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Alejandro Krawietz: “Queremos acabar con el desequilibrio cultural en la Isla: de territorio, de sectores y de financiación”

El director insular de Cultura del Cabildo de Tenerife detalla los contenidos de la nueva estrategia de gestión que se ha implantado en su área
Alejandro Krawietz, director insular de Cultura del Cabildo de Tenerife. / Fran Pallero

Alejandro Krawietz asumió el pasado septiembre la Dirección Insular de Cultura en un momento complejo. Gestor cultural, crítico de arte y literatura, exdirector del festival MiradasDoc de Guía de Isora y poeta, su llegada al Cabildo de Tenerife se produjo en un tiempo marcado por la pandemia, y también en medio de una crisis en el departamento del que ahora forma parte, que se resolvió con el cese de su antecesor, Leopoldo Santos, y el posterior relevo de Concepción Rivero por Enrique Arriaga en la Consejería de Cultura. A todo esto se suma, detalla en esta entrevista, la necesidad de abordar una estrategia cultural que acabe con los desequilibrios de anteriores gobiernos insulares.

-A finales de septiembre se incorporó a la Dirección Insular de Cultura, en un momento complicado para todos, también para su área, por la pandemia que vivimos. ¿Tuvo claro desde el principio el modelo de gestión en un tiempo excepcional?

“Gran parte de esa excepcionalidad ya está amparada con los protocolos de seguridad sanitaria, para conciliar las restricciones a las que nos obliga la pandemia y la necesidad de continuar con la programación cultural. También en ese objetivo ha sido indispensable acelerar al máximo los procesos que permiten plasmar la financiación, las ayudas, que necesita el sector y, en la medida de lo posible, no interrumpir su actividad”.

-Hace unos días presentaron la nueva estrategia cultural. De entrada parece que los principales retos pasan, precisamente, por ayudar al sector para que no se destruyan empleos ni actividades y, también, lograr que el público acuda a las propuestas.

“De lo que se trata es de construir un espacio de continuidad en este tiempo tan complejo, como he apuntado. Pero no solo eso. También debemos trabajar pensando en el momento en el que superemos la pandemia. Y en esa estructura un aspecto que considero muy importante es que la actividad que se programe venga amparada por la concurrencia competitiva en las líneas de subvención [los proyectos que se benefician de ayudas son seleccionados entre los que se presentan en un plano de igualdad, en función del grado de adecuación a unos criterios predeterminados]. Esa debe ser la gran herramienta de diálogo con el sector, porque es la que permite que su participación sea más abierta y más transparente”.

-Otro factor en el que han incidido es en la necesidad de acabar con el desequilibrio en la actividad cultural de la Isla.

“Sí. Y eso conlleva una enorme cantidad de diálogo y de trabajo en común con los ayuntamientos. Para buscar un equilibrio en la financiación, pero también en lo territorial. Ha habido momentos en los que el área metropolitana y determinados sectores de la cultura han supuesto gran parte del presupuesto del Cabildo en este ámbito. Queremos darle una vuelta a todo eso, a corto, a medio y a largo plazo, de manera que los cambios no conlleven interrupciones de la actividad”.

-En un encuentro con Aimca, la Asociación de la Industria Musical Canaria, se puso sobre la mesa la posibilidad de que las productoras, esto es, el sector privado, participe en la programación del Auditorio de Tenerife. ¿Cómo evalúa esta propuesta?

“El papel que desempeñan las industrias culturales del ocio y del entretenimiento es, sin duda, muy importante, y en nuestra estrategia queremos, por ejemplo, implementar nuevas líneas de subvención. Pero también es necesario separar lo que es la cultura de creación de la industria del ocio y el entretenimiento. Son territorios diferentes y cada uno tiene unas necesidades específicas. Crear una estructura cultural supone atender a esas diferencias y a las necesidades de cada ámbito”.

“Aquí ha primado una política del evento, de lo que ocurre en un escenario, sobre otras disciplinas”

-¿Cómo quiere plasmar el Cabildo esa diferenciación?

“Como he apuntado, pretendemos que haya una línea de subvención para las industrias culturales; también que se les reserven determinados patrocinios y espacios, con el objetivo de que no se usen de manera indiscriminada, como se ha hecho en el pasado. Deben cumplirse unos criterios, que tienen que ver con el retorno de la inversión y demás, que propicien la actividad de ocio y entretenimiento, a la vez que no condicionen el desarrollo de las propuestas vinculadas a la cultura de creación, que es en la que, preferentemente, ha de intervenir lo público: esas actividades donde la mayor rentabilidad no es económica, sino directamente cultural y social”.

-¿Y en el caso concreto de un espacio como el Auditorio?

“Existe una propuesta para que ofrezca fechas en su calendario destinadas al desarrollo de ese tipo de actividades. El Auditorio de Tenerife posee una vertiente profesional y ahí es donde tienen cabida. Del mismo modo que queremos potenciar la celebración de congresos. Se trata de ordenar un espacio con el fin de que cada una de las partes que lo integran cumpla la función que le corresponde. El Auditorio tiene que ver con la producción y la actividad del Cabildo alrededor, por ejemplo, de la Orquesta Sinfónica Tenerife o de la temporada de ópera, pero puede abrirse a las empresas con un calendario de ocio y entretenimiento que tenga sentido”.

“El espacio literario ha vivido en un estado de abandono y eso ahora lo estamos corrigiendo”

-Llegó al cargo en medio de una crisis en el área de Cultura que, entre otras cosas, se resolvió con la sustitución de Concepción Rivero, por su compañero en Ciudadanos Enrique Arriaga, al frente de la consejería. ¿Esta circunstancia supuso una dificultad añadida a la hora de afrontar la gestión del departamento?

“En ningún momento. Desde el principio Enrique Arriaga y yo hemos hecho equipo. Compartimos, por ejemplo, que es preciso equilibrar el territorio, trabajando junto con los municipios, en la gestión cultural del Cabildo; también coincidimos en que la concurrencia competitiva debía formar parte de esta estrategia… Por lo tanto, lo que hicimos fue ponernos a trabajar inmediatamente. Fruto de ese trabajo, los procesos que quedaron interrumpidos por la pandemia y el confinamiento se retomaron en octubre; se ha hecho un gran esfuerzo para contribuir a que la red de espacios escénicos municipales se reactivase lo antes posible… En suma, los dos hemos interpretado la situación de una manera muy cercana y coincidimos en la necesidad de ponerse manos a la obra para superar estas dificultades”.

El director insular de Cultura es poeta y crítico de arte y literatura. / Fran Pallero

-Durante muchos años, la Consejería de Cultura estuvo a cargo de gobiernos nacionalistas. ¿Cómo de profundo ha sido el cambio en el modelo de gestión que han querido implantar?

“Nada más llegar hicimos un diagnóstico, en sintonía con las evaluaciones realizadas al principio del mandato. En ese análisis figura la confusión entre industrias culturales de ocio y entretenimiento y cultura de creación. Por otro lado, también están los desequilibrios entre el área metropolitana y el resto del territorio insular, en materia de inversión y de actividades desarrolladas. De modo que nos pusimos a trabajar para acabar con esos y otros desequilibrios. Y la búsqueda del equilibrio está muy relacionada con la necesidad de que cada ámbito cultural haga aquello que le es propio y que posea interés”.

“La cultura no puede centrarse solo en el área metropolitana y en determinados sectores”

-Un desequilibrio que, según afirma, también se ha dado incluso entre los diferentes ámbitos y disciplinas que conforman la actividad cultural.

“Sí. Los sectores escénicos han venido contando con más presupuesto que otros. Aquí se ha dado mucho una política cultural del evento y ha primado la actividad que se desarrolla en un escenario frente a la que tiene lugar en una sala de arte, en un espacio de conferencias o incluso en un libro. Vimos que prácticamente no había actividades relacionadas con la literatura ni líneas de apoyo a la edición. Eso ya se ha corregido”.

-Es de suponer que para abordar un cambio de modelo de este calado es necesario reunirse con muchos interlocutores para alcanzar consensos.

“Sí. Una vez que existe ese diagnóstico, trabajamos con una ambición muy clara para lograr los objetivos, pero también se trata de un proceso que se caracteriza por la paciencia y la generosidad. El diálogo con el sector es un factor absolutamente necesario. Y en eso estamos. En generar un espacio cultural más abierto, con una actividad del máximo interés y sin añadir crisis innecesarias a la que ya tenemos con la pandemia. Sabemos dónde queremos ir y qué debemos hacer para tratar de llegar”.

-Tras las salidas de Alejandro Abrante como intendente de Ópera de Tenerife y de Giulio Zappa como director artístico de Opera (e)Studio, ¿cual es la idea en la que trabajan para el desarrollo de la temporada operística del Auditorio de Tenerife?

“En principio vamos a mantener la actividad en los términos en los que estaba prevista. En mayo, o a principios de junio, se presentará la nueva temporada y, de forma paralela, estamos construyendo una nueva estructura que queremos incorporar a nuestra estrategia”.

-¿Qué tienen previsto hacer con la Librería del Cabildo, que en su momento llegó a desempeñar un notable papel para difundir los proyectos editoriales surgidos en la Isla y en el Archipiélago?

“Es preciso separar en la gestión la industria del ocio y el entretenimiento de la cultura de creación”

“Ese es un proyecto a medio plazo para el que queremos contar con el sector. El problema, el estado en el que se encuentra el edificio del Teatro Baudet, está sobre la mesa y estamos trabajando para el mantenimiento del edificio y la toma de decisiones sobre la renovación y los futuros usos del inmueble”.

-Antes mencionó, al hablar de los desequilibrios en la gestión cultural, la casi ausencia de políticas vinculadas a la literatura y a la edición. ¿Cómo se plasma este cambio de rumbo?

“Tenemos un proyecto integral alrededor de la literatura, que se va a traducir en el trabajo con los creadores y creadoras, pero también con los integrantes del mundo de la edición y la distribución. Hay un sector, el de las librerías, con el que queremos estrechar unos lazos que son fundamentales. Hay que reforzar los sistemas de distribución. En muy pocos años se han dado grandes procesos de transformación a los que no podemos ser ajenos. Fruto ese diálogo será de donde salga también la solución definitiva para la Librería del Cabildo. Tenemos muy claro que es necesario que la literatura ocupe el espacio que se merece en función de la calidad del trabajo que desarrollan los creadores. Ese espacio literario ha vivido en estado de abandono. Por suerte, lo que no falta en la Isla es talento, en la literatura y en muchas otras disciplinas artísticas que no han tenido el acomodo necesario en las políticas culturales del Cabildo. Un ejemplo de esto también lo constituye el sector audiovisual”.

-Y en cuanto a la ciudadanía, en lo relativo a la creación de nuevos públicos o al fomento de la lectura, ¿por dónde pasa esta nueva estrategia?

“El fomento de la lectura tiene mucho que ver con lo que hemos hablado: la mediación que podamos hacer entre los procesos creativos y la manera en la que luego se canalizan hacia la ciudadanía es fundamental. Del mismo modo que lo es fomentar la interpretación crítica en las exposiciones de arte contemporáneo, el teatro o el cine que programemos. Es un ejercicio que va a estar muy presente en todas nuestras propuestas. Queremos aprovechar esa madurez de la ciudadanía hacia la cultura, que incluso se ha puesto de manifiesto durante la pandemia. Creo que los ciudadanos hemos respondido muy bien a los nuevos sistemas de participación en la vida cultural, y eso es una lección de la que hemos tomado nota. Del mismo modo que en TEA Tenerife Espacio de las Artes trabajamos para acercar al público su colección de arte contemporáneo, que, entre otras muchas cosas, nos relaciona con nuestro territorio y con el presente”.

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