erupción en la palma

Pulmones, ojos y piel: lo que hay que cuidar ante el volcán

Salud Pública recuerda a la población que debe protegerse de los efectos nocivos provocados por el fenómeno natural
En el exterior hay que usar mascarilla FFP2.

La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias recordó ayer a la población la necesidad de tomar medidas de protección de la salud frente a la exposición a emanaciones volcánicas como las que se están registrando en la erupción activa de la isla de La Palma. Así, las elevadas concentraciones de gases y partículas procedentes de las cenizas pueden producir fundamentalmente efectos respiratorios y oculares, y sobre la piel si no está cubierta.

Las personas más vulnerables y que pueden presentar efectos más severos son aquellas con problemas de salud previo en su sistema respiratorio, o que padecen enfermedades crónicas: bronquitis, enfisema, o los que sufren asma, así como los ancianos, y los niños en general. Entre los efectos respiratorios figura la irritación de las vías respiratorias, dando lugar a una mayor secreción, que provoca accesos de tos y dificultad respiratoria, así como irritación y dolor de garganta acompañado de tos seca, si bien las personas con problemas pulmonares previos pueden desarrollar síntomas severos de bronquitis que persisten unos días tras la exposición a las cenizas y gases: tos seca, secreciones, sibilancias (pitidos) o disnea (falta de aire) y sensación de tensión en el pecho. Los niños, mujeres embarazadas, ancianos y personas que sufren asma u otros problemas pulmonares o cardíacos son las de mayor riesgo, por lo que deben evitar la exposición y el contacto con las cenizas volcánicas, destaca la nota. En cuanto a las afecciones oculares, indica que el contacto de la arenilla de las cenizas en los ojos puede ocasionar abrasiones en la córnea y sensación de un cuerpo extraño en los ojos; conjuntivitis aguda debido a la presencia de cenizas que produce ardor en los ojos y fotosensibilidad, y dolor ocular, escozor, secreción pegajosa o lagrimeo. En relación a la piel, advierte de irritación y enrojecimiento por el contacto con las cenizas volcánicas, especialmente si es ácida, e infecciones secundarias al rascado. Y, en general, desde Sanidad se informa de que, mientras dure una lluvia de cenizas, se debe evitar la permanencia en el exterior cuando no sea estrictamente necesario. En cuanto al agua de abastecimiento público domiciliario, es segura.

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