tribuna

Somos hijos de una isla

Por José Julián Mena

Somos hijos de una isla y dependemos de nuestros puertos. Para las comunicaciones con La Gomera, La Palma y el Hierro, la infraestructura básica es el puerto de Los Cristianos y así ha quedado en la memoria colectiva en estos últimos días, con los efectivos de bomberos saliendo desde Arona hacia la isla bonita, afectada por el fuego.
Este puerto, además, es utilizado diariamente por miles de personas para desplazarse y es pieza logística básica para el traslado de todo tipo de productos y mercancías. De hecho, es uno de los principales de España en cuanto al tráfico de pasajeros y forma parte de la estructura básica del sistema de transporte interinsular.
Este puerto está abrigado y rodeado por la ciudad de Los Cristianos. Ciudad residencial y turística, y punto neurálgico del Sur en cuanto a que alberga en su seno las sedes de las más importantes instancias administrativas y empresariales. Ambos han crecido paralelamente y no puede entenderse la ciudad sin su puerto, pero también la bahía de Los Cristianos tiene un importantísimo valor turístico y paisajístico, además de una importante tradición de pesca artesanal.
El principal argumento que se ha esgrimido a favor de un nuevo puerto en Fonsalía, en el municipio de Guía de Isora, que sustituya al de Los Cristianos en su función de transporte de personas y mercancías, ha sido el de las dificultades de movilidad que genera el puerto a la ciudad y la ciudad al puerto.
El puerto de Fonsalía es un proyecto que lleva encima de la mesa dos décadas, para el que se han realizado ya algunas inversiones viarias, pero que tiene un inconveniente importante y decisivo: el grave daño medioambiental que supondría. Arrasar con una gran zona de suelo potencialmente agrícola en una isla que está perdiendo sus cultivos de manera alarmante. Asimismo, supondría una grave perturbación en un lugar de la isla que está reconocido a nivel mundial por su biodiversidad marina, considerado un santuario de ballenas.
En los tiempos que vivimos, en los cuales nuestro abuso de la naturaleza está mostrando sus consecuencias en forma de cambio climático o pandemia, no podemos seguir apostando por proyectos insostenibles, agotando suelo y recursos. Al contrario, los responsables políticos debemos transitar hacia un desarrollo más respetuoso con el medioambiente y dar soluciones imaginativas y de rehabilitación y adecuación en la medida de lo posible.
Nuestra sociedad apuesta de manera clara y mayoritaria por la preservación de nuestros valores naturales, de nuestro paisaje, tenemos la obligación de ser correa de transmisión de esas aspiraciones. Cambiemos nuestra perspectiva y apostemos claramente por buscar una solución a los problemas de movilidad y de desarrollo urbano de la ciudad y Puerto de Los Cristianos. Para esta misión el Ayuntamiento necesita de todas las administraciones, desde el Cabildo, pasando por el Gobierno hasta el Estado.
Los Cristianos, con la importancia que tiene y el tránsito que soporta de pasajeros y mercancías, merece una inversión importante, pensando en la ciudad, en Tenerife y en el conjunto de las islas occidentales: menos de cuarenta millones de euros para su modernización frente a los 200 millones de euros de Fonsalía. Necesitamos proyectos sostenibles, también desde el punto de vista económico.
Arona y el gobierno que presido están dispuestos a apostar por Los Cristianos, por una mejora de sus vías y conexiones con la autopista, por una modernización de su trama urbana que mejoren la vida de sus habitantes, y por inversiones para rehabilitar su bahía, renaturalizándola, y preservando sus valores paisajísticos a la par que se mantienen los usos portuarios.
Somos hijos de una isla. Cuidémosla con cabeza y con corazón.

*Alcalde de Arona

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