visiones atlánticas

Urbanismo adolescente

Distintos sectores de la sociedad de Canarias, trasladan las dificultades de operar con el urbanismo, como Fepeco, Cámaras de Comercio, CEOE, Ashotel y operadores privados. Tenemos el cuerpo normativo más complicado de España y decidimos con valores y cultura que calificamos de “adolescentes”. Si hay un campo donde sobran leyes, procedimientos y cautelas es el urbanístico. Piensan que con aumentarlos mejoran el producto, cuando el mismo depende más de la calidad del operador que de la inflación normativa; a la que le confieren virtudes beatíficas. Se demoniza al operador y a sus técnicos pretendiendo que la norma, que siempre crece, resuelva todas las realidades. En el virus, sin contraste político y con los técnicos escondidos, hemos empeorado. Sitúan el interés público como coartada, cuando la solución está en coordinarse con el privado. Como bien vale un ejemplo, valoro dos de actualidad. La prensa noticiosa distorsiona el mensaje, en el caso de la parcela que fue de Transportes de Tenerife, en el ámbito del Plan Especial de Protección (PEP) del Casco Histórico de La Laguna. Dando a sugerir que María Luisa Cerrillos, arquitecta adjudicataria por concursos públicos de la redacción y gestión del PEP, cobró un millón de euros por recalificar en el 2004, una parcela familiar de la entonces alcaldesa Ana Oramas. Dos tópicos, los honorarios de los técnicos redactores de los planes y los procesos públicos de calificación de suelo. El urbanismo no está bien pagado, la “Cerrillos” con las cuantías concursadas debía pagar un amplio equipo multidisciplinar con funciones de ordenación, gestión, documentaciones y plazos, que en la realidad se complican y atrasan. La sociedad gestora inicial de la calificación de la parcela, que finalmente ocupa Mercadona, sufrió el calvario de años, de informaciones públicas, alegaciones, reuniones, para llegar a las soluciones, equilibradas siempre por las cesiones y urbanización que a todos obligan, en análogas condiciones de participación y transparencia; acuerdos de Comisiones, Juntas de Gobierno y Plenos. En estos casos, si eres alcaldesa las cautelas se multiplican. Por más que en el juego actual de la política, se busque en los sótanos, lo que no se encuentra en la calle. Adolescencia urbanística que se repite en nuestro segundo caso. El hotel de La Tejita, en el Médano, Granadilla, se construye fuera del espacio natural y en suelo urbano consolidado del Plan Parcial Costabella. Con licencia municipal luego de gestión de años, con informes favorables de Costas Madrid, Consejería hoy de Transición Ecológica y Cabildo, concedida por el Ayuntamiento conforme a derecho. En plena ejecución de obra, fue paralizada por el Ministerio de Transición Ecológica a instancias de “Salvar La Tejita y ATAN”, en junio 2020. Resuelve ahora el Ministerio, en Orden de 12 de Febrero 2021, el nuevo deslinde donde realiza un “ajuste de la línea del sistema dunar de origen eólico” y sitúa la servidumbre en los 20 m. vigentes, y no los 100 que pedía el recurso. Obliga al hotelero a ajustar la obra para acomodarse al nuevo deslinde. Ajuste y paralización que es indemnizable, pero que aleja a las administraciones de Transición Ecológica de Madrid y de Canarias, del riesgo cierto del pago de más de 100 meuros de responsabilidad patrimonial. Resulta loable el afán de preservar nuestros espacios naturales, no así la deriva de quienes en La Tejita nos amenazan, “con la lucha hasta que cada político, empresario o técnico, sean procesados por vía judicial”. Pataleta adolescente con derivadas penales, que observamos genéricamente hoy en todas las actuaciones urbanísticas. Cuando el primer interesado en mejorar el espacio y cumplimentar los cuatro retos del desarrollo sostenible es el operador hotelero. Al menos nos dejan el Chiringuito Pirata y los OVNI de La Tejita.

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