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Junco y Bill, los perros que buscan a Anna y Olivia: pueden oler sangre hasta en ropa lavada cinco veces

Su olfato es tres veces más potente que el humano
Junco y Bill, los perros que buscan a Anna y Olivia. | Sergio Méndez

Rastrean con aplomo y con total exactitud cada centímetro de la finca y vivienda de Tomás Gimeno, el padre de las pequeñas desaparecidas el pasado 27 de abril en Tenerife. Se llaman Junco y Bill. Son más que perros. Forman parte de la élite cinológica de la Guardia Civil con sede en El Pardo (Madrid) y, desde este lunes, se suman al dispositivo para reforzar el equipo humano y tecnológico que busca sin descanso a Anna y Olivia. Ágiles, inteligentes, perfectamente entrenados y con un olfato poderoso. Son los referentes caninos en la búsqueda de restos biológicos y su presencia es esta misión importante, mucho. Tanto, que puede resultar clave en la investigación.

Oler, detectar y marcar. Es su ritual establecido. Su labor, su objetivo. No hay resto que se les escape. Siguen cualquier rastro. Son la UCO canina. Perfectamente adiestrados, tienen un centro de recepción de olores tres veces mayor que cualquier humano. No hay nada oculto. Aunque se haya puesto el mayor de los empeños en tapar o disolver cualquier prueba, Junco y Bill detectarían una gota de sangre, o cualquier vestigio (huesos, saliva, fluidos) en una prenda que hubiera sido metida cinco veces en una lavadora a alta temperatura. Su olfato detectaría una mínima gota dentro de un cajón, o de un colchón. Son capaces de mostrar el punto exacto en el que haya caído cualquier vestigio aunque haya sido limpiado con esmero y muchos litros de lejía. Encuentran cualquier partícula o gota casi invisible, dada por inexistente al ojo humano, por muy entrenado que esté. Su olfato supera incluso al equipo última generación de cualquier forense.

Registro con perros en la casa de Tomás Gimeno. | Sergio Méndez

Desde este lunes están en Tenerife y trabajan sin presión. Estos canes han formado parte de dispositivos de búsqueda de desaparecidos en más de una ocasión. Bill, el pastor belga que solo tiene un año, ayudó en la búsqueda de Marta Calvo, entre otras. La trayectoria de Junco, el pastor de aguas que ha cumplido dos años, es algo más larga. Ingresó en el cuerpo con meses, en 2019, y sus descendientes le avalan. Es sobrino de Marley, el súper can del instituto armado, que falleció en marzo del mismo 2019 y que participó en las búsquedas más importantes de los últimos años: Diana Quer o Gabriel Cruz, entre otras. En un terreno acotado, la puesta en escena de Junco y Bill la delimitan los 2.000 metros de terreno y vivienda del padre de las niñas.

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