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Juba II: el ‘primer científico’ que investigó la Canarias real

Alicia García García protagoniza este viernes en la Sala de Cristal del antiguo Convento de Santo Domingo, en La Laguna, la nueva entrega de las VIII Clásicas Tertulias de SEEC Canarias
Alicia García García es doctora en Filología Clásica por la Universidad de La Laguna. / DA

Un hombre con una vida apasionante en un momento histórico extraordinario. Las VIII Clásicas Tertulias, organizadas por la sección canaria de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), que preside Jorge García Hernández, se adentran el viernes en la poliédrica figura del monarca y erudito Juba II (52 a. C.-23 d. C.) y su vinculación con las Islas. La doctora en Filología Clásica Alicia García García será la encargada, desde las 19.30 horas, en el antiguo Convento de Santo Domingo, en La Laguna, de mostrar al artífice del primer acercamiento científico a las Islas.

La charla, Juba II de Mauritania, perfil bioliterario y su exploración de las Islas Canarias, se desarrollará de forma presencial, con aforo limitado a 40 personas (para inscribirse hay que acceder al enlace web http://www.seecanarias.org/juba-ii-de-mauritania-perfil…/), y también virtual, pues se emitirá por el canal de YouTube de la SEEC (https://www.youtube.com/channel/UCJT_VcLGGJmxo2rvB9xhR9w).

“La obra científico-literaria de Juba II está perdida, pero se conserva de forma indirecta a través de los eruditos, fundamentalmente, Plinio el Viejo (23-79 d. C.)”, precisa Alicia García. “Entre toda esa producción figura su tratado Sobre Libia, que abarca la extensión geográfica de su reino, la antigua Mauritania, ubicada desde lo que hoy es Marruecos hasta el Túnez actual”, indica la doctora en Filología Clásica. “En esos escritos habla de poblaciones, recursos naturales, la flora y fauna de cada lugar… En el transcurso de la investigación, encomendada por el emperador Octavio Augusto (63 a. C.-14 d. C.), Juba II ordena una expedición a las Islas Afortunadas, aunque los textos que se conservan nos llevan a concluir que él personalmente no estuvo aquí”, apostilla la filóloga. Juba II no impulsó esta expedición “a tontas y a locas”, pues trabajaba con la información de viajeros anteriores. “En su obra precisó de manera muy fiel las latitudes de las islas, las distancias de navegación respecto a la costa africana”, expone Alicia García, “y además afrontó la descripción de cinco islas muy concretas”.

De acuerdo con las fuentes que mencionan a Juba II, estas islas serían Canaria, Nivaria, Capraria, Iunonia Maior, Iunonia Minor y Ombrios. “No habla de las islas más orientales, las actuales Lanzarote y Fuerteventura, porque probablemente ya eran conocidas y estaban documentadas.

JULIO CÉSAR VS. POMPEYO

Durante la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Julio César con los de Pompeyo (49-45 a. C.), los monarcas del norte de África toman partido por un bando o por otro. Juba I hace una mala elección y apuesta por Pompeyo, derrotado en la batalla de Farsalia (48 a. C.). Finalmente, tras otra victoria de César, en Tapso (46 a. C.), el rey de Numidia se suicida. “Julio César se muestra benevolente con el hijo de Juba I, lo lleva a Roma y lo educa en el seno de la aristocracia”, explica Alicia García. “Y su sucesor, Octavio Augusto, protege a aquellos príncipes a los que su tío abuelo tenía bajo su manto. Juba II recibe la mejor educación y entra en contacto con los círculos literarios”.

Posteriormente, comenta la filóloga clásica, Octavio Augusto decide ponerlo al frente del reino paterno, Numidia, y luego en el de la antigua Mauritania. Además, concierta su matrimonio con Cleopatra Selene, hija de Marco Antonio y Cleopatra VII. “Las poblaciones norteafricanas, que ya de hecho se sentían muy amenazadas por la presencia de Roma, no se fiaban de este nuevo rey, quien, aunque nacido en su tierra, fue educado por los romanos y era percibido como una figura invasora. Juba II inicia su reinado en el 25 a. C. y, apenas dos o tres años más tarde, los mauri se rebelaron”, apostilla Alicia García García.

La doctora en Filología Clásica alude precisamente a las sublevaciones contra el Imperio -no solo de los mauri, también los gétulos, los garamantes, los musulames…- para apuntar al poblamiento de Canarias. “Roma no era impasible a estas revueltas y los caudillos africanos solían salir malparados”, indica. “El ordenamiento jurídico romano llegó a contemplar la figura de la deportación de los caudillos, pero también hay documentos que aluden a pueblos belicosos trasladados a espacios fuera de los territorios que les eran propios, incluso se habla de islas”, afirma Alicia García. “En las primeras crónicas sobre la Historia de Canarias, a partir del siglo XVI, obra de Gaspar Fructuoso y otros historiadores, se mencionan estos hechos, y después con Abreu y Galindo”, agrega.

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