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Pilar Peláez: “El control periódico es clave para poder diagnosticar la diabetes”

La enfermera educadora y profesora del Hunsc afirma que “hay que educar al paciente para que pueda convivir con la diabetes y tome las decisiones de manera informada, evitándole así riesgos”
María del Pilar Peláez
María del Pilar Peláez
María del Pilar Peláez. SM

La conmemoración este 14 de noviembre del Día Mundial de la Diabetes es una gran oportunidad para concienciar a la población sobre la importancia del diagnostico precoz de esta patología, seguir unas pautas y tratamientos adecuados y dar a conocer sus consecuencias. En el año dedicado a las enfermeras y matronas, cabe destacar el papel de este colectivo en la promoción de la salud, la prevención de la diabetes y en mejorar la calidad de vida de los pacientes. La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por una elevación de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Es resultado de defectos en la secreción de insulina, en su acción o ambas.
Hay tres tipos de diabetes, la diabetes Mellitus TIPO 1 (DM1), se produce por déficit de secreción de la insulina, la diabetes Mellitus TIPO 2 (DM2), que se produce una alteración en la secreción de insulina junto con una resistencia de su actuación en la célula; y por último la diabetes gestacional aparece durante el embarazo en mujeres predispuestas, causa un alto nivel de glucosa sanguínea que puede afectar al embarazo y la salud del bebé.

María del Pilar Peláez, enfermera educadora en diabetes, profesora de Enfermería Clínica del Hospital Nuestra Señora de Candelaria, y miembro del grupo de educación terapéutica de la Sociedad Española de Diabetes (SED), subrayó que “el paciente con diabetes está continuamente tomando decisiones, por lo que debemos educarles a convivir con la enfermedad, a que puedan tomar las decisiones de manera informada y evitarles riesgos”.

Hay cuatro pilares fundamentales en el control de la diabetes la educación y formación, la alimentación, el ejercicio físico y un adecuado tratamiento. En el primer punto, Peláez reconoció que “para enfrentarse a la enfermedad es básico saber abordarla. El paciente con diabetes está tomando decisiones continuamente cada día”, y solo acude al seguimiento sanitario una vez cada tres o cuatro meses, en el caso de la diabetes tipo 1, o cada cinco o seis meses, si es del tipo 2. Por tanto, “debemos enseñarles a convivir con la diabetes, que puedan tomar decisiones de manera informada, y evitarles riesgos. Deben saber qué tienen que comer, cuándo se tienen que pinchar y afrontar y resolver las complicaciones. Enseñamos a autoanalizarse e interpretar esos resultados, porque, incluso, deberían acudir a un hospital inmediatamente”, alertó Pilar Peláez.

Otra parte importante en el control de la diabetes es la alimentación, “que debe ser saludable”. A los pacientes de diabetes tipo 1 “les enseñamos a contabilizar raciones, hidratos de carbono…, es bastante complejo y lleva bastante tiempo aprender”.

Las enfermeras también enseñan “a practicar ejercicio de una manera segura, ya que cuando hay diabetes pueden haber subidas o bajadas de glucosa o insulina”. Y, por último, en cuanto al seguimiento de los tratamientos, destacó que “es importante saber manejarse bien tanto con la adherencia a la toma de la medicación oral, las inyecciones de insulina o las bombas de infusión continua”.

Peláez reconoció que “el sedentarismo, la obesidad y el sobrepeso son factores que intervienen en el posterior desarrollo de la diabetes tipo 2. La tipo 1 da síntomas rápidamente, el páncreas deja de producir insulina, y comienza a sentirse mal en pocos tiempo. Sin embargo, en la diabetes tipo 2 el cuerpo produce menos insulina y no hay síntomas que alerten de que algo funciona mal hasta que está muy descompensada. Ese es el gran problema, por tanto, la única forma de diagnosticarla a tiempo es realizar controles periódicos o acudir a las campañas de detección precoz”.

La diabetes puede tener consecuencias para la salud. “Las complicaciones macrovasculares causan infartos cardiacos o accidentes cerebrovasculares (ictus), y las microvasculares pueden generar ceguera, insuficiencia renal o afectaciones de los nervios con pérdida sensorial, entumecimiento, dolor en las extremidades, impotencia sexual o pie diabético, que puede llegar a amputar. No hay que asustar, hay que informar e incidir en la prevención y el autocuidado”, sentenció.

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