Gastronomía

Las Toscas, un listán blanco que se elabora a 1.400 metros de altitud en Güímar

Iñaki Garrido, que cuida las viñas con el vinicultor Carlos Curbelo, nos relata que para llegar a la finca hay que ir con un vehículo todoterreno y que desde la plaza de San Pedro se tarda nada menos que 45 minutos

Las Toscas, un listán blanco que se elabora a 1.400 metros de altitud en Güímar
Las Toscas, un listán blanco que se elabora a 1.400 metros de altitud en Güímar

 

Las Toscas es un vino elaborado con uvas listán blanco cultivadas a 1.400 metros de altitud en viñas centenarias en la zona de Las Dehesas, en Güímar. Allí Iñaki Garrido, que cuida las viñas con el vinicultor Carlos Curbelo, nos relata que para llegar a la finca hay que ir con un vehículo todoterreno y que desde la plaza de San Pedro se tarda nada menos que 45 minutos. “Al principio -cuenta- me daba hasta vértigo porque en algunos momentos la inclinación del terreno es hasta del 45%”.

Sin embargo es un trabajo que merece la pena pues de la primera cosecha, la de 2019, salieron 1.200 botellas que se acabaron en un plis plas. Garrido es un vasco que llegó a Tenerife, tras formarse en vitivinicultura en La Rioja, a la vez que lo compaginaba con trabajos de ingeniería en el sector del automóvil en Vizcaya. Aquí se matriculó en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte para conocer cómo es el viñedo en las islas.

Garrido cuenta que trabaja en esta parcela de Las Dehesas de media hectárea donde hay tres zonas bien diferenciadas. “Es el microclima llevado a lo literal”, exclama.

Garrido llegó a un acuerdo con Carlos Curbelo para cultivar la viña y elaborar vinos. “La altitud, unos 1.400 metros, consigue que la listán mantenga una buena acidez. Nosotros hacemos dos tratamientos al año, por supuesto ecológicos, no se usan herbicidas. Son prácticamente preventivos porque no hay ataques de mildium ni oidio por lo bien ventilada que está la zona”.

De Las Toscas, que ha sorprendido gratamente a los sumilleres, solo hay 1.200 botellas que se vendieron parte en Canarias pero también en Estados Unidos, Francia e Inglaterra y ha tenido buena aceptación en restaurantes, algunos con estrella Michelin de la Península y de las Islas. Tal es así que está todo vendido. Ahora habrá que esperar a que se embotelle la cosecha del 2020.

Garrido destaca que hay sumilleres de todo el mundo que han puesto su mirada en los vinos de las islas, sobre todo por la singularidad de las viñas. “Aquí contamos con cepas centenarias y de pie franco, algo que no se produce en todo el mundo”. De momento no contempla aumentar la producción, aunque ya le han pedido más vinos.