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El sector de las bodas en Canarias pide a Sanidad una mayor conciencia: “Estamos en peligro de extinción”

La Asociación Profesional de Bodas de Canarias ha reprochado a la Consejería de Sanidad el poco margen de tiempo que han tenido para hacer frente a las nuevas restricciones

La Asociación Profesional de Bodas de Canarias ha reprochado a la Consejería de Sanidad el poco margen de tiempo que han tenido para hacer frente a las nuevas restricciones tomadas durante el día de ayer y que se aplican desde hoy. La isla de Tenerife pasaba a ser calificada con un semáforo rojo epidemiológico por la incidencia de la Covid-19 en el territorio insular. Junto a ella, La Gomera y Fuerteventura, que se unen a Gran Canaria, ínsula más afectada por la pandemia.

En concreto, la medida que directamente afecta al sector es la prohibición de organizar eventos con más de 10 asistentes, con excepción de aquellas actividades de índole cultural de iniciativa pública.

Desde el comienzo de esta pandemia, donde por todos es conocida las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que afectan a todos, el sector al que representamos y a las que nos dedicamos más de 1000 empresas en toda la Comunidad Canaria, de manera directa e indirecta se ha visto terriblemente dañado.

Hemos sido los primeros en ser limitados y todavía hoy, seremos los últimos en volver a trabajar con cierta normalidad.

En todo este proceso y en concreto a partir del decreto de la nueva normalidad, donde se nos limitaba el desarrollo de nuestra actividad y se nos exigía adaptarla misma a nuevas condiciones sanitarias; las cuales nos preocupamos de entender, implementar y cumplir en todos nuestros eventos con el fin de poder trabajar y sobre todo de ofrecer certidumbre a nuestros clientes para que pudieran celebrar sus bodas con garantías y seguridad a pesar de la pandemia, hemos sido continuamente agraviados con normativas cada vez más restrictivas, las cuales se nos comunican de forma habitual y reiterada de un día para otro, sin tiempo de reacción, con menos de 24 horas entre la comunicación oficial, y tiempo en la que esta se hace efectiva, ocasionando así innumerables pérdidas económicas y emocionales tanto para empresas, clientes como invitados a las bodas.

Hoy, lamentablemente, después de la última restricción del pasado 03 de septiembre, donde se limitaba la celebración de bodas a un máximo de 80 personas en exterior y 25 en interior, sin posibilidad de realización de cocktail, fiesta o barra libre, en la isla de Tenerife y donde a las islas de Gran Canaria y Lanzarote, se les cerró su actividad de un viernes para un sábado, ha vuelto a suceder.

De un día para otro, y sin consideración alguna, nos han vetado cualquier posibilidad de desarrollar nuestro trabajo. A tener en cuenta, que a viernes, donde la mayoría de las bodas se celebran los sábados, se han tenido que suspender numerosas bodas que iban a suceder mañana mismo, con las pérdidas económicas que esto supone.

Entendemos la situación en la que estamos todos, pero no entendemos ni compartimos esa necesidad reiterada de “darnos “ solo 24 horas para actuar o aplicar estas medidas tan restrictivas.

Desde aquí pedimos, que se tome consciencia de lo que este sector representa para la economía de las islas , del daño que nuestras autoridades están ocasionando al mismo y animamos a crear una mesa de trabajo conjunta donde poder exponer nuestras necesidades en la búsqueda de soluciones seguras y sobre todo perdurables en el tiempo para poder garantizar el ejercicio de nuestra actividad con el único fin de evitar mayores pérdidas económicas, cierre de empresas y pérdidas de empleo.

El sector está muy dañado, estamos en peligro de extinción.

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