Economía

Resultados empresariales: golpe de realidad

Sin duda, un contexto difícil, en el que veremos dos situaciones muy distintas entre las empresas que presentan sus datos, por un lado, las grandes decepciones, y por otro, las grandes ganadoras

La calle del Castillo. | ANDRÉS GUTIÉRREZ
La calle del Castillo. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por Puneet Vaswani, asesoramiento y gestión patrimonial

En un verano en el que los mercados han evolucionado condicionados por la incertidumbre debido a la pandemia, ha llegado el mes de presentación de los resultados empresariales correspondientes al segundo trimestre del año. Junto a ellos, se han publicado también otros datos de gran relevancia en términos macroeconómicos, como es la contracción del PIB en Estados Unidos (dato preliminar del -32,9% respecto al mismo período de 2019) o el del español, que se hundió, por su parte, en un -18,5%. Sin duda, un contexto difícil, en el que veremos dos situaciones muy distintas entre las empresas que presentan sus datos, por un lado, las grandes decepciones, y por otro, las grandes ganadoras.

En primer lugar, el sector bancario ha sido uno de los más castigados por esta recesión. Además de que es un sector en el que cada vez los márgenes son más estrechos, las rentabilidades son decrecientes, su dependencia de los Bancos Centrales es cada vez mayor y los resultados tampoco se pueden considerar favorables. En cuanto a los grandes bancos españoles: CaixaBank gana en este trimestre 205 millones, un 67% menos respecto al mismo período del año anterior; BBVA caía en la sesión de este jueves un -8%, por presentar pérdidas por valor de 1.157 millones de euros, mientras que el año pasado recogía beneficios por valor de 2.442 millones; y el grupo Santander perdió un récord de 10.798 millones (en todo el primer semestre) frente al beneficio de 3.321 millones en 2019. Asimismo, el sector del comercio minorista en España y en el resto del mundo se ha ajustado a una nueva realidad. En un sector en el que predominaba la deslocalización y la economía libre, ahora se dará una transición hacia una economía más proteccionista, en la que se impulsarán los mercados locales.

Sin embargo, en el otro extremo, encontramos las empresas dedicadas al sector salud, las big techs y otras empresas dedicadas a medios de pago contactless como podría ser Visa, Mastercard o Paypal (pagos online para comercios electrónicos). El primer sector se ha visto altamente beneficiado por la carrera hacia una vacuna, registrando cifras inauditas. El sector salud y farmacéutico se ha considerado históricamente “defensivos” en el argot bursátil, aunque en estas circunstancias, la mayoría de las participantes en dicha carrera presentan resultados positivos y mejores que las previsiones de ingresos y beneficios por acción por parte de los analistas.

Hay algunos casos que merecen destacarse: Tesla presentaba por primera vez beneficios, llegando a marcar niveles máximos históricos de 1.643 $/acción hace apenas dos semanas. Por su parte, este jueves publicaron resultados las más que conocidas: Facebook, Google, Apple y Amazon. Todas ellas rindieron cuentas y salieron mejor paradas de lo que los analistas estimaban. La más destacada de todas fue la compañía de Jeff Bezos, Amazon, batiendo récords, un 40% más de ingresos en el segundo trimestre, esto es, ventas netas por 88.910 millones de dólares. Todo ello debido a sus dos puntos fuertes: los ingresos que proceden del negocio de comercio electrónico y la rama de cloud computing.

En definitiva, nos hemos llevado, sin duda alguna, un golpe de realidad. Algunos consideraban que el rebote en los mercados anticipaba un escenario que no es posible, es decir, un escenario ficticio de una normalidad pre-Covid19 mediante una recuperación en “V”. Ahora, con la presentación de resultados, se ha visto en qué compañías el rally ha estado justificado y puede sostenerse en el tiempo; y en qué otras, con resultados estrepitosos, sus negocios realmente han sufrido un daño que no es coyuntural y que llevará tiempo reconstruir, siendo más sensibles al ciclo y al impacto de rebrotes o a una segunda ola del virus, más allá de que un sentimiento inversor optimista les haya impulsado en los parqués en los últimos meses.