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Desplome histórico de la economía canaria

CEOE-Tenerife presenta su informe de coyuntura correspondiente al primer trimestre del año centrado en la Covid-19 y augura tres escenarios económicos dramáticos para las Islas
Desplome histórico de la economía Canaria. DA
Desplome histórico de la economía Canaria. DA
Desplome histórico de la economía Canaria. DA

La economía canaria caerá un 25,05% este año debido a los efectos de la crisis sanitaria del coronavirus. La tasa de desempleo subirá hasta el 39% y el Gobierno de Canarias sufrirá una merma de ingresos propios, a través de la tributación indirecta, que superará los 500 millones de euros. Estas cifras colocan al Archipiélago en un escenario desalentador, pero no en el peor. Hay un contexto más dramático aún que llevaría a una caída del PIB del 41,6% y a una tasa de desempleo cercana al 60% de paro. Así de contundente se mostró ayer el presidente de la Confederación Provincial de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife (CEOE-Tenerife), José Carlos Francisco, al presentar el informe de coyuntura económica correspondiente al primer trimestre del año, dedicado de forma especial a la crisis de la Covid-19. La patronal dibujó tres escenarios posibles de cómo puede evolucionar la economía de las Islas en función de la duración del estado de alarma y donde Canarias tendrá un impacto “diferenciado” del resto de España, en torno al doble de caída, por lo que será la comunidad autónoma “más afectada”, debido fundamentalmente al parón turístico y al arrastre a otros sectores.

El director de consultoría de Corporación 5, José Miguel González, explicó que el primero de estos escenarios, que ha denominado un mal sueño, ya está casi superado, dado que el parón económico duraría solo ocho semanas de confinamiento, es decir, hasta el 9 de mayo (por eso está ya superado). En este contexto, la economía afectada oscila entre un 40% y un 60%, el intervalo de caída del PIB se cifra entre los 3.093,72 y los 4.640,58 millones de euros, es decir, que el PIB caería de media un 8,34% en 2020 y la tasa de paro subiría hasta un 25,54%.

El segundo de los escenarios posibles, llamado la probable realidad, es en el que nos encontramos actualmente, y se basa en que hay un retardo de seis meses en el proceso de relanzamiento de la economía. En este caso, las cuantías de desplome del PIB oscilarían entre los 9.281,16 y los 13.921,74 millones de euros, respectivamente, lo que supondría un retroceso del PIB de un 25,05% y una tasa de paro del 39,08%.

Pero aunque parezca que la situación para los canarios no puede empeorar más, González dibujó un tercer escenario más pesimista aún llamado aislamiento y decadencia, con diez meses de impacto en el 40% al 60% de la estructura económica canaria, y que llevaría a una caída del PIB del 41,6%, y a un desempleo del 52,62% en la estimación media y un máximo cercano al 60% de paro. Las pérdidas del PIB en este contexto oscilarían entre los 15.648,60 y los 23.202,90 millones de euros, respectivamente.

El presidente de la patronal señaló que, evidentemente, las previsiones actuales no coinciden con las realizadas por la propia patronal en el informe correspondiente al último trimestre de 2019, en el que apuntaban a una ralentización de la economía canaria y a un crecimiento del PIB del 1,2%. “Teniendo en cuenta lo que ha ocurrido a principios de año, lo más probable es que 2020 acabe con la mayor caída del PIB en Canarias desde que hay estadísticas” y recordó que la cifra más mala de desplome del PIB fue en 2009, cuando la economía cayó un 4,2%, por la crisis económica y la tasa de paro alcanzó el 33% de la población activa.

Más corta

“La crisis será más corta, pero más intensa”, señaló González, aunque indicó que al menos en esta, a diferencia de la de 2008, “las familias y las empresas están menos endeudadas y las administraciones públicas están más saneadas y con superávit. Además, al ser más corta en el tiempo, las políticas activas de empleo pueden proteger mejor a los trabajadores”.

González insistió en que la diferencia con las otras crisis es “la transversalidad, puesto que esta afecta a todos los sectores de la economía y a todos los países. Hay una desaparición de los mercados, una inexistencia de intercambios. No hay ventas. No hay consumo, ni salario, ni inversión ni ganancias. Nada”, señaló.

Ante estos escenarios, la patronal hizo un llamamiento al consenso para “unificar esfuerzos” en el relanzamiento de la estructura económica y apuntó que “más allá de establecer una batería de propuestas acorde a las necesidades, es necesario “proveer de liquidez a las empresas, mantener los ERTE por fuerza mayor al menos hasta fin de año y ampliar la posibilidad de materializar la Reserva de Inversiones”.

Francisco aseguró que adoptar medidas “no es sencillo y habrá varias semanas de prueba-error hasta el punto de que muchas medidas ya se hayan modificado, porque hacían inviable la actividad económica”. Así, puso como ejemplo los aforos al 30% en los restaurantes, que se han ampliado al 50%, o que “en Canarias no tiene sentido que se abran los hoteles el 10 de junio si no hay conectividad aérea, ni turistas”. Lo que sí tiene claro es que la salida de la crisis no “será en uve, ni tan rápida ni potente como se pensaba hace algunas semanas”. Francisco estima que la “normalidad macroeconómica” no llegará hasta 2022. Igualmente, señaló que no es tan optimista como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que cree que en 2023 la economía estará mejor que antes de la crisis. “Toda tormenta económica trae consigo una tormenta política y, en consecuencia, a lo mejor quien no está en el Gobierno son quienes están ahora”, declaró Francisco.

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