La sostenibilidad ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una cuestión estratégica para la industria turística. En un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y la pérdida de biodiversidad, el futuro del sector pasa también por proteger aquello que, en gran medida, nos impulsa a viajar: la naturaleza.
Estrategia integral de sostenibilidad
En este escenario, Loro Parque lleva décadas desarrollando un modelo en el que turismo y compromiso ambiental avanzan de forma paralela. La gestión responsable del agua, la producción de energías renovables, la reducción de residuos y la mejora continua de sus procesos forman parte de una estrategia avalada por certificaciones internacionales como ISO 14001 y 9001, el certificado EMAS, y el Biosphere Sustainable.
En materia de residuos, su estrategia Bye Bye Plastic ha permitido reducir en un 98 % el uso de plásticos de un solo uso en sus parques. Solo durante 2025, la sustitución de materiales en la línea de restauración permitió evitar aproximadamente 58 toneladas de plástico —el equivalente al peso de 39 coches utilitarios.

Este compromiso ha recibido también importantes reconocimientos internacionales. En 2023, Loro Parque obtuvo el WAZA Environmental Sustainability Award, concedido por la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios, y en 2024 recibió el Premio a la Excelencia Sostenible de Forbes y UBS. Loro Parque fue el primer zoológico de Europa en obtener la certificación Humane Certified, otorgada por la Global Humane Society, el mayor certificador de bienestar animal del planeta.
Pero la sostenibilidad de Loro Parque trasciende los límites de sus instalaciones. Desde 1994, Loro Parque Fundación canaliza el compromiso de la compañía con la protección de la biodiversidad. Hasta la fecha ha invertido más de 30 millones de dólares en cerca de 300 proyectos de conservación en los cinco continentes y ha contribuido directamente a salvar 18 especies de la extinción. Además, el respaldo de Loro Parque ha permitido que el 100% de las aportaciones externas recibidas por la Fundación se destine a sus proyectos de conservación.

Ciencia y conservación al servicio de la biodiversidad
Esta labor refleja también la transformación experimentada por los zoológicos y acuarios modernos. Los centros acreditados son hoy espacios de conservación, investigación científica y educación ambiental, además de mantener poblaciones de seguridad de especies amenazadas y generar conocimiento que puede ser decisivo para protegerlas en la naturaleza.
En una sociedad cada vez más urbanizada y alejada del medio natural, su capacidad para conectar a millones de personas con la vida salvaje adquiere una relevancia especial. Conservar, investigar, educar y sensibilizar forman parte de una misma misión.






