economía

José Carlos Francisco: “De esta crisis solo se sale con sangre, sudor y lágrimas”

El presidente de CEOE Tenerife no oculta su preocupación por la situación económica que nos espera una vez finalice el estado de alarma y se reinicie la actividad económica
El Presidente de CEOE-Tenerife, José Carlos Francisco. Sergio Méndez
El Presidente de CEOE-Tenerife, José Carlos Francisco. Sergio Méndez

José Carlos Francisco se caracteriza por hablar claro. Sus informes y previsiones económicas siempre se han tachado de pesimistas, pero, al final, el tiempo le da la razón. Por este motivo no oculta su preocupación por la situación económica que nos espera una vez finalice el estado de alarma y se reinicie la actividad económica. “Se avecinan tiempos muy duros. Nunca vistos. Nuestra economía ha frenado en seco y sólo volverá a arrancar con sangre, sudor y lágrimas”. La famosa frase que pronunció el primer ministro británico Winston Churchill le sirvió al presidente de la patronal tinerfeña para situarnos en un escenario futuro que, asegura, nada tiene que ver con el que se vivió en los peores años de la crisis de 2008. “Habrá un antes y un después tras el coronavirus. Nos vamos a enfrentar a un panorama totalmente diferente. Nada será igual. Ni las personas, ni la economía, ni las relaciones contractuales. En la medida en la que mejore la curva sanitaria, empeorará la económica. Tras el COVID-19 vendrá el ECOVID-20”, vaticinó.

-Más de 19.000 parados en Canarias en el mes de marzo. ¿Empieza el declive?
“Eso sin contar los ERTE que no se contabilizan, porque en realidad el empleado sigue teniendo una relación contractual con el empresario. Pero es que, además, no se olvide que el Gobierno hace un par de semanas impidió despedir, con lo cual, teóricamente, si estas medidas siguen un mes más, tal y como se preve, no habrá más despidos, y por lo tanto, no se incrementará esta cifra. Los datos reales se verán cuando se levante el estado de alarma y la maquinaria empiece a funcionar”.

-Nada tiene que ver este escenario con el que preveía la CEOE hace un mes en su informe de coyuntura para Canarias. ¡Vamos, que hoy firmaba esos datos [que tampoco eran buenos] con los ojos cerrados!
“Las previsiones que teníamos, que ya no eran buenas como usted dice, apuntaban a un crecimiento más bajo que el año anterior, confirmándose así la desaceleración de la economía, e incluso apuntábamos a algún mes de crecimiento negativo en Canarias. Y fíjese, que preveíamos, a final de año, una pérdida de 20.000 empleos, que es lo que se ha perdido ahora en un solo mes. Mire, lo que ha ocurrido no es que la economía se estaba desacelerando y ahora se desacelera más. No, no, no. Es que se ha parado del todo, que es muy distinto. Hemos frenado en seco y ahora se nos presenta otro escenario que no tiene nada que ver con el que nosotros habíamos previsto. Esto es un tsunami en toda regla que va a provocar situaciones muy dramáticas en familias y empresas”.

-Este frenazo en seco, como usted dice, ¿qué efectos puede tener económica y socialmente? Es que yo no recuerdo ninguna situación similar.
“No lo recuerda nadie: ni usted, ni yo, ni su padre, ni su abuelo… En las guerras la economía siguió funcionando. Incluso en algunos lugares, como en Estados Unidos, en la Segunda Guerra Mundial , nunca la economía funcionó a más presión que durante el conflicto bélico. De hecho, EE.UU. dobló la producción creciendo un 20% anual. Lo que le quiero decir con esto es que, incluso en las guerras, que producen un dolor tremendo, la economía no se para y, en algunas ocasiones, incluso, es al revés, crece. Sin embargo, esto es un parón de la economía que nunca se había producido, y mucho menos durante el tiempo que llevamos y lo que previsiblemente durará. Es insólito”.

-¿Y cómo volvemos a arrancar la maquinaria económica?
“Pues mire, le voy a poner un símil. ¿Sabe los cuadros eléctricos que hay en las casas que tienen un interruptor que enciende la luz en toda la casa y otros que van por habitaciones o zonas de la vivienda? Pues bien, en este caso no podemos subir el interruptor general, sino que hay que ir subiendo los interruptores por zonas. Primero el garaje, después la zona de la cocina, el comedor… y así, hasta encender toda la casa. Es decir, que esto no será: se acaba el estado de alarma, subimos el interruptor y empieza a funcionar todo de nuevo como si nada hubiera pasado. Habrá que ir por zonas (sectores), y el problema que tenemos en Canarias es que, lo más probable, que el último interruptor que subamos sea el del sector turístico, nuestro motor económico”.

-¿No nos beneficia el hecho de estar aislados y de que podamos contener la enfermedad mejor?
“Es cierto que el simple hecho de ser Islas ya es un aislamiento natural del exterior que facilita la no propagación del virus, pero, por otro lado, nuestra economía funciona si hay movilidad de personas, y si cierras las fronteras, nosotros estamos muertos. De esto no cabe la menor duda. Nuestra dependencia de la movilidad y en particular del transporte aéreo es brutal”.

-¿Cómo puede funcionar una economía cuando su principal motor, el turismo, está parado?
“Pues muy mal. Hace tres semanas hicimos un informe y en un escenario, vamos a decir, optimista con 8 semanas con la economía parada, nos daba una reducción del PIB del 10% y 30.000 desempleados más. Esto es una hipótesis optimista. Lo que nosotros predecimos es que lo que está diciendo el más pesimista de los analistas internacionales, para Canarias sería el mejor escenario que nos pudiera ocurrir”.

-Menudas perspectivas…
“Ya. Siento no poder ser más optimista, pero desgraciadamente cuánto más éxito tiene la lucha contra el coronavirus, más empeoran las perspectivas económicas. Yo acuñé el término ECOVID-20, que es el virus económico que muta del COVID-19. Es decir, que cuanto más éxito tienes luchando contra el virus sanitario, más se propaga el ECOVID-20 y viceversa. Es un problema grande, porque el virus, al mutar, nos ha agarrado por completo. Nos ha puesto una mano abajo, y otra en el cuello. Si afloja el cuello, aprieta más abajo; si aprieta más abajo, afloja el cuello. La cosa es que estaremos mal, o por el tema sanitario, o por el económico”.

-Y bajo estas perspectivas tan halagüeñas, ¿cuándo podremos ver algo de luz?
“No lo sé, pero todo apunta a que el mes de abril va a estar perdido desde el punto de vista económico. El mejor escenario es que a partir de mayo se empezarán a encender interruptores, pero si su pregunta va hacia cuándo la economía va a estar normalizada y funcionando como antes del coronavirus; hay meses por delante, pero no uno ni dos, muchos meses”.

-Los hoteleros dicen que si en el mes de agosto llenan un hotel al 50% sería todo un éxito.
“Sí, pero esto ocurrirá en unos cuantos hoteles, no en todos, y no abrirán todos los hoteles a la vez. Ningún hotelero se puede permitir el lujo de abrir un hotel para tenerlo al 10% de su capacidad”.

-O sea, que tenemos que asumir que después de este confinamiento sanitario, vendrá el ‘confinamiento económico’, que será, además, peor que el de 2008.
“Yo creo que esta crisis va a ser más profunda. Vamos a caer mucho más rápido, pero también saldremos antes. No en V como se está diciendo. Eso es una ilusión, pero sí más rápido que en 2008. Y ya le digo que se saldrá con sufrimiento, porque el Estado lo que esta haciendo con las medidas que toma es aliviar un poco el dolor económico que se nos viene encima, y lo hace con medidas encaminadas a darnos liquidez en el corto plazo, es decir, dándonos oxígeno, pero sabiendo que luego nos lo va a quitar y nos va a exigir que le devolvamos ese oxígeno que nos ha dado. El Estado, además, también tendrá su propia crisis presupuestaria, con lo cual no podrá darnos todo lo que nosotros pensamos que nos puede dar, así que aquí vamos a sufrir. Mire, de esta crisis solo saldremos con sangre, sudor y lágrimas, como dijo Winston Churchill. La sangre, la de los fallecidos por el virus; sudor vamos a tener todo el que quiera; y alguna que otra lágrima también”.

-¿Ha roto el Gobierno central el consenso que tenía con los empresarios?
“Hay un antes y un después en la relación actual con el Gobierno central. Las últimas declaraciones de la ministra de Trabajo sobre que los empresarios estábamos intentando defraudar con los ERTE y las del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, reclamando el artículo 128 de la Constitución, no ayudan. Hace falta recuperar esa relación porque la desconfianza en un momento así, no es nada buena”.

-¿Sin trabajadores no hay economía?
“Es evidente. Pero es la empresa la que organiza, aglutina y busca las oportunidades para dar trabajo. Uno no es más importante que otro. Si no hay trabajadores no hay empresas, pero si no hay empresas tampoco hay trabajadores, dependemos los unos de los otros”.

-Se dice que de toda crisis sale una oportunidad. ¿Canarias puede sacar provecho de esta crisis y buscar beneficios en otros sectores?
“Seguro que nuestros comportamientos cambian y podremos aprovechar la situación, pero, desde el punto de vista económico, para Canarias el turismo es insustituible. No hay nada, no se me ocurre ahora mismo ningún sector que pueda sustituyan al turismo. Otra cosa es que haya nuevas ideas y oportunidades que puedan sumar, pero que sustituya al turismo, no lo creo. Y por eso le digo que Canarias lo va a pasar especialmente mal, porque el turismo no es sustituible para las Islas. Y también le digo: cuando el turismo se reponga, lo hará más fuerte que ahora. Una cosa que a nosotros nos vendrá bien es que el turismo se pueda ceñir a los Estados de la UE, pero esto dependerá de la propia política de la Unión Europea”.

-Pero si nuestro mercado depende de destinos como Alemania o Reino Unido, también afectados por el COVID-19, lo tenemos complicado. Además, habrá que contar con que la gente tenga ganas de viajar y, sobre todo, tenga renta disponible para hacerlo.
“Lo que ha dicho es bastante sensato y, además, será así. Mire, tuvimos el miedo a volar, después la vergüenza a volar y, ahora, llega el miedo al confinamiento. Esto no nos va a venir bien como destino. Tampoco Reino Unido o Alemania van muy por detrás de nosotros en la enfermedad, empezaron una semana después. Lo que sí repercutirá es lo que usted dice: la renta disponible de los países de origen que, sin duda, va a disminuir, porque también tendrán crisis. Y, si disminuye la renta, la parte de las vacaciones también disminuirá. Esto influirá, sin duda, en el número de turistas que vendrán a Canarias”.

-Pero esto le pasará a todos los destinos turísticos, no solo a Canarias.
“Sí, sí, claro. Esto afectará a todos los destinos turísticos: Egipto, Turquía, República Dominicana… Pero hay algo más que nos preocupa mucho, y es la situación de turoperadores y aerolíneas, porque cuánto más dure esto su situación económica será peor”.

-Vamos a partir de cero. Habrá que empezar a negociar de nuevo con los turoperadores para que nos traigan los turistas a Canarias y no se los lleven a otro sitio.
“Claro. Empezamos de cero, y lo haremos porque los precios serán distintos. La variable de la negociación será: cuánta gente te llevo y qué precio me das. Por tanto, los precios se van a tener que renegociar y las condiciones salariales también. Si yo vendía antes la habitación a 200 euros y, ahora, la vendo a 100, el coste laboral no puede ser el mismo. Como usted decía antes, entramos en una etapa absolutamente nueva. Nos han quitado las cartas, las han metido en el mazo, las han barajado, y ahora van a repartir las cartas de nuevo. Le insisto en lo que decía, cuando se resuelva el coronavirus: sangre, sudor y lágrimas. Habrá que hacer ajustes en los precios, en la legislación y en las relaciones contractuales, porque habrá que ajustarse a un panorama totalmente nuevo. Hay gente que piensa que todo esto es un mal sueño. Dos meses de pesadilla, pero nos levantaremos y todo seguirá igual. No será así. El mundo va a ser distinto cuando se vaya el coronavirus. Y distinto en todo. Todo será diferente”.

TE PUEDE INTERESAR