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Diana Trujillo: “El 18 de febrero llegará a Marte el Perseverance y en 10 años lo haremos los seres humanos”

Diana Trujillo es ingeniera aeroespacial y Jefa de Misión de la NASA

El 18 de febrero de 2021 la NASA iniciará un nuevo capítulo en la historia de la exploración del Planeta Rojo con la llegada prevista de su misión Mars 2020 (uno de cuyos sensores ha sido experimentado en el Teide), que se lanzó el 20 de julio de este año, y cuyo objetivo será posar el robot Perseverance sobre la superficie de Marte para rastrear indicios de vida, una misión extremadamente sensible, que hasta ahora ha resultado un éxito gracias a un excelente equipo de científicos e ingenieros. Y cuando hablamos de éxito y posibilidades, esta historia en particular la escribe con mayúsculas una inmigrante colombiana, Diana Trujillo, que llegó con 17 años a Estados Unidos y 300 dólares en el bolsillo, sin saber inglés, y hoy por hoy es jefa del equipo de ingeniería del brazo robótico del Perseverance, a cargo del equipo responsable del desarrollo de los instrumentos claves del vehículo: Sherloc, Watson y Pixl. Esta ingeniera de 39 años, modelo e inspiración para tantas otras mujeres, habla con DIARIO DE AVISOS de su estelar trayectoria.

-De limpiar casas, decidió que su destino estaba en la Universidad. ¿Se sintió intimidada ante el reto que tenía por delante?

“Me sentía vieja, porque en Estados Unidos los estudiantes suelen terminar la universidad entre los 21 y 23 años, y yo la iba a terminar a los 26. Sabía que, aunque no hablaba bien inglés, mis matemáticas eran muy buenas, así que decidí que eso era lo que quería hacer. Me matriculé en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Florida. Eso ahora suena normal, pero en aquel momento mi mayor acercamiento a los ordenadores habían sido las clases del colegio con 20 minutos a la semana sin Internet”.

-Mientras estudiaba fue seleccionada para formar parte del programa de la Academia de la NASA. Esta Academia es una especie de campamento de verano en el que la agencia espacial inspira a los jóvenes y aprovecha para identificar talentos. Ahí hizo varios contactos importantes que le aconsejaron que se fuera a estudiar a Maryland. ¿Cómo fue ese cambio?

“Al pasarme a la Universidad de Maryland me atrasaron un año en mi carrera, pero valió la pena, porque logré entrar al Departamento de Educación de la NASA como gerente de operaciones de la Academia”.

-Tras graduarse en la universidad, trabajó un tiempo en la empresa Orbital Sciences en un proyecto que compitió con SpaceX. Al final de 2009, usted y su esposo, se trasladaron a Los Ángeles, a trabajar en la sede de XPrize de esa ciudad; allí se presentó al Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, donde la agencia construye la mayoría de sus naves espaciales no tripuladas. ¿Cómo fue el inicio de esa carrera?

“Yo empecé desde abajo, en la misión Curiosity, que fue la antecesora de Perseverance, trabajando en el equipo del brazo robótico. Le hacía exámenes al robot a las tres, cuatro de la mañana, cuando nadie quería ir al laboratorio. Pronto llegué a ser la número cuatro de toda la misión al nivel de colegas que tenían entre 20 y 25 años de experiencia, cuando yo solo tenía seis. Creo que también me motivaron esas ganas que tenemos los hispanos de trabajar duro. Después de varios años en Curiosity y de que la misión fuera un éxito, empecé a sentir que todo fluía, que todo me estaba saliendo muy bien. Acababa de tener a mis dos hijos y sentía que si todo rodaba tan fácilmente era porque no me estaba esforzando. Necesito enfrentarme a nuevos retos todo el tiempo. Y fue así como decidí pasarme a Perseverance”.

-Tiene una posición de muchísima responsabilidad. ¿Cómo hace para conciliar su trabajo con su vida familiar?

“Nos ayudamos todos en casa. Mi esposo trabaja también en esto, en cohetes, y mi madre está yendo ahora a la universidad. Entre los tres nos echamos una mano. Ninguno de los planes que hacemos salen como queremos, pero solucionamos el día a a día. Nos levantamos y nos organizamos, tú los llevas, yo los recojo, etc..”. (Se ríe).

-¿Y qué dicen sus hijos? ¿Les gustaría seguir sus pasos?

“Tengo dos niños, uno de cinco y otro de tres años, y a los dos les encanta lo que hago. Ellos mismos hablan como nosotros, cuando les preguntamos cómo les fue en el colegio, el mayor nos dice que tuvo reuniones… hacen robots de origami, para ellos es parte de su vida”.

-¿Cómo ha sido su trabajo en Perseverance?

“Soy la líder de la fase de superficie del brazo robótico y de dos instrumentos. Y esto ha sido increíble porque llegué en un momento en el que todo estaba saliendo medio mal. Pero a mí, si hay caos, llámenme”. (Se ríe).

-Ahora que la misión despegó, ¿qué rol va a tener?

“Ahora soy líder del programa de operaciones de examinación de superficie, que consiste en asegurarme de que todo lo que se necesita esté listo para cuando el centro de control de la misión empiece a ejecutar las primeras tareas del Perseverance. Esto implica prever todos los escenarios posibles en los que las cosas salen bien o salen mal, y así generar protocolos para solucionar las preguntas y los problemas. La presión es más alta que antes del lanzamiento”.

-¿Qué expectativas personales tiene de la misión?

“Espero que encontremos que hubo vida en Marte. Si lo hacemos, para personas como yo sería una sensación de felicidad, para otros, creo que generaría una mezcla de sentimientos que pueden incluir miedo. Esta misión puede darnos una perspectiva de que no somos el centro del universo, aunque a veces nos comportemos como si lo fuéramos. Yo pienso que ese descubrimiento serviría para que nos respetemos entre nosotros y nos demos cuenta de nuestro lugar en el universo, que no somos los  dueños, sino unos invitados del cosmos”.

-¿Vamos a ir a Marte?

“Nuestro robot llega a Marte en febrero. Pero como seres humanos, yo espero y aspiro a que en 10 años podamos hacerlo.  No podemos hacerlo aún porque todavía estamos lidiando con muchas incógnitas como el tema de la radiación para que el ser humano pueda efectuar un viaje tan largo, pero estamos en ello. Y vamos a conseguirlo. De todos modos, yo entiendo que es cuestión de llegar, pero no para colonizar o dominar, sino con respeto, a explorar. En principio, yo creo que será solo un grupo pequeño de personas las que irán”.

-¿A usted le gustaría ir?

“Sí, me gustaría por muchas razones. Pero a veces me pongo a pensar y me planteo si quiero ir porque a mí me gusta la parte de control del lanzamiento y que todo salga bien, es una gran responsabilidad. Y tengo un conflicto. Con la misión a Marte actual para mí es como un bebé. En la primera misión, mi marido estaba junto a mí durante el lanzamiento y me preguntó: “¿Por qué no aplaudes?”, yo creo que es porque me costaba creerlo. Con esta misión, yo sé que vamos a llegar, pero estoy tan ocupada con los preparativos para la llegada el 18 de febrero que no tengo ni tiempo para pensar”.

-¿Cómo ve el rol de la mujer latina en la ciencia?

“El rol de la mujer latina es el rol del ser humano. Estamos tratando de hacer ruido para que el mundo se dé cuenta de que las mujeres hacemos cosas críticas en el espacio. En el caso de las mujeres, debemos ser reconocidas como personas que formamos parte de la ciencia. Yo quiero incrementar la cantidad de mujeres latinas en el espacio, que las niñas piensen que pueden hacer lo que yo hago y hasta más. La Tierra no es un país, es un planeta. Pero primero tienen que vernos y ahí empezaremos a contar nuestras historias, porque si no nos ven, seremos solo una voz que desaparece sin fuerza y sin apoyo. Es nuestro deber elevar las voces femeninas, porque no somos invisibles o menos capaces. Somos igual de inteligentes que cualquier hombre”.

-Aquí en Tenerife se han llevado a cabo pruebas en el Parque Nacional del Teide, ya que en muchos sentidos presenta condiciones semejantes a las de Marte…

“Nosotros ahora las pruebas las hacemos en el desierto de Mojave y no había escuchado lo de Tenerife, pero, ¡qué chévere!”.

-¿Hay alguna película de Hollywood que en su opinión se acerque la realidad de una misión a Marte?

“Yo creo que todas tienen un poquito de realidad y un poco de ficción, pero la película The Martian, con Matt Damon, es muy parecida. Además, Matt Damon vino a vernos, a aprender cómo hacíamos las cosas, cómo los robots se movían para tener una idea y usaron en la película muchas de las fotografías que nosotros tomamos. Hicieron un buen trabajo. La parte que más me gusta es cuando están discutiendo cómo van a conseguir que Matt Damon salga de Marte y en la NASA todos están tratando de buscar ideas, llaman al departamento donde yo trabajo, y proponen 10 ideas locas, y yo dije: “Exacto, así es”. (Se ríe).

-¿Cuál es su sueño?

“Cambio mucho. Claramente quiero terminar este proyecto y que descubramos que hubo vida en Marte en el pasado. Después de eso, no sé si quiero ser astronauta o si quiero estudiar medicina. Cuando llegue el momento, seguro que lo sabré”.

-¿Hay vida en otros planetas?

“Sí, sí lo creo, la probabilidad es demasiado alta, y eso me da respeto”.

-¿Qué mensaje tienes para el migrante que llega a otro país?

“Mi mensaje para los migrantes es que no olviden para qué llegaron a ese país. A veces uno se pone triste y se olvida de por qué emigró de su país. Hay que mantener los objetivos, ajustarse a las circunstancias, pero no olvidar sus sueños”.

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