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Dimite el Gobierno de Líbano tras las explosiones en el puerto de Beirut

Critica la "corrupción crónica" y agrega que al dimitir "acata la demanda de la población por un cambio real"
Protestas en Beirut tras la explosión de la pasada semana.
Protestas en Beirut tras la explosión de la pasada semana.
Protestas en Beirut tras la explosión de la pasada semana.

El primer ministro de Líbano, Hasán Diab, ha anunciado este lunes la dimisión en bloqueo del Gobierno tras las explosiones registradas el 4 de agosto en el puerto de la capital, Beirut, que han dejado más de 200 muertos y 7.000 heridos.

En un mensaje a la nación, Diab ha sostenido que el Ejecutivo “da un paso atrás para estar junto a la población” y ha defendido que de esta forma “acata la demanda de la población por un cambio real”.

Sin embargo, ha lamentado que la clase política libanesa “se resista a través de todos los medios sucios para evitar un cambio”, antes de manifestar que “algunos no han interpretado adecuadamente la revolución del 17 de octubre”, en referencia al estallido de unas protestas que llevaron a la caída del Ejecutivo de Saad Hariri.

Por otra parte, ha resaltado que las explosiones de la semana pasada en el puerto de Beirut “son una consecuencia de la corrupción crónica” en el país y ha agregado que “la red de corrupción es más grande que el Estado”, según ha recogido la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

“Estamos aún impactados por la tragedia que ha golpeado Líbano”, ha señalado, al tiempo que ha resaltado que “el Estado tiene las manos atadas” para hacer frente a la corrupción. “Una de las numerosas manifestaciones de la corrupción ha explotado en el puerto de Beirut y la calamidad ha caído sobre Líbano”, ha criticado.

“Los casos de corrupción se reparten por el paisaje político y administrativo del país”, ha enfatizado Diab, quien ha dicho que parte de la clase política “amenaza la vida de la gente, falsifica los hechos, sobrevive por la sedición y explota la sangre de los libaneses”.

En este sentido, ha hecho hincapié en que “la amplitud de la tragedia es indescriptible, pero algunos no se preocupan”. “Viven en otro tiempo, quieren sumar puntos políticos, pronunciar discursos populistas y destruir lo que queda del Estado”, ha argüido.

“Deberían estar avergonzados porque esta catástrofe es producto de su corrupción, y Dios sabe cuántas catástrofes se esconden detrás de su corrupción”, ha alertado, al tiempo que ha destacado que “es necesario que cambien, porque son la verdadera catástrofe del país”, sin apuntar a ningún político o partido en concreto.

“Hemos combatido con honor, pero hemos estado solos ante ellos. Han usado todas las armas en su posesión, como la falsificación de la verdad”, ha dicho, antes de destacar que su Gobierno “no ha escatimado esfuerzos para diseñar una ‘hoja de ruta’ que pudiera salvar el país”.

LO IMPORTANTE ERA “SALVAR EL PAÍS”

Diab ha defendido así que los ministros del Ejecutivo –que asumió el cargo en enero tras recibir el visto bueno del Parlamento a raíz de la dimisión de Hariri– “lo han hecho lo mejor posible, sin intereses personales”. “Lo que nos importaba era salvar el país”, ha manifestado.

“Ha sido una batalla desigual. Estábamos solos y ellos estaban unidos contra nosotros. Usaron todas sus armas, deformaron los hechos, falsificaron las pruebas, lanzaron rumores y mintieron a la gente. Sabían que representamos una amenaza para ellos y que el éxito de este Gobierno significa un verdadero cambio a nivel de la clase dirigente”, ha puntualizado.

“Llegados a este punto, estamos ante un terremoto que ha golpeado el país con todas sus repercusiones humanitarias, sociales, económicas y nacionales”, ha argumentado, antes de incidir en que la principal preocupación de las autoridades es “hacer frente a las repercusiones” y “una investigación rápida que determine las responsabilidades”.

Por último, ha resaltado que “ante esta realidad”, el Ejecutivo dimite “para ponerse del lado del pueblo y llevar a cabo la batalla del cambio”. “Queremos abrir la puerta a la salvación nacional, una salvación en la que los libaneses participen”, ha remachado.

Tras el discurso, Diab se ha dirigido al Palacio de Baabda, sede de la Presidencia, para presentar su dimisión al presidente del país, Michel Aoun, quien la ha aceptado. De esta forma, el primer ministro queda en funciones hasta la designación de un nuevo Ejecutivo.

CATARATA DE DIMISIONES

El anuncio de Diab era esperado, dado que el ministro de Obras Públicas de Líbano, Michel Najjar, ya había adelantado que el Ejecutivo iba a dimitir, después de que hasta cinco ministros abandonaran sus cargos desde la jornada del domingo.

El propio Diab propuso el sábado celebrar elecciones parlamentarias anticipadas en el país, en un intento de contener la ola de protestas contra la crisis política y económica del país, exacerbada por la gran explosión en el puerto de la capital.

El incidente, atribuido a la explosión accidental de 2.750 toneladas de nitrato de amonio mal almacenado, ha reactivado las protestas en Beirut. Estas manifestaciones se han saldado con la muerte de al menos un policía y otras cientos de personas heridas.

Sin embargo, Aoun dijo el viernes que aún no descarta la posibilidad de que una “interferencia externa” fuera la causa de las explosiones, al tiempo que ha descartado una investigación internacional sobre lo sucedido.

Un día antes de la explosión, el entonces ministro de Exteriores, Nasif Hiti, había alertado del riesgo de que Líbano se convirtiese en un “Estado fallido” y había abandonado el Ejecutivo, sumido ahora en una profunda crisis.

Las explosiones han tenido lugar en un momento en el que Líbano atraviesa una grave crisis económica –la peor desde la guerra civil (1975-1990)– y se teme que la destrucción ocasionada por las mismas impacten directamente en la importación de alimentos y otros productos básicos.

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