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Manuel Elkin Patarroyo, inmunólogo: “Las enfermedades tienen picos y este está empezando a decaer”

El inmunólogo colombiano cree que no se puede caer en un estado de “histeria colectiva” como el que está causando un virus “que no mata más que la malaria”
El doctor Manuel Elkin Patarroyo, durante una conferencia en Tenerife. Ramón De La Rocha
El doctor Manuel Elkin Patarroyo, durante una conferencia en Tenerife. Ramón De La Rocha

Es voz más que autorizada para hablar de pandemias y de la lucha contra el gigante silencioso que está castigando el planeta. El médico inmunólogo colombiano Manuel Elkin Patarroyo ha dado su punto de vista en su país sobre la pandemia de coronavirus que ha generado una “histeria colectiva” y que comparó con anteriores problemas similares que ya avanzó hace unos años por aquello de que las personas “cada vez llegan a más sitios profundos” como pueden ser selvas, mares, etc.

“Los virus, al igual que todos mutamos, los microbios están mutando sistemáticamente y habrá algunos que nos lleguen a infectar”, señalaba Patarroyo, que se refirió al SARS que asoló la economía de México en 2009 donde “hubo un pánico innecesario porque solo hubo 800 muertos, aunque cada vida es importante”.

En este nuevo visitante que ya acumula miles de muertos a nivel mundial, el doctor señala que los virus “van buscando la manera de sobrevivir, como nosotros”, y que el humano cada vez encontrará más virus como este porque llega más lejos y también porque se atreve a comer “murciélagos, ratones, zarigüeyas, culebras y, además, hay unos cultivos enormes de pollos donde también se pueden dar ese tipo de mutaciones que se pueden transmitir al ser humano y donde no hay inmunidad”.

Es lo que ocurrió “con la peste porcina, la de los patos y las que están por llegar porque la humanidad, a medida que se adentra en la selva, se va exponiendo a muchos microbios a los que no se había expuesto antes”, según dice un Patarroyo que entiende que todo está relacionado con esta pandemia de coronavirus iniciada en una ciudad como Wuhan, donde “la concentración tan grande de gente permite la transmisión a través de las pequeñas gotas de saliva que podemos generar”.

un virus silencioso

Esa masificación y ese nuevo horizonte culinario de un país donde “comen serpientes, todo lo que nade, repte, se mueva y vuela va a la cazuela”, explicaba, dando un poco de nota de humor a un tema “muy serio” en el que profundizó de inmediato, señalando que este virus silencioso “se transmite a través de partículas, estamos hablando y la gente no lo ve y se está transmitiendo por partículas aerosoles… el aire lo transmite todo”.

“La enfermedad es la causa de quien la causa, de quien la sufre y de las posibilidades ambientales de que los dos se encuentren”, dijo, y, además, explicó que este coronavirus “puede tener una inmunidad parcial en África” donde “puede que no mate a todos los huéspedes susceptibles”. “No se va a acabar la humanidad”, comentó Patarroyo al explicar la “histeria” causada por el coronavirus, del que dijo que “no hay que tenerle miedo”.

“Nosotros tenemos que tener cuidado”, para explicar que “tanto el SARS como el coronavirus se transmiten por los aerosoles. Lo primero sería hacer una cadena de aislamiento aunque no creo que hubiera que aislar a China del resto del planeta. Ahora, lo que pasa es que hubo mucha movilización al principio porque no se creyó en la enfermedad”.

Patarroyo estimó que el radio de acción tendría que haberse ejecutado “en el momento en el que aparecieron los tres primeros casos, que fueron publicados, y los siguientes, aproximadamente hubo dos semanas para identificar a la gente que causó la enfermedad. En ese tiempo se pudo haber controlado la enfermedad, lo que pasa es que no había medidas de control”.

Para un científico lo más importante es conocer el virus, algo que le toma “dos días” y este coronavirus “llevó 15 días de estudio” en los que se propagó la enfermedad, dejando en el aire una posible ocultación de información y resultados por parte del Gobierno chino. Este Covid-19 “se reproduce a una velocidad fantástica” dentro de las células pulmonares y su antídoto puede tardar “18 meses” dependiendo de la cantidad de “variabilidad genética” que ofrece el virus.

Asimismo, entiende que la vacuna habría que buscarla por medio de la química: “Las enfermedades tienen unos picos… y ya este está empezando a decaer, aunque puede volver a aparecer años después, por lo que toca mantener la vigilancia” para poder dejar atrás esta “histeria masiva” provocada por el síndrome del cuento del pastor y el lobo.

“Siempre se alerta a la gente y cuando llega de verdad una alerta verdadera, la población va a volver a decir, bueno, otra vez una pandemia, y no lo van a creer”, tal y como ha ocurrido en esta ocasión, según señaló el profesional sudamericano, que explicó que no hay motivos para entrar “en un juego mediático sin sentido”, en el que “hay que mantener los ojos abiertos”.

Su recomendación, para finalizar, la dejaba bien clara. “Habría que hacerle un círculo de aislamiento a todos aquellos que están enfermos y a los que están en contacto directo con ellos, lo demás no lo veo lógico”.

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