
España afronta hoy, prácticamente cuando se cumple un mes desde que se decretó el estado de alarma, su primer gran paso hacia el retorno a la normalidad con el retorno a las calles de varios millones de trabajadores (se estima que entre 4,5 y 5 millones) en una decisión que, obviamente, tiene el riesgo no deseado de provocar un rebrote de la pandemia, pero que se antoja imprescindible para minimizar en lo posible los terribles efectos que el aislamiento está provocando en nuestro tejido productivo.
A pesar de que no se tienen todas consigo dado lo inédito de una situación inimaginable hace apenas unos meses, desde el Gobierno se entiende que es el momento para, al menos, retornar a una situación muy similar a las dos primeras semanas de confinamiento, habida cuenta de que las cifras sobre los efectos sanitarios de la pandemia se han estabilizado, particularmente en comunidades como Canarias, donde se empiezan a acumular los días sin que se registren nuevos fallecimientos por el coronavirus-19.
Pero no son las sanitarias las únicas cifras que brillan por su presencia sobre la mesa del Consejo de Ministros. Los datos económicos son tan terribles como un futuro que será más duro cuanto más se tarde en volver a producir.
Se tiene en cuenta, y mucho, que son legión las empresas hundidas, o que el paro de ha desbocado, particularmente en Canarias, que lidera el desplome nacional en empleo por la actividad cero decretada en el gran motor económico del Archipiélago: el turismo.
Malos datos
Hay que tener presente que sólo en la segunda mitad de marzo la Seguridad Social perdió 900.000 afiliados, lo que supone la mayor destrucción de empleo de la historia de España. Ese mes cerró, además, con la desaparición de 3.000 empresas. Ante semejante panorama, el Ejecutivo sabe que se la juega, y no es de extrañar que el propio presidente, Pedro Sánchez, volviera ayer a hablar de un escenario bélico a la hora de apelar por los grandes pactos y pedir expresamente la colaboración del Partido Popular (PP) para “la posguerra”.
Sobre el riesgo de rebrote, es inevitable y hay que afrontarlo, Así lo ha advertido la OMS, que habla sin vacilaciones de “rebrote mortal”. En algunas provincias de China en las que se había logrado contener el contagio han tenido que volver a endurecer las condiciones de aislamiento, un fenómeno que, desde luego, nadie desea para sí. En este sentido, las autoridades canarias insisten en que hay zonas como La Graciosa o El Hierro, con ninguna o escasísima incidencia en cuanto a contagios, que pueden ser las primeras a la hora de un mayor desescalamiento del confinamiento, dadas las garantías que otorga la insularidad con el tráfico aéreo y marítimo reducido a una mínima expresión.
Nuevas reglas
En cuanto a las nuevas reglas del estado de alarma, afecta (como se verá en un desglose posterior) mayoritariamente a sectores industriales y de la construcción: albañiles, electricistas, fontaneros. También los empleados del hogar. Todos fueron considerados como trabajadores no esenciales y, en su caso, no es posible el teletrabajo.
Eso sí, no podrán reincorporarse quienes tengan síntomas de sufrir coronavirus, tampoco quienes hayan estado en contacto con personas infectadas y las personas consideradas especialmente vulnerables: mayores, embarazadas y enfermos crónicos.
Las mascarillas
Sobre la polémica desatada por las mascarillas, hay que aclarar que solo son obligatorias para los trabajadores que acudan a sus puestos de trabajo en transporte público, el resto está exonerado. Se han repartido 153.000 mascarillas a los trabajadores de esos servicios del transporte público, y las que sobren podrán repartirse entre los viajeros que acudan sin ella. En cuanto al lugar de trabajo, hay que mantener una distancia de dos metros, no compartir material y seguir los consejos higiénicos ya conocidos.
En cuanto al desglose de los sectores afectados por este primer paso de retorno a la normalidad, lo primero que hay que tener claro que, tras concluir el 9 de abril la restricción a las actividades no esenciales, hoy regresará al trabajo el grueso de empleados afectados por esta prohibición y las únicas limitaciones a la actividad volverán a ser las recogidas en el decreto de estado de alarma inicial del 14 de marzo.
Ese decreto, que ordenó el aislamiento social y restringió los movimientos, determinó las actividades que dejaban de llevarse a cabo y las que se restringían con la finalidad de proteger la salud de los ciudadanos.
El listado
– El decreto protege las actividades sanitarias, de seguridad y telecomunicaciones, aduanas, el suministro y distribución de alimentos y productos de primera necesidad, y el suministro de energía eléctrica, de productos derivados del petróleo y gas natural.
– También ampara los servicios indispensables de empresas e industrias auxiliares -componentes, limpieza, vigilancia y seguridad, mantenimiento y averías urgentes y transportes de mercancías y personas- necesarias para el funcionamiento de las actividades anteriores. También la recogida de basuras y el abastecimiento de agua.
– Se protege el transporte público, aunque sujeto a restricciones en la oferta. A partir de hoy, como se ha dicho, comenzarán a repartirse mascarillas para los trabajadores que lo empleen.
– La administración de Justicia y todos los servicios ligados a este sector mantienen actividad de acuerdo a los servicios esenciales fijados.
– Sigue sin estar permitida la apertura de bares y establecimientos de restauración -que solo pueden prestar servicio a domicilio-, discotecas, instalaciones culturales, de ocio, recintos deportivos, parques de atracciones y auditorios. Sigue la prohibición de las verbenas, desfiles, fiestas populares y manifestaciones folclóricas en recintos abiertos y vías públicas.
– Los comercios cuya actividad permite el decreto son tiendas de alimentación, farmacias, centros médicos, ópticas, ortopedias, prensa y papelería, estancos, gasolineras, tiendas de alimentación de animales domésticos y tecnología, comercio por internet, lavanderías.
– En el caso de las peluquerías, solo se mantiene el servicio a domicilio para garantizar la atención e higiene de las personas más vulnerables.
– Los medios de comunicación pueden seguir manteniendo su actividad como lo han hecho hasta ahora.




