Granadilla de Abona

El IES Magallanes realiza viseras protectoras con impresoras 3D

El departamento de Tecnología del instituto de Granadilla entregará hoy las primeras 30 unidades, realizadas en un proceso en el que se tarda casi dos horas en confeccionar una

El profesor de Tecnología, Máximo Yanes, con una visera protectora / DA

El IES Magallanes, en San Isidro (Granadilla) trabaja desde el martes en la elaboración de viseras protectoras para los contagios, a través de tres impresoras 3D que utiliza el departamento de Tecnología que dirige Máximo Yanes y que cuenta con la aprobación de la directora del centro, Carmen Luisa González, encantada con la idea,y la colaboración de Natalia Guillén, la jefa de Estudios de un instituto que alberga un centenar de nacionalidades diferentes.

Aunque se trata de un proceso laborioso, explica la directora, pues se tarda casi dos horas en elaborar cada una de ellas -“nuestras impresoras no son de última generación”, recuerda-, hoy está previsto que “entreguemos las treinta primeras unidades, allí donde las requieran”, comenta Carmen Luisa, que adelanta que “hasta ahora hemos tenido petición del centro de salud de San Isidro y sabemos que también las necesitan en San Juan de Dios”, comentó.

Hoy se entregarán las primeras 30 unidades confeccionadas en poco más de un día / DA

También han llegado solicitudes de padres de alumnos que trabajan en Urgencias y en el centro de salud de Los Cristianos, aunque la producción es limitada ya no solo por el lento proceso, sino porque “necesitamos reunir también el material para hacerlas, hasta ahora hemos logrado en ferreterías y papelerías las portadas de plástico de encuadernación, láminas de acetato y elásticos para sujetar las viseras”.
Siguiendo siempre un mismo modelo, en las tres impresoras 3D que tienen los profesores en su domicilio se imprimen la estructura de la visera y a ella se le acopla después una lámina transparente de acetato de las que venden en las papelerías, pegándolas con una pistola de silicona. Según María José González, para terminar cada visera con mascarilla o protector “nos lleva una hora y media o dos, porque lo hacemos de manera artesanal”, añadiendo que “en un día que hemos empezado ya hemos hecho unas treinta”.

Este sistema de protección, que se está haciendo en otras partes de España y en algún centro escolar más de Tenerife, no sustituye a las mascarillas, pero supone un refuerzo contra el contagio del coronavirus, el bichito que ha despertado la imaginación, por ejemplo, entre profesores y alumnos.