo coste Jet2 de suspender “con efecto inmediato” todos sus vuelos con Canarias, la Península y Baleares. “En respuesta a las medidas introducidas en España para evitar la propagación del Covid-19, incluido el cierre de bares, restaurantes, tiendas y actividades que incluyen cualquier deporte acuático, hemos tomado la decisión de cancelar todos los vuelos a la Península, Baleares y Canarias con efecto inmediato”, informó la aerolínea en un comunicado. En el caso de los complejos hoteleros, el golpe se acusa especialmente en las contrataciones de nuevos paquetes turísticos más que en las cancelaciones de reservas. Ya son varios los establecimientos que han anunciado cierres temporales “por reformas”.

Ajenos, aparentemente, a la preocupación que se expande por el mundo a velocidad de vértigo, los turistas disfrutan de uno de los inviernos más cálidos que se recuerdan en Canarias. Visitantes como Markus, que encontramos tomándose un vermú junto a su esposa en una de las terrazas de La Caleta (Adeje), a menos de 500 metros del lugar donde se declaró el primer foco de coronavirus en Tenerife. Ambos se recrean contemplando como el sol va cayendo detrás de La Gomera. “Estamos en el paraíso, con el mejor clima del mundo”, asegura este turista teutón con aspecto de fortachón. “¿Qué más se puede pedir?”, apostilla ella. Del Covid-19 ni rastro de preocupación. “No problem, no problem”.

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