Sociedad

A la playa, sí, pero con mascarilla

Julio Pérez reconoce que lo lógico es que, al tratarse de espacios públicos, su uso será obligatorio; el Gobierno de Canarias y la Fecam intentan pactar unas normas comunes con vistas a la reapertura, que tendrá lugar el lunes, pero varios municipios ya han decidido marcar sus propias reglas

Un vecino, dotado con su preceptiva mascarilla, se toma un respiro junto al mar. Fran Pallero
Un vecino, dotado con su preceptiva mascarilla, se toma un respiro junto al mar. Fran Pallero

El portavoz del Gobierno de Canarias, Julio Pérez, reconoció ayer que, al tratarse de un espacio público, el uso de las mascarillas será también obligatorio en las playas de Canarias, que, salvo mayúscula sorpresa, podrán volver a ser utilizadas por los residentes en Tenerife, La Palma, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, islas que entrarán el próximo lunes en la fase 2, que ya disfrutan los gomeros, herreños y gracioseros desde esta semana.

Pérez realizó dichas declaraciones durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno celebrado ayer, donde, además, confirmó que será mañana cuando el departamento que dirige, la Consejería de Sanidad, dicte finalmente unas normas de protocolo para dichas playas que ayer se intentaba consensuar con la Federación Canaria de Municipios (Fecam), tarea que continuará durante todo el día de hoy.

A este respecto, Julio Pérez dio por hecho que habrá medidas de uso y seguridad específicos para las playas de Canarias, pero pidió ser un poco “cautelosos” porque con cada cambio de fase muchas medidas “se perfilan” después en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Tras explicar que será mañana cuando se hagan públicas tales normas, reconoció, como se ha dicho, que a su entender habrá que utilizar mascarilla como en todos los espacios públicos si no se puede guardar la distancia de seguridad.

“No sé si van a parcelar, si será útil o no pero la medida que se adoptará se hará enseguida y cuando las playas estén disponibles estarán las medidas”, señaló el también portavoz del Gobierno de Canarias.

Sea como fuere, los borradores con las propuestas del Ejecutivo autonómico a este respecto fueron ayer estudiadas por la Fecam durante una reunión que contó con sesión de mañana y tarde. Este órgano rector del municipalismo isleño pretende realizar sus aportaciones al documento final del Gobierno de Canarias, si bien recordaron que, en realidad, la decisión final corresponderá a los ayuntamientos.

Tras la cita vespertina, el presidente de la Comisión de Administración Pública, Transparencia y Seguridad de la Fecam y alcalde de La Aldea de San Nicolás, Tomás Pérez, explicó que se ha trabajado “intensamente en las aportaciones a esa orden”, y que estas serán tratadas, asimismo, en el Comité Ejecutivo de la propia Fecam y remitidas al Gobierno. El regidor espera contar con el documento definitivo cuanto antes para que “los ciudadanos y las administraciones sepamos perfectamente cómo debemos actuar”.

Pero como la decisión final corresponde a los consistorios, lo cierto es que varios de ellos han optado por establecer sus propias reglas respecto a determinadas playas, lo cual no deja de tener sentido, por cuanto no es lo mismo el caso de Las Teresitas que el de Antequera, por citar dos ejemplos de la capital tinerfeña.

Precisamente, el plan municipal para Las Teresitas está muy avanzado, como informó ayer este periódico, de tal modo que, cuando el lunes los chicharreros acudan a la misma deben tener en cuenta, por ejemplo, que la playa estará parcelada o que habrá límites en el número de bañistas. Entre las principales medidas (que dan una idea clara de que, ni de lejos, el lunes se puede disfrutar de la playa como se hacía antes), cabe destacar que se reserva en la zona de mejor accesibilidad de Las Teresitas un espacio para el uso exclusivo de personas mayores de 70 años. Además, la playa estará dividida en sectores, de tal modo que a partir de una ocupación del 50% en uno de ellos deberá reconducirse el flujo de usuarios hacia el resto de espacios más desocupados. Este último punto implica que cuando toda la playa esté al 50%, se pueda permitir el acceso controlado por sectores hasta la ocupación total. Es decir, que llegará un momento en que se cierre la playa. Además, el horario estará acotado entre las nueve de la mañana y las siete de la tarde, tal y como detalló ayer el concejal de Seguridad santacrucero, Florentino Guzmán.

Pero mientras en Las Teresitas primará el control, en otro municipio señero de la Isla, como es el Puerto de la Cruz, habrá mucha mayor discrecionalidad para el usuario, en información obtenida por Norberto Chijeb, más allá de que, lógicamente, se adopten las medidas de protocolo que finalmente acuerde el Gobierno de Canarias con la Fecam. Por lo que respecta al Sur, llama la atención el caso de Adeje, donde el hecho de que los servicios propios de las playas (que son privados) no tienen previsto reabrir el lunes, sin duda influirá en el número de bañistas que asistan finalmente a las mismas.

De cualquier modo, de nada servirán las disposiciones de las autoridades si la ciudadanía no responde acorde a la gravedad de la situación que atraviesa Canarias, un territorio que, en caso de sufrir un repunte de contagios, se abocará inevitablemente a la ruina, dado que no podrá reactivarse el turismo, motor de la economía isleña.

Por eso, ayer Julio Pérez apeló al sentido común y a la prudencia, ya que “estamos entrando en una fase decisiva hacia la nueva realidad y debemos evitar rebrotes”. Como ejemplo de un comportamiento responsable, el portavoz gubernamental apunta que se deberá evitar llevar objetos a las playas para así ocupar menos espacio y no causar molestias a los demás usuarios.

En resumen, desde el lunes se podrá acceder a las playas en las Islas más pobladas, pero siempre de forma responsable, limitada y observando las normas fijadas de protección sanitaria. A la playa, sí, pero con la mascarilla puesta.