crisis migratoria

Concentración este sábado en Las Raíces para tratar de detener las deportaciones

La Asamblea ciudadana y los inmigrantes acordaron manifestarse para que un grupo de senegaleses no sea devuelto el día 24
La reunión que tuvo lugar ayer en el exterior del campamento de inmigrantes, con cerca de 200 asistentes | FRAN PALLERO

La sociedad canaria empieza a mover ficha en beneficio de los inmigrantes alojados en el campamento provisional de Las Raíces, en La Laguna, que en días pasados ya habían manifestado carencias en el recurso, así como su desesperación por no poder seguir hacia la Península o al continente europeo. Ayer, en los exteriores del complejo, donde pernocta desde hace tres días medio centenar de los usuarios del centro en señal de protesta por el enroque de su situación, los integrantes de la llamada Asamblea de apoyo a migrantes de Tenerife acordaron concentrarse el sábado, con la intención de paralizar la deportación de un grupo de senegaleses que, aseguraron, está programada para el próximo día 24.

Cada vez son más los tinerfeños -cerca de un centenar- que se han sumado a esta iniciativa, nacida el miércoles pasado a partir de una convocatoria por redes sociales. No en vano, en la jornada de ayer, entre inmigrantes y activistas se reunieron cerca de 200 personas bajo los eucaliptos de Las Raíces. A escasos metros, yacían tirados en el suelo varios sacos de dormir; los que usan los manifestantes que decidieron abandonar el antiguo acuartelamiento militar. Y mientras los asistentes a la reunión se organizaban pequeñas comisiones en función a los idiomas que hablaran (inglés, francés o árabe, fundamentalmente) para explicar cómo será la coordinación de los usuarios con los miembros de la Asamblea, dos jóvenes aprovechaban el impás para tomar un baño. Para ello, empleaban una garrafa de agua y un bote de gel de ducha.

Y es que son muchos los problemas que denuncian los propios inmigrantes sobre el campamento y que, de acuerdo con la entidad, “hemos podido comprobar que es como nos lo cuentan”. “No se cumple el protocolo COVID; no pueden mantener la distancia ni tienen forma de limpiarse las manos varias veces al día con gel, como nos piden a todo el mundo. Las colas para coger la comida son muy largas, y los últimos a veces se quedan sin comer. Nos dicen que el personal del centro llama a la Policía muy rápido, pero que cuando hace falta un médico solo oyen mañana, mañana, y ya saben que eso es que no vendrán”, destacaban. Es por ello que los activistas han montado turnos, a fin de acompañar por las noches a quienes lo arriesgaron todo en busca de un futuro mejor.

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