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Joel Sarakula: “La música de los 60 y 70 atrajo a muchas de las mentes más creativas de la época”

El músico australiano presenta este viernes en un concierto en el Teatro El Sauzal los temas que conforman su disco más reciente, 'Companionship'
Joel Sarakula actúa este viernes en El Sauzal. / DA

Disfrutar de un buen concierto constituye hoy una experiencia que roza lo extraordinario. Cuando lo presencial y lo virtual es una diferenciación que se agarra con fuerza a la actividad cultural por culpa de un coronavirus, la visita de este viernes del australiano Joel Sarakula al Teatro El Sauzal (20.00 horas) representa casi un golpe de fortuna -también un desahogo- para quienes adquieran una entrada (www.tickety.es). Sarakula llega con su disco Companionship, un torrente de soul y funk en el que confluyen lo clásico y lo contemporáneo.

-Al escuchar Companionship, uno podría tener la sensación de hacer un viaje en el tiempo, a través del soul y del funk que sonaba en los 70. ¿Qué caminos ha querido recorrer en este disco?
“Es cierto que me inspira el soul, el funk y el soft-rock de los 70. Sí, espiritualmente fueron los sonidos que me inspiraron, pero físicamente estaba en un camino que me llevó a varios estudios en Berlín, Leipzig, Dordrecht y Londres. Companionship es un álbum muy internacional. Mientras pintaba esos sonidos en ese lienzo tan amplio, decidí expresarme líricamente de una manera muy íntima y personal. Esto hace que Companionship sea diferente a mis álbumes anteriores, donde exploré temas universales de una manera más desapegada”.

-¿A qué se debe la vigencia de esta música, que sigue sonando como si fuese la primera vez que la escuchamos?
“La mejor música siempre tiene una calidad atemporal. Continúa siendo una declaración válida, independientemente de quién la esté escuchando o cuándo. La composición honesta, las grandes actuaciones y la producción ayudan con eso. Los años 60 y 70 fueron un momento especial, ya que la música tenía mucha más importancia cultural, por lo que atrajo a algunas de las mejores mentes creativas de esa generación”.

-¿Cuáles han sido sus influencias musicales?
“Mis gustos se formaron escuchando la colección de discos de vinilo de mis padres. Tenía un gran amor por el jazz cuando era joven y tocaba el piano desde los nueve años. Luego participé en bandas de jazz cuando era adolescente. Finalmente descubrí el rock, el soul y el funk. Algunas de mis principales influencias son Sly Stone, Todd Rundgren, Steely Dan y los contemporáneos Young Gun Silver Fox”.

-¿Al ponerse a trabajar en un nuevo álbum es obsesivo, no lo da por terminado hasta que suene tal y como lo ideó en su cabeza, o todo fluye de una manera muy natural?
“Necesito un poco de ambas cosas. El comienzo del proceso es muy abierto y fluido: tocar en el estudio, escribir muchas canciones, etc. Esta es realmente la parte más creativa y divertida del proceso. Luego, con la edición, mezcla y finalización de todo lo que necesito puedo ser un poco obsesivo y me puede llevar mucho tiempo. Pero al final tengo que poner mi nombre, así que no me importa gastar ese tiempo”.

El músico australiano presenta en concierto los temas de su álbum más reciente: ‘Companionship’. / DA

-¿Hay otros sonidos que le gustaría visitar o desea seguir profundizando en esta música?
“Tengo otros proyectos donde exploro otros sonidos y expreso diferentes ideas. Entonces, como Joel Sarakula, siempre exploraré mis principales pasiones del soul, el soft-rock y la música disco, y volveré a visitar estos temas universales del amor, la pérdida, la amistad y la utopía, por cursi que esto pueda sonar”.

-La música, entre otras cosas, nos ayuda a sentirnos vivos y a seguir adelante. En un momento tan complicado como en el que nos encontramos hoy, ¿llega a percibir entre quienes acuden a sus conciertos una mayor necesidad de disfrutar con este regalo hecho a base de canciones?
“Sí, creo que la música nos da esperanza, inspiración y un sentimiento de conexión. Espero que todos los que vengan a mi concierto sientan estas emociones positivas. ¡Tengo un espectáculo muy animado y un mensaje simple y positivo que se puede entender incluso si el público está sentado y con mascarillas!”.

-¿Cómo es la experiencia de presentarse en directo ante aforos reducidos debido a las restricciones a las que obliga la pandemia?
“Siempre me ha gustado actuar, sin importar el tamaño del escenario. Establecer una conexión con una audiencia es una oportunidad que se ha vuelto aún más rara y especial con estas restricciones. También es un gran desafío tratar de entretener a las personas a las que no se les permite ponerse de pie y bailar”.

-Usted ya conoce al público canario. ¿Cuando afronta una gira nota diferencias entre unos espectadores y otros o, al margen del país al que acude, la gente responde de una manera similar a la música que ofrece?
“Sí, hay diferencias entre países, con varios niveles de habilidad en cuanto a bailar y cantar. Me encanta que el público español esté listo para involucrarse con mi música desde el comienzo del espectáculo. No necesito pasar el primer par de canciones para ir rompiendo el hielo. Diría que el público español y canario es mi favorito. Y no te preocupes, no voy a decir “el público alemán es el mejor” si un periódico alemán me hace esta pregunta la próxima vez que vaya de gira [ríe]. Tanto en la música como en la vida, la honestidad es muy importante”.

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