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¿Puede la Covid-19 ser positiva para las exportaciones de frutos tropicales de Canarias?

Análisis sobre lo que podría suceder con nuestros cuatro frutos tropicales más importantes, plátano, aguacate, mango y papaya, en lo que resta de este aciago 2020
Aguacate
Aguacates. / ARCHIVO

Por Víctor Galán Saúco 

La agricultura canaria, al igual que otros sectores de nuestra economía, como el turístico, motor económico, vive momentos de gran inquietud por causa de la Covid-19. Con una más que probable enorme, y no sabemos si casi total, disminución de turistas, es indudable que la demanda interna de productos agrícolas y, como consecuencia, sus precios disminuirán rápidamente como, sin duda, comenzará a notarse en el momento en que salga a la luz este artículo, que escribo a mediados de abril.

Trataré, sin embargo, de examinar lo que podría suceder con nuestros cuatro frutos tropicales más importantes, el plátano, el aguacate, el mango y la papaya en lo que resta de este, por ahora aciago, año 2020. Comenzaré por comentar un reciente artículo de la revista Portal Frutícola del 8 de abril (1) en el que se dice que “los productores brasileños de frutas tropicales, incluidos mangos y papayas, se han visto muy afectados por la caída de la demanda de una parte de Europa en medio del coronavirus”. La caída de la demanda de frutos tropicales sucede no solamente en Europa, sino también en Estados Unidos, donde, por ejemplo, según me comunicó Manuel Michel, Director del National Mango Board, en email de fecha 7 de abril, la demanda de mangos se mantuvo alta durante las compras de pánico, inmediatamente tras anunciarse el posible confinamiento del país, pero luego bajó muy rápido en la primera semana de abril con movimiento de solo un 33% del volumen que se había pronosticado y que sería un milagro si  se llegara a un 50-75% de lo normal para todo el año. Puesto que Europa y Estados Unidos son los dos principales mercados de exportación de los frutales tropicales, parece evidente que la repercusión de la Covid-19 será muy negativa para el sector hortofrutícola, pero creo que merece la pena hacer algunos comentarios específicos para las producciones canarias de los 4 frutos mencionados.

Plátanos

Resulta evidente que la coincidencia del confinamiento con meses de una importante producción platanera supone sin duda un grave revés para este sector, que ya se ha visto obligado, ante la caída de la demanda, a retirar parte de su producción del mercado para evitar una excesiva bajada de precios, pero veamos si puede haber alguna posible consecuencia positiva de la incidencia de esta pandemia. Una simple búsqueda por Internet del efecto de la Covid-19 sobre las exportaciones de Ecuador, principal abastecedor del mercado europeo, indica que la comercialización de plátanos procedentes de dicho país se está viendo seriamente afectadas por la Covid-19.

Por otra parte, a comienzos de marzo, Ecuador era el país que registraba más casos de Covid-19 en toda Latinoamérica (3) y, dado que la pandemia está aún en periodo de expansión en esa parte del mundo, no sería de extrañar que el consumidor europeo, y aún más el consumidor español, por razones de solidaridad añadidas a la gran calidad de nuestros plátanos, diera aún una mayor preferencia al consumo de plátanos canarios frente a la banana en los próximos meses, sobre todo si, como parece, la situación de la pandemia en Canarias sigue evolucionando más favorablemente que en el resto de España. Para ilustrar esta mejora no estaría de más que, al igual que se realizó y divulgó recientemente un video sobre la muy inferior huella de carbono de nuestra producción platanera (4) frente a la de Latinoamérica, se hiciera un video institucional para reflejar el mayor ritmo de contención de la pandemia en Canarias frente a otras zonas productoras de plátanos y otras frutas tropicales de Latinoamérica y África, lo que, además, favorecería de paso la recuperación del sector turístico. Aunque no hay evidencia científica acerca de una posible transmisión del coronavirus a través de los alimentos, sería importante que en dicho vídeo, o en otro a parte, se ilustraran las medidas higiénicas a las que la fruta de Canarias se somete para evitar una posible contaminación de sus exportaciones.

Aguacates

La producción de aguacates en Canarias disminuye notable y progresivamente a partir de abril, en que comienza a finalizar la época de maduración del cultivar Hass hasta prácticamente la segunda quincena de septiembre con el inicio de la recolección del cultivar Fuerte en los emplazamientos más cálidos de las islas, particularmente en Güímar. De hecho, durante los meses de verano solo se recoge Hass en las zonas productoras de mayor altitud, en las vertientes norte de las Islas, lo que explica los elevados precios en ocasiones de casi 10 euros/kg que el consumidor llega a pagar por esta fruta en los supermercados durante los meses de verano. Por ello, y pese a que se producirá una menor demanda por parte de la restauración, no parece que pueda haber problemas con la colocación de esta fruta durante estos meses.

Confiemos que hacia octubre, superada o contenida la pandemia en Europa, el mercado europeo recupere la normalidad, pero, si aún no se hubiera logrado es de esperar que dada la excelente calidad del aguacate de Canarias y su firme asentamiento en el mercado de la Unión Europea, la exportación de nuestra fruta no se vea perjudicada.

Mangos

Canarias produce mangos aproximadamente desde finales de julio hasta casi comienzos de marzo del siguiente año, que se consumen totalmente en las Islas, prácticamente sin exportación alguna.

El grueso de la recolección se centra en los meses de agosto y septiembre en los que, por exceso de oferta el agricultor percibe precios muy bajos frente a los obtenidos en los meses de diciembre en adelante cuando los mangos del cultivar Keitt alcanzan precios en el mercado local de hasta 10 euros/kg. Dadas las fechas de producción la comercialización de nuestros mangos no parece que se vaya a ver, en principio, notablemente afectada por la pandemia.

El mango no es un fruto que esté muy presente en los menús de los hoteles canarios, pero si está presente en la restauración. Es de esperar que hacia agosto de este año se haya producido una al menos inicial recuperación de la restauración, pero ni se habrá producido una apertura total de los restaurantes, con limitaciones de aforo y horario, ni probablemente la afluencia de público a los mismos será la misma que antes, por lo que será aún más difícil la colocación de esta fruta en el mes de agosto en nuestro mercado local a precios aceptables para el agricultor.

Sería, tal vez, el momento de hacer un esfuerzo para intentar la exportación de nuestros mangos. Brasil y Senegal son los dos principales abastecedores del mercado europeo en agosto (5). Si por esas fechas Brasil aún no se hubiera recuperado y subsistieran las mencionadas dificultades de exportación causadas por la Covid-19 y, si, como es probable, la pandemia estuviera en su apogeo en África por esas fechas, podríamos intentar comercializar nuestros excedentes en el mercado peninsular.

Claro que, aún así, no lo tenemos fácil, pues Canarias es desde el punto de vista de la legislación fitosanitaria, con respecto a la España peninsular y a Europa, un país tercero, donde se aplica específicamente la Orden Ministerial de 12 de marzo de 1987, por la que se establecen para las Islas Canarias las normas fitosanitarias relativas a la importación, exportación y tránsito de vegetales y productos vegetales y, por ello, le afecta la reciente Directiva de Ejecución (UE) 2019/ 523 de la Comisión de fecha 21 de marzo de 2019, que obliga a  los países exportadores de mangos a la UE bien a certificar que se trata de un país reconocido como libre de moscas de la fruta no europeas, o que sus mangos deban proceder de un área del país certificada como libre de dichas moscas, o someter la fruta a un tratamiento efectivo – solo hay dos: inmersión en agua caliente o irradiación – para garantizar que esté libre de dichas moscas, debiendo incluirse en el certificado fitosanitario los datos del tratamiento.

Digamos rápidamente que resulta difícil de entender que, teniendo Canarias una legislación fitosanitaria, la de 1987, más restrictiva para la entrada de frutas tropicales en nuestras Islas, no se haya conseguido –no sé si, siquiera se habrá intentado– que tenga, a efectos de la mencionada directiva de ejecución de la Unión Europea, y, aún diría más, a efectos fitosanitarios un estatus diferente a la de cualquier otro país tercero para sus exportaciones de frutas tropicales, máxime teniendo en cuenta que en Canarias no existen moscas de la fruta no europeas. En cualquier caso, ya que esto no ha sido posible, es necesario que nuestro servicio sanitario acometa con urgencia la labor de certificar a Canarias como libre de estas moscas, pues ello nos daría una clara ventaja competitiva durante todo el año en el mercado frente a las producciones de Latinoamérica y África.

Papayas

Al igual que en el caso del plátano, estos meses de confinamiento coinciden, lamentablemente, con meses de elevada producción de esta fruta en Canarias y, por ello se verá seriamente afectada por esta pandemia. Además, al igual que el mango, la papaya se ve también sometida a la mencionada directiva de ejecución, lo que, puesto que sí se exportan papayas – aproximadamente unas 3.000 toneladas/año (5) de un total de unas 12.500 producidas anualmente según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC)- obliga a acompañar las mismas con un certificado fitosanitario que complica un poco más nuestras exportaciones.

Al igual que en el caso del mango, Brasil es el principal abastecedor de esta fruta en el mercado europeo y, por ello, dadas las mencionadas dificultades causadas en las exportaciones de dicho país por la Covid 19 se presenta una clara oportunidad para consolidar en los próximos meses la posición de la papaya canaria en el mercado comunitario y poder paliar así, al menos en parte, la disminución del consumo local de este fruto como consecuencia de la crisis del sector turístico que es consumidor importante de esta fruta en el sector hotelero.

No quisiéramos terminar sin decir que, al margen de una política de ayuda al sector agrario que sin duda se pondrá en marcha por el Gobierno de Canarias, deberían hacerse fuertes campañas de promoción destinadas a incrementar el consumo de productos locales y, cuando se produzca la reapertura de los hoteles, su abastecimiento principal de productos agrarios deberá basarse fundamentalmente en nuestras producciones locales, destacando, entre otras cosas, la sanidad y calidad de los mismos, unido al concepto de proximidad y mínima contaminación frente a las producciones importadas.

De lograrse esto habríamos conseguido una importante siembra para el futuro de nuestras producciones agrícolas.

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