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Dos coches idénticos y con la misma matrícula: la increíble trama destapada por la Guardia Civil en Canarias

Lo que parecía un simple golpe de tráfico sin heridos en el archipiélago ha terminado destapando una compleja red criminal con vehículos robados de una nave y placas de matrícula clonadas
Dos coches idénticos y con la misma matrícula: la increíble trama destapada por la Guardia Civil en Canarias

Un siniestro de tráfico aparentemente menor ha encendido las alarmas de las autoridades en el archipiélago. Lo que comenzó como la redacción de unas diligencias habituales por daños materiales tras la colisión de dos turismos ha culminado en una compleja operacion de la Guardia Civil en la provincia de Las Palmas. Los investigadores han logrado desmantelar una trama delictiva que combinaba el robo de vehículos, la falsificación de documentos oficiales, la usurpación de estado civil y el encubrimiento entre un grupo de conocidos.

Los hechos comenzaron a desencadenarse el pasado mes de marzo de 2026. Efectivos del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Las Palmas intervinieron en un accidente vial ordinario entre dos coches. Tras analizar los datos recopilados en el lugar del siniestro, los agentes detectaron anomalías extrañas en la numeración y registro de una de las placas de matrícula. Ante la sospecha de encontrarse ante una infracción grave, el caso fue derivado de inmediato al Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT), integrado en la Unidad de Investigación de Seguridad Vial de la comandancia oriental.

Los coches gemelos descubiertos en la operacion de la Guardia Civil

Las pesquisas del GIAT revelaron un escenario completamente inesperado. Al contrastar los archivos informáticos, los agentes localizaron una denuncia previa interpuesta ante la Policía Nacional en Valencia. La propietaria legítima del coche asociado a la numeración investigada aseguraba con rotundidad que ni ella ni su vehículo de motor habían pisado jamás el territorio de las Islas Canarias. Esta pieza del rompecabezas confirmó que los agentes insulares se encontraban ante un presunto delito de falsedad documental mediante el método de matrículas dobladas o clonadas.

La presión policial en el sur de Gran Canaria dio sus frutos de manera inmediata. Durante el despliegue de rastreo, los investigadores localizaron dos vehículos turismos de la misma marca, modelo y color exacto. Ambos coches portaban de manera idéntica la placa de matrícula investigada y se encontraban expuestos de cara al público para su venta en un establecimiento de la zona. Las inspecciones técnicas demostraron que los dos vehículos habían sido sustraídos previamente del interior de una nave industrial. El supuesto propietario actual de los coches alegó ante la Benemérita haberlos adquirido como parte de un “lote” económico, aunque fue incapaz de aportar facturas o contratos que acreditaran de forma legal la transacción de compra.

Identidades falsas y un pacto de silencio entre amigos en Telde

El análisis de la identidad del conductor involucrado en el accidente inicial destapó el verdadero motivo de todo este despliegue delictivo. Los agentes comprobaron que el sospechoso había facilitado de manera fraudulenta los datos filiativos completos de una tercera persona en el momento del choque. El objetivo de esta maniobra era eludir la acción policial, ya que el individuo carecía de carné debido a la pérdida de vigencia de su permiso de conducir y acumulaba, además, una privación judicial activa que le impedía sentarse al volante de cualquier vehículo a motor o ciclomotor.

La investigación dio un giro definitivo al descubrirse los lazos personales entre los implicados. La Guardia Civil reunió indicios sólidos de que el conductor, su acompañante en el momento del accidente y el hombre cuya identidad fue usurpada mantenían una estrecha relación de amistad previa. De hecho, este último testigo tuvo conocimiento pleno de que se estaban utilizando sus datos personales pocos días después del accidente. Sin embargo, decidió ocultar deliberadamente esta información crucial en su declaración inicial ante los investigadores, dificultando de manera consciente la identificación del verdadero autor material para protegerlo de las consecuencias legales.

Las diligencias judiciales ya han sido entregadas formalmente en el Juzgado de Guardia de Telde. Los implicados se enfrentan ahora a un complejo horizonte penal en el archipiélago. El Código Penal vigente en España estipula penas muy severas para este tipo de conductas concertadas. El delito de falsedad en documento oficial por doblar matrículas (artículo 392) puede acarrear penas de seis meses a tres años de prisión; la usurpación de estado civil (artículo 401) suma de seis meses a tres años de cárcel; el robo de vehículos a motor (artículo 241) contempla condenas de uno a cinco años; mientras que el delito de encubrimiento cometido por los allegados (artículo 451) añade penas de seis meses a tres años adicionales de privación de libertad.

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