
Iván Páez de 17 años padece distrofia muscular, una enfermedad degenerativa que le detectaron durante sus primeros años de vida y, desde los 8, permanece en silla de ruedas. Actualmente, está estudiando en el instituto César Manrique, situado en Arrecife, cuyo centro escolar asegura no estar preparado para atender sus necesidades. Por ello, su madre ha decidido iniciar una batalla con un objetivo claro: que su hijo continúe sus estudios.
Tras los meses de confinamiento, el adolescente se reincorporó a las clases presenciales el pasado lunes 12 de abril. “Vacunado, con sus notas aprobadas y muchas ganas de volver a la normalidad, pero tristemente no fue así”, ha declarado la progenitora al diario digital Lancelot, quien ha reprochado al centro educativo que sus exigencias eran inviables.
“Pretendían que yo saliera de mi trabajo a cambiarle el apósito porque alegan que no entra dentro de sus funciones como auxiliares; que eso es un trabajo de enfermería, con toda la razón del mundo”, afirma la mujer, puntualizando que “quien tiene que solucionar el problema es Educación o el político que esté por arriba de él inspector. Es imprescindible y necesario contar con la presencia de enfermeras en el ámbito educativo y más en estos centros preferentes motóricos”.
La semana pasada, esta madre coraje fue reclamada por la dirección del IES César Manrique para que acudiera al centro a llevarse a Iván ante la imposibilidad de atenderlo por la falta de personal especializado para ello.



