Cultura

Los tambores de Bloko resuenan para que no muera su labor social

El colectivo llama a la implicación ciudadana y política para apoyar un proyecto de ‘cultura segura’ que desde Canarias ha llegado ya a Kenia, Cabo Verde y Costa Rica

Imagen de la movilización de Bloko celebrada en San Juan de la Rambla. / DA

“En septiembre nos habíamos quedado con 180 euros en la cuenta, frente a unos gastos de 5.000 euros al mes y otros 11.000 que nos faltan para acabar de pagar el furgón”. Unai Cañada, director de Bloko del Valle, describe así la dramática situación del proyecto social y cultural que lleva en la Isla desde hace 10 años, por cuyos talleres de percusión, iniciados en 2015, han pasado ya 1.140 personas. “La acción social de Bloko es muy potente y transformadora”, apunta Cañada. Muchos amplían sus perspectivas y comienzan a tomar las riendas de su vida… Esto ha sido así en Tenerife y en Kenia, Cabo Verde y Costa Rica. Este año íbamos a la isla de Mayotte, entre Madagascar y Mozambique, y a Hawái, pero la pandemia lo impidió”.

El coronavirus y las medidas para preservar la salud de la población han desembocado, como en el resto del sector cultural, en que ahora peligra la continuidad de Bloko. La caída de ingresos ha sido radical. “Somos cuatro personas que vivimos con este proyecto en concepto de ayuda social, no hay contrato laboral ni autónomo”, apostilla.

En julio, mientras ensayaban en el exterior del Auditorio de Tenerife, un vecino se quejó a la Policía del ruido, “por superar por muy poco el límite de decibelios”, y desde esa fecha ya no pueden hacerlo allí. Optaron por ensayar en su sede de La Orotava, con 20 personas por sesión, de las 91 que forman el colectivo, pero también llegaron quejas de algunos vecinos. “La gente sigue haciendo su aportación económica al proyecto sin poder colgarse el tambor”, expone Unai Cañada. “De manera que, como nadie nos ayuda, decidimos empezar a manifestarnos”, explica acerca de las nueve movilizaciones que han organizado, cada jueves, en diferentes municipios. Unas protestas que respetan las medidas sanitarias y en las que se invita a participar a la gente, pero no en la calle, sino en las redes sociales. Ya se han desarrollado en San Juan de la Rambla y en La Victoria.

“Estas manifestaciones son una llamada, especialmente a nuestros políticos con competencias en cultura. Somos un colectivo responsable, con un plan de contingencia, y creemos que la cultura es segura. Muchos políticos no están programando actividades por miedo, cuando es su responsabilidad hacerlo y apoyar a los proyectos que generan confianza”. Unai Cañada tiene previsto reunirse este miércoles con el viceconsejero de Cultura del Gobierno regional, Juan Márquez, para abordar “la posibilidad de rescatar el proyecto”.

El pasado jueves la movilización tuvo lugar en La Victoria de Acentejo. / DA

DONACIÓN

En los últimos días no todo han sido malas noticias. Aparte de la receptividad de los ayuntamientos de San Juan de la Rambla y La Victoria de Acentejo, el del Puerto de la Cruz contará con ellos para las próximas actividades del festival Mueca. A ello se une, subraya Unai Cañada, que han recibido una donación de un grupo de personas que quieren mantenerse en el anonimato. “Lo mejor, lo más bonito, es que es una donación que viene del pueblo. Esto no solo nos ha emocionado -resalta-, sino que, junto con Mueca, nos permite seguir adelante, al menos hasta octubre”.