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España, una lenta recuperación

A punto de cumplir el primer aniversario del inicio de Gran Confinamiento, somos, oficialmente, el país desarrollado más afectado en 2020 por la crisis económica producto de la Covid-19
MADRID CALLES ALCALÁ HENARES
Vista de una calle de la Ciudad de Alcalá de Henares. EFE/Fernando Villar/Archivo

Por Cristina Jerez*

A punto de cumplir el primer aniversario del inicio de Gran Confinamiento, somos, oficialmente, el país desarrollado más afectado en 2020 por la crisis económica producto de la Covid-19. Así lo ha confirmado esta misma semana la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con una contracción total del PIB del -11%, el mayor desde la Guerra Civil. Con el calendario de vacunación ya en marcha, las perspectivas para 2021 de la OCDE para España son algo más halagüeñas, con un crecimiento 7 décimas superior a su anterior estimación, en total un 5,7%. En resumidas cuentas, 2021 ha venido a verificar lo obvio: el pasado año ha supuesto un duro golpe económico para nuestro país del que tardará en recuperarse.

Nos acercamos al cierre del primer trimestre de 2021 con unas perspectivas de crecimiento negativo para el mismo, según varias previsiones. Por poner un ejemplo, la Comisión Europea, prevé una caída intertrimestral de un -0,4% entre enero y marzo. No es de extrañar: el ritmo de vacunación, más lento de lo esperado; las fiestas navideñas; las nuevas cepas de la Covid-19 y focos de contagio, entre otros factores, han provocado que las medidas restrictivas de movilidad se mantengan casi sin cambios respecto al cuarto trimestre de 2020 siendo, incluso, en algunos casos, más severas. El control de los rebrotes, a la baja desde enero, y con una incidencia acumulada de, aproximadamente, 140 casos por 100.000 habitantes para el conjunto del territorio español (por debajo de la tasa de riesgo extremo de 250 casos por 100.000 habitantes) por un lado, y el avance de la vacunación entre la población de mayor riesgo, por otro, nos lleva a esperar que, el comienzo de la recuperación sea, a todas luces, en el segundo semestre del año.

Si bien la vacunación de la población de riesgo -los mayores de 60 representan el 70% de la ocupación de las UCI- permitiría una relajación de las medidas y, por tanto, una mayor recuperación económica, conviene tener en consideración que una total vuelta a la normalidad supondría tener entre un 60% y un 70% de la población vacunada según la OMS. A día de hoy, se han vacunado completamente cerca de 1,5 millones de personas, esto es un 3% de la población en casi 3 meses de campaña. Mientras la vacunación avanza despacio, los principales indicadores de empleo muestran signos de desgaste tras un año de pandemia. En febrero, España superaba los 4 millones de parados por primera vez en cinco años, con un total de 44.436 nuevos desempleados, un empeoramiento considerable respecto al mismo mes del año anterior, en el que se redujo en 7.806 personas. A las cifras de paro de España, en torno al 16%, hay que sumar unos 900.000 empleados afectados por un ERTE.

Nuestro mercado laboral, tiene, además, varios problemas estructurales, que lo han convertido, según la OCDE, en uno de los países con un mercado laboral más inestables: ante una recesión, pierde rápidamente mucho empleo, que no recupera al mismo ritmo cuando la economía vuelve a crecer. Muchos de estos problemas estructurales son de sobra conocidos, como la temporalidad -muy ligada al sector servicios- o la elevada dependencia al sector hostelero. Pero también afectan otros factores relevantes, como la atomización empresarial, con un alto número de microempresas con menor capacidad para soportar una crisis económica de estas magnitudes y que, incluso aplicando medidas de ayudas directas, corren un alto riesgo de cierre, o la asimetría entre la formación académica y los requerimientos del mercado de trabajo. Más allá de la sobrecualificación, cabe señalar también ciertas deficiencias en nuestro sistema, eminentemente tradicional y teórico, donde las habilidades prácticas, conocimientos básicos en finanzas personales y empresariales, la formación profesional y las soft skills no son impartidas.

Todo apunta a que la recuperación española va a ser más lenta que otros muchos países desarrollados. Si bien 2021 sigue siendo, como comentábamos a finales de 2020, el año de la esperanza, el camino que nos toca recorrer este año es muy complejo. Una visión a largo plazo, una vez más, se hace imprescindible para poder afrontar los próximos años.

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