atletismo

Aythamy Afonso, el talento que viene en marcha

El joven atleta tinerfeño ya ha firmado un cuarto puesto en el nacional de 20 Kilómetros marcha y un séptimo en 50 con apenas una veintena de años de edad
Aythamy Afonso y Basilio Labrador, en las calles de Santa Cruz, durante la última edición de la Maratón Naviera Armas. / Lidia García

Treinta y un años de edad separan a Jesús Ángel García Bragado y Aythamy Afonso. El primero fue campeón del mundo en Stuttgart en 1993, siete años antes de que naciera Aythamy, y vivirá en Tokio sus octavos Juegos Olímpicos.

El pasado sábado la diferencia entre el veterano e histórico marchador español y el jovenzuelo tinerfeño fue de un minuto y siete segundos en la meta del Campeonato de España de 20 Kilómetros Marcha disputado en Murcia.

Para Aythamy fue el cuarto puesto y el elogio unánime, pero sus pies, como en la especialidad que le alumbra, siguen en el suelo. En apenas un mes ya ha conseguido, con creces, sus objetivos de la temporada, pero el momentáneo éxito no le va a poner el freno.

“Es un muchacho muy trabajador, disciplinado, constante, tiene una gran calidad humana y fe ciega en su entrenador y su trabajo. Lo más importante es que disfruta lo que hace y no cuestiona nada”. Las palabras salen de la sabia boca de Basilio Labrador, precisamente el maestro y mentor de Aythamy, una leyenda del atletismo canario que asegura que su pupilo “ha venido para quedarse” aunque advierte que no se puede saber “hasta dónde llegará”, pero sí que están intentando que “su carrera deportiva sea larga y brillante”.

Ya tiene en su poder la tercera mejor marca de la historia en Canarias y ha bajado en siete minutos su mejor tiempo anterior para dejarlo establecido en 1h32’13’’. Pero es que en los 50 Kilómetros también hizo la segunda mejor marca canaria de todos los tiempos de ahí que su entrenador y su club, el Arona, estén más que satisfechos con su rendimiento.

“Este año estamos trabajando en una consolidación de una mejor técnica y en mejorar su estructura física para poder mejorar mayores cargas de entrenamiento”, desvelaba Labrador que señalaba a su pupilo como “un deportista ejemplar” que, además de ser buen estudiante “tiene el empuje y valor que se requiere para ir en la persecución de su sueño”. Y eso es algo que acabará consiguiendo porque, como dice su entrenador “tiene valores a tener en cuenta”. El próximo talento viene en marcha.

Sin comparativas se crece mejor

Basilio Labrador reconoce sentirse “muy afortunado en cumplir su sueño y en intentar cumplir el mío que no es otro que ver que un alumno me supera”. Eso sí, Labrador advierte del peso extra que carga su pupilo. “Todos nos quieren comparar y eso es un error, por eso los dos intentamos que eso no sea una carga”.

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