CLAVES PARA SER BRILLANTES

Tres fortalezas para afrontar la adversidad

Estamos encerrados, sí. Pero seguimos siendo libres de adoptar nuevas rutinas, de elegir la actitud con la que afrontamos cada día y las emociones que alimentamos

Que el impacto del coronavirus está dejando una huella difícil de sobrellevar a nivel humano, económico y social es una realidad. Pero también lo es a nivel emocional. Jamás hemos tenido que afrontar una pandemia mundial de estas características y a medida que pasan los días y semanas, en este aislamiento forzado e inevitable, convivimos con la incertidumbre de no saber cuanto tiempo estaremos en esta situación, o cómo será la vida cuando volvamos a recuperar la tan ansiada libertad.
Estamos encerrados, sí. Pero seguimos siendo libres de adoptar nuevas rutinas, de elegir la actitud con la que afrontamos cada día y las emociones que alimentamos.
Se prevé que el costo material será enorme, pero no menos importante será también la marca emocional que dejará esta experiencia. Hay pérdidas que no podrán ser reemplazadas, como las humanas, y otras requerirán de todo nuestro esfuerzo para superarlas. Pero lo que no podemos permitirnos en las situaciones más difíciles es tirar la toalla. Ya lo decía mi querido Charles Darwin en su obra El origen de las especies: “las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.
Cada país, cada empresa, cada familia, o cada persona tiene una situación particular que enfrentar. Sin embargo, hay fortalezas que podemos desarrollar para salir victoriosos de cualquier situación adversa. Veamos algunas de ellas.

RESILIENCIA

La resiliencia despierta en los peores momentos, cuando nos sentimos en una encrucijada, cuando las metas no se cumplen como esperabas o cuando cambia nuestra realidad. Nos permite sobreponernos a las dificultades y aprender de ellas. Nos invita a equivocarnos, porque fallar supone haberlo intentado y estar más cerca de la solución. Nos impulsa a la acción, porque si permanecemos inmóviles no tendremos la oportunidad de encontrar alternativas para superar el desafío. Y, además, nos aporta la perseverancia que necesitamos para no rendirnos si las cosas van más lentas de lo esperado o surgen nuevos obstáculos.
Puede parecer inapropiado tratar de encontrar el lado positivo de las tragedias o las crisis, pero eso es exactamente lo que hacen las personas que desarrollan esta fortaleza. Buen ejemplo de ello lo revela un estudio publicado en la revista científica Journal of Traumatic Stress, en el que participaron más de 1.000 personas tras los atentados del 11-S en Nueva York. El 58% de los encuestados manifestó haber encontrado un significado positivo, como una mayor apreciación de la vida y un sentido más profundo de espiritualidad. Y otro estudio demostró que los supervivientes de infartos que encuentran significado en su terrible experiencia, terminan llevando vidas más saludables.

MINDSET

El mindset es el modelo mental, que se basa en nuestro particular sistema de creencias y determina de forma consciente o inconsciente la conducta. Es decir, que nuestra forma de percibir e interpretar la realidad condicionará poderosamente la forma de responder a ella. Por ejemplo, la existencia de una pandemia global es una realidad, pero la manera de pensar o la actitud con la que se le hace frente es propia de cada individuo. Si pensamos que todo irá mal, nuestra predisposición y expectativas al tomar decisiones estará alineada con emociones relacionadas con el miedo, la frustración o el enfado. Sin embargo, si pensamos que a pesar de la gravedad de la situación saldremos adelante, la predisposición y energía positiva nos impulsará a realizar acciones que nos lleven a superar las dificultades con mayor entereza. No se trata de maquillar la realidad o convertirnos en el colmo del optimismo, sino de elegir inteligentemente el tipo de pensamiento que sea más útil y nos ayude a avanzar, en lugar de condicionar o limitar nuestras capacidades.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Lidiar con las emociones en tiempos de crisis no es tarea fácil. De hecho, sentirnos abrumados, preocupados o frustrados es de lo más normal. ¿Pero qué haces con estas emociones? Al igual que ocurre con las creencias, el estado emocional con el que sobrellevamos una situación difícil también es una elección personal. Si, por ejemplo, sientes que estar constantemente conectado a las noticias o a las redes sociales te angustia, evítalo. Elige poner atención en aquello que te haga sentir bien: leer, idear un nuevo proyecto, una buena película, un poco de ejercicio, etc. Prolongar los estados emocionales negativos conduce a síntomas de estrés, ansiedad o depresión, que empeoran nuestro ánimo y salud.
La actitud, la mentalidad y las emociones con las que enfrentes cada día son más importantes que las circunstancias externas que no están bajo tu control o voluntad. A fin de cuentas, el futuro no depende de lo que pase mañana, sino de lo que hagas hoy.

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