visiones atlánticas

Parálisis de Tenerife

Con el Puerto de los Cristianos colapsado por el tráfico marítimo y sin posibilidad de crecer, no hay otra opción que la propuesta en el Puerto de Fonsalía

El ejercicio de la política ha acabado formulado en un ‘multinivel’, donde es posible sostener realidades opuestas. El Pleno del Cabildo de Tenerife, rechazó una moción de Podemos contra el Puerto de Fonsalía en Guía de Isora, que defendía el resto de las fuerzas políticas, PSOE, Ciudadanos, PP y CC. Podemos se irroga una representación de la sociedad civil que no tiene, tan escasa como el soporte político con que cuenta. Con el Puerto de los Cristianos, colapsado por el tráfico marítimo, accesibilidad limitada y soporte en tierra inexistente y sin posibilidad de crecer, no hay otra opción para esta infraestructura, que la propuesta en el Puerto de Fonsalía.

El primer tema a abordar es el ‘competencial’, aún no iniciado. Donde Fonsalía debe pasar a depender de Puertos del Estado y los Cristianos, incorporarse en la red de Puertos Canarios, fácilmente reconvertible. Tenerife necesita en paralelo ampliar su terminal del Aeropuerto Sur, cerrar y reforzar el Anillo Insular, junto con el Puerto de Fonsalía. Que se sitúa en el baricentro de las 4 islas de la provincia, en la distancia más corta a la Gomera y cercana a la Palma. Tiene el mejor clima marítimo de Canarias, se localiza enteramente en el mar, con efectos ambientales asumibles. Su mayor beneficio, la dinamización de las Islas Verdes, que están perdiendo población de hecho, actividad y economía. Cualquier desarrollo exige una estrategia público-privada concertada, un plan económico cierto y un soporte normativo ágil. Para posicionar el puerto en la Red Transeuropea de Transporte, que conforma uno de los pilares del desarrollo regional de la Unión Europea, y podrá financiarse con las propias ayudas UE. Fonsalía está llamada a ser una potente infraestructura inteligente, capaz de impulsar actividad, economía y empleo para las 3 Islas Verdes asociadas.

Fonsalía no está aún situado competencialmente, con un gobierno regional que se mueve en el ‘multinivel’ y con ello bloquea la operación. La Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, mantiene a escondidas posición contraria a la del Cabildo de Tenerife, que se traslada a la utilización del gas como energía complementaria, al conflicto del Hotel de la Tejita que finalmente resolvió Madrid, ante la deriva de las reclamaciones patrimoniales, o como en la última desclasificación de los hoteles de Punta de Abona, que nos lleva a la inseguridad jurídica, degradando la marca turística Canarias. Esta situación bloquea el Puerto de Fonsalía, inflacionado con el discurso verde, que en una isla como Tenerife, con 1 millón de habitantes, sobre 1000 km2 de suelo útil, obliga a los equilibrios del desarrollo sostenible, economía, sociedad, medioambiente y cultura.

La derivada ‘multinivel’ implica que en Tenerife, cualquier actividad sobre el territorio se ralentiza o paraliza. El reciente Decreto de septiembre 2020 de Simplificación, para el impulso de los sectores primario, energético, turístico y territorial de Canarias, quedó atrapado en las ruedas de las administraciones y sus funcionarios irresponsables que no funcionan, menos ahora con la pandemia. Vemos respuestas diferentes en Gran Canaria, donde su cultura pública admite soluciones más ágiles y viables. No tachando al promotor y a sus técnicos como enemigos, sino como colaboradores necesarios. Y algo más práctico, planificar exige anticiparse, mediante una estrategia de gobierno participada que no existe y está en conflicto Autonomía y Cabildos. Una acción con disposición de medios económicos y técnicos dispuestos de antemano, no como en el caso de los proyectos que en Tenerife no existen y con un marco normativo no para poner pegas, sino para resolver los asuntos del ciudadano. Cultura inexistente en Tenerife, que nos mantiene paralizados.

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