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Exposiciones y sede de archivos de las logias canarias, principales usos del Templo Masónico

El Ayuntamiento de Santa Cruz aprueba el Plan Funcional del inmueble de la calle San Lucas, que, además, hará visitas guiadas y albergará ritos masónicos en sus distintas salas

Actual estado del Templo Masónico de la capital. Fran Pallero

“Se ha querido respetar al máximo la historia del edificio y sus singularidades como sede de la actividad masónica”, explicaba ayer a DIARIO DE AVISOS el concejal de Infraestructuras del Ayuntamiento de Santa Cruz, Dámaso Arteaga. Se refería el edil a los usos aprobados para el Templo Masónico de la capital, una vez que este se haya rehabilitado. Estos usos fueron aprobados por la Junta de Gobierno capitalina el pasado lunes. El Plan Funcional del inmueble de la calle San Lucas recoge como actividades principales a desarrollar en este espacio, único en Europa, las de exposiciones permanentes o temporales y la de centro de documentación sobre masonería, así como sede de archivos de las logias canarias.

En el documento, al que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, se detalla que el espacio expositivo estará compuesto por dos salas. Así, el primero se ubicará junto a la zona de recepción, en la planta baja, donde estará el vestíbulo principal, que mantendrá el nombre original de este punto, denominado parvis o Sala de Pasos Perdidos. El segundo de los puntos dedicados a exposiciones, también estará en la planta baja, concretamente en la sala lateral izquierda, y en este caso llevará el nombre de Sala Capitular.

En cuanto a su uso como centro de documentación sobre masonería y sede de archivos de logias canarias, el espacio en el que se ubicarán estos usos estará en la planta baja, donde irá una sala de conferencias (Sala de Tenidas), mientras que la primera planta albergará una sala para consulta digital y biblioteca (Sala de Ágapes). En la planta dos del templo se ubicará toda la administración del centro y salas de trabajo.

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Estado ruinoso del Templo Masónico de Santa Cruz | FOTO: Andrés Gutiérrez

Además de estos usos principales, se establecen otros complementarios y auxiliares. Así, tanto en la Sala de Tenidas como en la Cámara de Reflexión se permitirá la celebración de ritos de grupos masónicos. También se podrá visitar el edificio a través de visitas guiadas, concretamente a la Sala de Tenidas, la Escalera, la Cámara de Reflexión, y la Sala de Ágapes, dependiendo la visita a esta última del aforo que se establezca.

En cuanto a los usos auxiliares, estos son los de los aseos, un pequeño almacén y la disposición de un área de personal. Los redactores de este Plan Funcional advierten de que, dadas las reducidas dimensiones del inmueble, se ha considerado la opción de colocar el archivo físico del centro en otras dependencias municipales adaptadas a este uso. Además, se hace notar que las plantas 1 y 2 serán de uso restringido, cuyo aforo vendrá condicionado por los resultados de la evaluación estructural y constructiva del edificio.

Y es precisamente este último estudio el que determinará la inversión final para que el Templo Masónico vuelva a ser el magnífico edificio que fue en sus inicios. Este estudio, según confirmó Arteaga, está ya casi listo, de forma que “confiamos que en septiembre ya esté entregado y analizado, y, por fin, podamos encargar la redacción del proyecto final de rehabilitación del edificio”.

Respeto a la simbología

El Plan Funcional del Templo Masónico, tal y como explica el edil de Infraestructuras, “está aprobado no solo por nosotros, sino que también cuenta con el beneplácito de las logias que han asesorado al equipo redactor del mismo. Se ha querido ser exquisito a la hora de respetar la simbología, por lo que los usos van acorde a lo que, en su momento, se le asignó como espacio de la masonería”.

Arteaga es consciente del estado de abandono en el que se encuentra el Templo Masónico y de las peticiones vecinales para que, al menos, se pueda hacer una limpieza de sus alrededores, eliminando las malas hierbas y asegurando elementos hasta que llegue la obra definitiva. “Se trata de acciones que se pueden acometer tanto desde Patrimonio como Servicios Públicos. Estamos en contacto con estas áreas para ver cómo podemos afrontar algunas de estas intervenciones”, señaló Arteaga.

En cualquier caso, aunque de forma lenta, los pasos para rehabilitar el Templo Masónico se siguen dando, y en cuanto estén los trabajos que analizan la estructura y las patologías que afectan al inmueble, se podrá tener una idea más clara de lo que necesita este edificio, Bien de Interés Cultural (BIC), que fue levantado en 1900 para uso de la Logia de Añaza.