Tribunales

Los expertos tinerfeños ven inevitable un aluvión de concursos de acreedores

El turismo y los negocios dependientes, sectores donde se temen más problemas; preocupa el previsible colapso que tendrá lugar en los juzgados si no son reforzados

Carlos Luis González avisa: “El empresario canario no puede repetir los errores de la crisis de 2008”. Sergio Méndez

Cuatro de los abogados tinerfeños más avezados en las normas del Derecho Mercantil que regulan los llamados concursos de acreedores (las antiguas quiebras) confirman a DIARIO DE AVISOS lo que ya se antoja inevitable en los corrillos políticos y económicos: miles y miles de empresas no tendrán más solución que acogerse a dicha fórmula jurídica para contar así con una oportunidad de evitar el cierre definitivo. Para hacerse una idea de la magnitud del fenómeno, se habla de un aumento del 200% de los concursos en España, con el quebranto que ello supondrá para la economía. Canarias, claro, no será ajena a este indeseado efecto de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus-19.

“Sí, sin ningún margen de duda. Y será así porque el concurso es la única forma que van a tener muchas empresas de sobrevivir”, confirma tal aluvión Carlos Luis González (Medina&González Asociados), y en ella coinciden sus colegas de toga, aunque Carlos Gómez (Sirvent&Granados) va más allá: “Una vez cesen los ERTE que se están presentando, muchas empresas no van a poder continuar o reactivar su actividad. Aunque se están abriendo nuevas posibilidades de financiarse, el empresario debe meditar antes de tirarse de cabeza a todas o algunas de ellas, ya que al final habrá que devolver esos préstamos”.

Carlos Gómez recomienda al empresario “asesorarse antes de tomar decisiones; hay alternativas”. S.M.

Sobre los sectores afectados, también coinciden estos expertos, pero con matices. Para el también abogado tinerfeño Alfonso Delgado, “los más perjudicados serán los que hayan tenido que parar totalmente su actividad. Destacaría la restauración, el turismo y la construcción por el peso que tienen en nuestra economía, pero, sin duda, todos los sectores se verán afectados”. En este sentido, otro letrado local que conoce bien tanto la materia como la actividad jurídico-económica en nuestras zonas turísticas, Tomás González Jorge, recuerda que “al caer el turismo, hay muchos negocios adyacentes que se verán afectados, tanto de españoles como de extranjeros que residen, sobre todo, en el sur de la Isla, y que también pueden acogerse a los concursos”.

Alfonso Delgado: “Para evitar el colapso, lo ideal sería crear un tercer juzgado de lo Mercantil en la provincia”. DA

Pero estos especialistas tinerfeños no dudan a la hora de expresar sus temores de que este aluvión de concursos provoque el colapso en los juzgados mercantiles provinciales. Para evitar tal atasco procesal, los cuatro abogados proponen el refuerzo de los dos juzgados existentes en la provincia, así como la creación de un tercero y, como añade Tomás González Jorge, “también cabe que se destine un juzgado a la especialización exclusiva sobre concursos de acreedores, como ya ocurrió con las reclamaciones hipotecarias”.

Más útil si no se espera al último momento

“Le recomiendo a cualquier empresario que antes de tomar decisiones se asesore primero con abogados o despachos expertos en la materia. Además del concurso digamos puro, el más conocido, hay otras herramientas para evitar el cierre definitivo”, aconseja Carlos Gómez.

“El empresariado canario no puede cometer los errores de la crisis del 2008. La demora en el asesoramiento será un error fatal”, recuerda en la misma línea Carlos Luis González, mientras que Alfonso Delgado sostiene que “para aprovechar con éxito las posibilidades que ofrece esta herramienta es imprescindible anticiparse a la falta de liquidez”.

Tomás González Jorge: “El tiempo es oro; no hay que esperar hasta el final”. Fran Pallero

Esperar hasta cuando ya no queda otra resta efectividad al concurso de acreedores. Como resume Tomás González Jorge: “El tiempo es oro, y cuanto más se tarde en adoptar medidas, más difícil será alcanzar la mejor solución posible; no conviene proceder tan solo cuando la empresa ya está, de facto, cerrada”.