visiones atlánticas

Círculos canarios

Este mes recordamos efemérides que nos retornan al fenómeno de la emigración. Unido ahora a la recibida desde África, a la que respondemos con la improvisación del virus. Celebramos tres recuerdos, el viaje del Telémaco en 1950, en la posguerra española hace 70 años; el naufragio del Valbanera en 1919, en la posguerra europea hace 101 años y la emigración canaria a Luisiana en 1779, con Bernardo de Gálvez, hace 241 años. Donde Canarias resuelve circularmente sus crisis. Hoy sufrimos la silenciosa emigración de nuestros hijos titulados, que se van tanto más lejos cuanto mejor es su formación. Con el virus, se repite la crisis con el cierre turístico, situándonos en otra posguerra. Hacemos hoy un viaje al pasado en busca de nuestra identidad. Viajar en el Telémaco es el libro presentado por Manuel de Paz en el Parlamento, donde cuenta una de las historias de la emigración ilegal canaria en la posguerra a Venezuela. El Telémaco era un velero de 27 metros que zarpó de Valle Gran Rey en la Gomera con 171 pasajeros, el 9 de agosto 1950. Con una sola mujer, Teresa García Arteaga, que volvió de visita en 2001 y falleció en Aragua Venezuela, con 91 años en 2019. Luego de tormentas, hambre y sed, llegaron al puerto de la Guaira el 16 de septiembre de 1950, tras 39 días de travesía, donde tuvieron que solventar el proceso de la emigración ilegal. Venezuela se convirtió en la octava isla, que recibió desde entonces hasta 200.000 “isleños”, que han consolidado los lazos fraternales que nos unen. El trasatlántico Valbanera naufragó el 10 de septiembre de 1919 cerca de la Habana, en una tormenta huracanada. Se hundió con 488 personas a bordo, luego de dejar el 5 de septiembre a 742 pasajeros en Santiago de Cuba. Había salido de Barcelona el 10 de agosto, recogiendo en Canarias a 575 emigrantes jóvenes de Tenerife, Gran Canaria y La Palma, del total de 1.142 pasajeros y 88 de tripulación. Desgracias ligadas a la emigración, que vemos a diario desde África: Marruecos, Mauritania y Senegal, celebrarán en el futuro su recuerdo. El Círculo de los Gálvez, formación, apogeo y ocaso de una élite de poder indiano, libro del catedrático de la ULL Manuel Hernández, fue presentado el 14 de septiembre. De él extraemos la historia de la emigración canaria a la Luisiana en 1779. Bernardo de Gálvez y Madrid (1746-1786), hijo del mayor de los Gálvez y Gallardo (Matías, José, Miguel y Antonio), naturales de Málaga- Macharaviaya. Era sobrino del cabeza del linaje familiar José, que llegaría a la cúspide del poder de Indias al ocupar desde 1776-87, la Secretaría de Indias y la presidencia de su Consejo, ejecutivo y judicial; conformando en paralelo una tupida red sostenida en su clan familiar. Bernardo de Gálvez, vivió en Tenerife desde los 9 a los 19 años, en los Realejos, Hacienda La Gorvorana, que gerenciaba su padre Matías. Ya como gobernador de la Luisiana Occidental 1762-99, con su padre virrey de Nueva España y Carlos III rey de España, organizó una emigración desde Canarias, con 4.312 personas, de las que llegó la mitad a Nueva Orleans. Nueva España era entonces el mayor virreinato, con 7,6 millones de kilómetros cuadrados, 15 veces España: América Central, las Antillas, Suroeste de EE.UU, la Luisiana Occidental, Florida y Filipinas. Bernardo de Gálvez es el héroe español de la independencia de EE.UU. por la batalla de Pensacola (1781), en el marco de su Guerra de Independencia (1777-1783), que declaró el 4 de julio de 1776 y firmó su Constitución el 17 de septiembre de 1787, dos años antes que la francesa, iniciando la Edad Contemporánea y el arranque de las independencias americanas. Bernardo de Gálvez muere en Méjico en 1786, con 40 años de disentería, ya como virrey de Nueva España y gobernador de la Luisiana. Nombrado ciudadano americano por George Washington y por Barack Obama en 2014. Los Círculos Canarios de la emigración, que se repiten en la historia, nos incorporan.

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