santa cruz de la palma

Elaborados los pliegos para licitar el quiosco de la Alameda

El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, Bernardo López, ha señalado la importancia de un concurso que haga rentable este negocio

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma está inmerso en la elaboración de los pliegos para la concesión administrativa de la explotación del emblemático quiosco ubicado en la plaza de la Alameda, junto al Barco de la Virgen, y que en la actualidad se encuentra cerrado al público.

El concejal de Urbanismo, Bernardo López, informó de que la empresa que tenía adjudicado el quiosco decidió comunicar que abandonaba la concesión antes de que finalizara el contrato, una decisión “absolutamente legal y que entendemos plenamente”, sobre todo teniendo en cuenta “la crisis sanitaria que obligó al confinamiento de toda la sociedad, con unos efectos económicos muy duros para familias y empresas de nuestro entorno”.

López señaló que “estamos elaborando los pliegos para sacar a concurso la explotación del quiosco en condiciones beneficiosas para la ciudad, pero también que sea interesante para las empresas o autónomos del sector de la restauración”. A propósito, defendió que “el Ayuntamiento y el posible adjudicatario tendremos objetivos comunes a la hora de que sea un negocio rentable, que se mantenga en el tiempo y que pueda dar un servicio acorde con el lugar en el que se ubica”.

El concejal de Urbanismo subrayó que las obras de urbanización realizadas en el entorno de la Alameda, en las calles paralelas y en Cuatro Esquinas “hacen que tanto los residentes en la Isla como los turistas que nos visitan se encuentren con un lugar más amable en la zona norte del casco urbano”, lo que entiende que “debe ser un revulsivo para una mayor rentabilidad del quiosco” que saldrá a concurso.

La decisión municipal se debe a que “la situación económica del tejido empresarial de la capital, y de la Isla en general, no está en la misma situación que hace años cuando se solicitaban los 3.000 euros mensuales para iniciar la puja”. Así, la producción del emblemático quiosco, que casi tenía para sí mismo todo el espacio público de la Plaza de la Alameda, al parecer, no cubre la inversión necesaria para que se mantenga abierto en las condiciones establecidas.

 

Historia

El quiosco de la Alameda preside el centro de esta plaza, concebida en el segundo tercio del siglo XIX como lugar de esparcimiento y ocio públicos. Poblada de laureles de Indias, con su característico porte y su amplia y tupida copa, de generosa sombra, elegantes palmeras canarias y araucarias, originarias de la Patagonia argentina y chilena, la plaza se articula a través de dos largos pasillos pensados para el paseo, que amenizaban los músicos alojados en el quiosco central. De planta octogonal, cada vértice se decora a base de pilastras y columnas de capitel arabesco; a cada lado se abre una ventana de guillotina con paños de madera calada y cristales de colores, que dibujan estrellas de ocho puntas y antepecho de arquería adosada, con balaustres. Remata el conjunto entablamento y balaustrada. A la segunda planta, cubierta con cenador de forja y madera, se accede por una escalera de caracol exterior.

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