Tras casi tres años al frente del Comisionado del REF, José Ramón Barrera defiende una profunda evolución del Régimen Económico y Fiscal para orientarlo hacia la productividad, el capital humano y la mejora de la renta disponible de los canarios. En esta entrevista plantea una deducción específica en el IRPF para trabajadores y autónomos, incentivos al empleo de jóvenes y mayores de 52 años y una revisión de las herramientas tradicionales del REF para adaptarlas a una economía cada vez más basada en el conocimiento.
-¿Qué balance hace tras casi tres años al frente del Comisionado del REF?
“Un balance muy positivo. Era un órgano de nueva creación y había mucho por hacer, desde formar equipos hasta desarrollar una estrategia. Hemos materializado buena parte de los objetivos que nos marcamos. El más ambicioso era acercar el REF a toda la población canaria y creo que lo hemos conseguido. Hoy los jóvenes ya pueden estudiarlo y cuentan con materiales para hacerlo”.
-Por qué el REF ha sido durante tanto tiempo un gran desconocido para los canarios?
“Porque quienes hemos estado vinculados a él lo dejamos demasiado tiempo de puertas adentro, como si fuera patrimonio de unos pocos. Sin embargo, es un derecho que nos asiste a todos. Nuestro trabajo ha sido precisamente hacerlo visible y explicar que no es un privilegio, sino una herramienta fundamental para Canarias”.
-Si observamos la evolución económica de Canarias, da la impresión de que el REF no ha servido para corregir algunas diferencias con la Península.
“Depende de cómo se mire. Canarias ha mejorado en infraestructuras, estructura económica y fortaleza empresarial. Desde una perspectiva macroeconómica, cuando la economía crece, Canarias suele crecer más. Pero desde una perspectiva más cercana a las familias, la realidad es distinta. Hemos hecho más grande el pastel, pero no hemos conseguido que todos participen de él en la misma medida. Ahí es donde el REF necesita evolucionar”.
-Desde el año 2000 se observa una divergencia en renta per cápita respecto a la media nacional. ¿Por qué?
“Canarias crece y crea empleo, pero seguimos teniendo más paro, salarios más bajos y una renta neta por hogar inferior a la media nacional. Un REF que no contribuya a la convergencia corre el riesgo de quedarse únicamente como un derecho histórico. Por eso nos hemos preguntado qué parte de responsabilidad puede tener el propio REF en esa falta de convergencia”.
-¿Y cuál es su diagnóstico?
“La clave está en la productividad. Los estudios que hemos encargado apuntan a que las medidas del REF han estado orientadas fundamentalmente a la inversión en capital físico. Eso era imprescindible hace décadas, pero hoy resulta insuficiente. El capital genera productividad, pero si no va acompañado de inversión en capital humano acaba ofreciendo rendimientos decrecientes. Por eso defendemos una evolución del REF que ponga mucho más énfasis en la formación, el conocimiento y la cualificación de las personas”.
-Los incentivos actuales siguen muy vinculados al capital físico.
“Exactamente. Antes de plantear soluciones quisimos hacer un diagnóstico y lo que encontramos es que nuestras herramientas siguen orientadas a activos tangibles, mientras que apenas existen mecanismos que impulsen ámbitos como la inteligencia artificial u otras actividades ligadas al conocimiento. Necesitamos un REF capaz de adaptarse a los cambios económicos y de orientar los incentivos hacia aquellas actividades que generan más productividad y valor añadido”.
-Y los incentivos actuales siguen muy vinculados al capital físico.
“Efectivamente. Cuando una empresa utiliza herramientas como la Reserva para Inversiones para compensar costes y ser competitiva, después queda obligada a realizar inversiones muy encorsetadas. Eso hace que muchas veces renuncie a otras más estratégicas para el crecimiento del negocio. Algo parecido ocurre con la Zona Especial Canaria: es una herramienta potentísima, pero tiene una lista de actividades cerrada que cuesta mucho ampliar. Mientras surgen nuevos sectores que no podemos compensar, seguimos teniendo más costes que otros territorios. Ese es uno de los problemas que hemos identificado”.
-Y la litigiosidad de la Reserva para Inversiones, ¿no es también un problema?
“Cuando no hay seguridad jurídica ni certidumbre, siempre hay un problema”.
-Hay litigiosidad, no crece el número de empresas que la utilizan y tampoco aumentan las cantidades. Algo ocurre.
“Tiene que ver con la inseguridad que genera realizar una inversión a cuatro años vista sin saber qué puede ocurrir. Pero también con que las oportunidades de inversión que contempla la norma son cada vez más limitadas. El REF puede solucionar muchas cosas, pero no todas. Es necesario, pero no suficiente. Además de mejorar el REF, tenemos que crear el ecosistema que permita converger en bienestar y productividad”.
-Hace tiempo comparé el REF con una pata de jamón: se puede cortar como un artista y mantener su fisionomía o que todo el mundo le vaya dando bocados, hasta hacerlo. Da la sensación de que parte de su trabajo ha sido mantener cierta coherencia.
“Por mucho derecho histórico que sea, si no resulta útil acabará siendo solo historia. Estamos hablando de una herramienta con más de 500 años de historia, pero con una enorme actualidad y mucho futuro. Lo importante no es que cada actividad tenga una medida específica, sino contar con un marco capaz de acoger nuevas iniciativas. El sector audiovisual es un buen ejemplo: nadie previó el desarrollo que tendría en Canarias y, sin embargo, encontró aquí un marco que supo aprovechar. Lo mismo puede ocurrir con sectores como el aeroespacial o las energías limpias”.
-A veces el debate sobre productividad parece enfrentar a trabajadores y empresarios.
“Probablemente ambos están respondiendo a los incentivos existentes. Los empresarios necesitan al trabajador y deben crear condiciones para atraer y conservar el talento. Yo siempre digo que el talento no hay que retenerlo, hay que enamorarlo. Pero los trabajadores también deben asumir que el mercado cambia constantemente y exige adaptación. Y la Administración debe facilitar que las empresas puedan desarrollarse. En definitiva, todos tenemos una responsabilidad y no podemos instalarnos en la idea de que la culpa siempre es del otro”.
-Hubo una época en la que el sueño era trabajar en la cervecera, la refinería o la caja de ahorros, y dos de esas tres realidades ya no existen.
“Y eso tampoco es malo. Es la evolución natural de la economía. Lo importante es ser capaces de adaptarnos a los cambios que sabemos que van a venir”.
-Sin embargo, muchas de las medidas que ustedes plantean no han terminado de generar consenso.
“Y lo digo sorprendido. Dos de las propuestas que pensé que tendrían mejor acogida son precisamente las que más resistencia han encontrado. La primera es la reserva de capitalización de Canarias. Ya existe a nivel nacional para incentivar que las empresas mantengan beneficios dentro de la empresa y refuercen su solvencia. Lo que proponemos es adaptarla al REF con una intensidad mayor. Creo sinceramente que aumentar la capacidad de ahorro de nuestras empresas es una necesidad estratégica. La segunda es una deducción en el IRPF para trabajadores y autónomos por obtener rentas del trabajo en Canarias. Si entendemos que las empresas deben recibir un tratamiento diferenciado por los sobrecostes de operar aquí, también deberíamos reconocer las singularidades de quienes viven y trabajan en Canarias. La medida es progresiva, beneficia especialmente a las rentas medias y bajas y está pensada para orientarse al capital humano. Si no hacemos que el REF llegue también a las personas, será difícil corregir la divergencia que seguimos arrastrando”.
-Hasta ahora el REF ha estado orientado a invertir en Canarias; aquí se trataría también de reconocer el hecho de trabajar y vivir en Canarias.
“Exactamente. Tenemos el descuento de residente o el diferencial fiscal del IGIC frente al IVA, pero la mayoría de los incentivos están vinculados a la actividad empresarial. Si aceptamos que una empresa debe ser compensada por los costes adicionales de operar en Canarias, también deberíamos asumir que trabajar aquí tiene singularidades que merecen reconocimiento. Además, estas propuestas están respaldadas por estudios de las dos universidades públicas canarias”.
-¿Qué impacto tendría una medida como esa deducción en el IRPF?
“Todavía estamos esperando los análisis definitivos, pero los primeros estudios apuntan a que podría movilizar unos 300 millones de euros el primer año. No lo vemos como un coste fiscal, sino como una inversión fiscal productiva, porque ese dinero vuelve a la economía a través del consumo, el ahorro y la actividad”.
-Además de aumentar la renta disponible, parece una medida con efectos económicos bastante amplios.
“Sin duda. Para una persona con ingresos modestos podría multiplicar varias veces su capacidad de ahorro anual. Estamos hablando de aumentar directamente la renta disponible de los trabajadores. Y eso tiene efectos sobre el bienestar, la salud y también sobre la productividad. Por eso creemos que es una inversión en las personas”.
-Una de las críticas habituales es que podría generar un efecto llamada.
“La evidencia no apunta en esa dirección. Ceuta y Melilla tienen deducciones mucho mayores y no se ha producido una llegada masiva de población por ese motivo. Los informes que hemos encargado concluyen que el efecto de atracción derivado exclusivamente de una menor tributación es prácticamente inexistente. Al final la cuestión es sencilla: decidir si queremos que trabajadores y autónomos tengan también una compensación específica, igual que la tienen determinadas empresas”.
-Hay otra diferencia estructural: el paro. Hemos mejorado, pero seguimos teniendo tasas superiores a la media nacional, especialmente entre los mayores de 52 años y los menores de 26. En el caso de los mayores de 52 años y los menores de 26, ¿qué plantean?
“Queremos que el REF incorpore medidas específicas para estos colectivos, que siguen registrando tasas de desempleo superiores a la media nacional. La propuesta consiste en bonificar la Seguridad Social de quienes llevan tiempo fuera del mercado laboral. En el caso de los mayores de 52 años, eso permitiría reducir el gasto en prestaciones, facilitar su reincorporación al empleo y aprovechar la experiencia que pueden aportar a las empresas. Con los jóvenes ocurriría algo similar, aunque vinculado además a procesos de formación y recualificación. La idea es combinar inserción laboral, mejora del capital humano y aumento de la competitividad. Por eso hablamos de inversión fiscal y no de gasto”.
-También han planteado medidas relacionadas con la diversificación económica.
“Sí. Se habla mucho de diversificación, pero lo importante es crear un marco que permita atraer actividades que hoy no están implantadas en Canarias. Nadie sabe con certeza cuáles serán los sectores del futuro, por eso no tiene sentido diseñar incentivos para actividades concretas. Lo que proponemos es que los sectores escasamente implantados puedan acceder a un tratamiento fiscal especialmente favorable para competir con otros territorios que también buscan atraer inversiones. Si mañana hablamos de industria aeroespacial, energías limpias u otra actividad emergente, lo importante es que Canarias esté preparada para competir y captar esas oportunidades”.
-Usted insiste mucho en que estas medidas deben verse como inversión fiscal.
“Porque lo son. Si una persona desempleada pasa a trabajar, dejamos de asumir determinados costes y generamos nuevos ingresos a través de la actividad económica y de los impuestos asociados. Además, todas estas medidas están vinculadas a la formación continua. No se trata solo de crear empleo, sino de mejorar el capital humano y fortalecer la economía canaria a largo plazo”.
-Otra propuesta llamativa es la deducción por adquisición de productos de kilómetro cero.
“Está relacionada con la sostenibilidad. Ya existen incentivos para quienes producen localmente, pero no para quienes consumen esos productos. Lo que planteamos es incentivar fiscalmente la compra de bienes producidos en Canarias. Favoreceríamos la producción local, reduciríamos emisiones asociadas al transporte y contribuiríamos a una economía más sostenible. Es una forma de que el REF también participe en la transición hacia una economía verde”.
-Después de casi tres años al frente del comisionado, ¿con qué se queda?
“Con la reacción de los jóvenes cuando descubren qué es el REF. Durante mucho tiempo fue un gran desconocido, incluso en ámbitos universitarios. Hoy vemos a estudiantes que entienden que no se trata de un privilegio, sino de un derecho ligado a nuestra realidad insular y pensado para garantizar la igualdad de oportunidades. Ver cómo los más jóvenes comprenden conceptos como la lejanía, la insularidad o los sobrecostes derivados de nuestra condición geográfica y entienden el papel que desempeña el REF es, probablemente, la mayor satisfacción de esta etapa”.






