SOCIEDAD

Nuevas restricciones, ¿sí o no? Los tinerfeños responden

DIARIO DE AVISOS pulsa en la calle la opinión sobre las medidas antiCOVID del Gobierno canario y las que no ha podido aplicar: discrepancia sobre el certificado y aparente mayoría a favor de un toque de queda rechazado por la Justicia

En la calle se respira cierto consenso sobre un toque de queda, pero no hay unanimidad sobre el certificado COVID. Han pasado cuatro días desde que en Tenerife entraron en vigor las nuevas restricciones asociadas al nivel 4 de alerta COVID. Medidas adoptadas por el Gobierno de Canarias para intentar frenar el aumento del número de contagios en la Isla. Entre las que más han dado de qué hablar entre los tinerfeños se encuentra la de la necesidad de acceder, con el certificado COVID, al interior de los locales de hostelería y restauración, y a recintos en los que se desarrollen actividades culturales y deportivas.


El Gobierno autonómico exige, concretamente, presentar la pauta completa de vacunación, demostrar que se ha tenido la enfermedad al menos en los últimos seis meses o presentar una prueba diagnóstica negativa, una PCR, realizada con hasta 72 horas de antelación.


Unas medidas que, sin duda, han generado mucha controversia entre la sociedad. Muchos están a favor y otros muchos en contra. Y es que hay quienes opinan que las nuevas restricciones repiten la senda de una mala e incorrecta gestión de la pandemia por parte de las autoridades y que, en cierta medida, coaccionan y conducen a la vacunación. Opinan que por más restricciones que el Gobierno autonómico implante, no se va a conseguir bajar las cifras de contagios de un virus que hasta el día de ayer dejaba un total de tres personas fallecidas en Canarias y de 943 nuevos positivos en el Archipiélago. Unas cifras que hacen que el total de casos acumulados en las Islas, desde que comenzó la pandemia, ascienda a 77.130, con 12.523 activos, de los que 71 están ingresados en UCI y 436 permanecen en planta. Tenerife sigue siendo la Isla más afectada y hasta ayer registraba 485 positivos, frente a los 371 de Gran Canaria, los 38 de Fuerteventura, los 21 de Lanzarote, los 11 de La Palma, los seis de La Gomera y un único caso en El Hierro.

Entre los que se muestran en contra también se encuentran muchos de los dueños de los bares, restaurantes y gimnasios, que aseguran que llevan casi dos años viendo mermada su actividad. Algo que ha obligado a muchos a tener que cerrar sus puertas porque no podían sobrevivir.
Sin embargo, hay quienes opinan que ante estas cifras, nada positivas, y ante una evidente presión en las UCI de los hospitales es momento de sacrificarse y sumar para poder salir adelante. Consideran que todas las medidas y restricciones que se apliquen van en beneficio de la salud y confían, por tanto, en que estas restricciones arrojen buenos resultados dentro de unas semanas.
DIARIO DE AVISOS ha salido a la calle, concretamente, a las de Santa Cruz, para recoger el sentir de la población. A favor y en contra, así se muestran tanto los jóvenes como los mayores cuando se les pregunta acerca de las nuevas medidas que ya están en vigor en la isla de Tenerife.

Federico trabaja día a día con un compañero en la calle. A él ya le han administrado las dos dosis de la vacuna, pero a su compañero no. “Es una faena muy grande. Lo estamos pasando muy mal. Tengo que entrar a los bares y saco la comida fuera para que él coma”. Cree que estas medidas no son efectivas para frenar los contagios y considera que hay casos como el suyo que deberían tenerse en cuenta. Apuesta por que se vigile más.

Menchu tiene la pauta de vacunación completa y cree que las últimas medidas coartan la libertad de las personas. Es partidaria de llevar un control, pero no de impedir la entrada a un local u otro negocio. “Yo respeto las distancias, me pongo la mascarilla y cumplo todas las medidas para evitar los contagios, pero creo que con estas decisiones se perjudica gravemente a los negocios; muchos están cerrando”. Sin embargo, cree que implantar un toque de queda sería una buena opción.

Josefina es contundente. Explica a DIARIO DE AVISOS que hay que “concienciar a la gente más joven” y cumplir las nuevas medidas que entraron en vigor el lunes. Cree que la situación “se ha descontrolado” y que el Tribunal Supremo tendría que haber permitido el toque de queda. En su familia todos tienen la pauta completa y el certificado COVID. Cuenta que los más jóvenes de su casa no se reúnen para evitar contagiar y contagiarse.

Javier respalda al cien por cien estas medidas para frenar el virus. Y es que considera que “sí ayudan a controlar la curva de contagios”. Apuesta, por tanto, por presentar el certificado COVID para acceder a cualquier bar y restaurante, y por establecer un toque de queda. Además, es partidario de la vacunación. “Si la gente no se vacuna, los casos van a seguir aumentando. Y si no te quieres vacunar, no impidas que los demás hagamos vida normal”.

Laura cree que estas medidas condicionan a la población y que conducen de alguna manera a vacunarse. “Todos deberíamos tener la libertad de decidir si nos vacunamos o no, pero es cierto que se ha demostrado que las vacunas son seguras y que el porcentaje de contagios y los síntomas entre vacunados es menor”. Aplaude que pidan el certificado COVID y se lamenta de que la justicia no establezca un toque de queda. “La población no sabe controlarse ni dónde está la responsabilidad”.

A Begoña le parece “excesivo tener que enseñar un certificado para entrar en un negocio”. Solo ha recibido la primera dosis de la vacuna, la segunda le toca en agosto. Si quisiera no podría entrar al interior de ningún bar, restaurante o gimnasio. Cree que la medida “obliga de alguna manera a vacunarse”, pero considera que “es lo que toca por nuestra salud y por la de los demás”. Esta joven confiesa que “la gente hace lo que quiere” y que por ese motivo no cree que el toque de queda funcionase.

Ulises está vacunado, pero no tiene el certificado COVID. Cuenta que fue a una cafetería y se lo pidieron. Al no tenerlo, se sentó en la terraza. “No me importó, pero yo solo quería tomar un cortado en la barra. No tiene sentido”. Cree que así no van a frenar los contagios y se pregunta: “¿De qué vale que no te tomes un cortado en la barra de un bar, pero después se sienten hasta cuatro personas en una mesa, en la terraza y se quiten la mascarilla?”.

Nereida es maestra vacunada. No tiene problema para presentar el certificado COVID porque asegura que “si no sumamos, no salimos de esta”, pero no entiende cómo no piden el DNI para comprobar su identidad. “¿Cómo saben que soy yo? Salvo que te conozcan en el local, cualquiera puede presentar el certificado de otra persona. Y esto es lo que creo que no tiene mucho sentido”. Dice que es momento de restricciones, pues “cuando se abre la mano la gente no responde”.