Erupción en La Palma

Massieu, centro de reconstrucción de las vidas de los palmeros

El edificio del siglo XVII alberga la oficina de atención a los damnificados por la erupción del Cumbre Vieja, que entró en funcionamiento el día 1 y continúa incorporando técnicos

El consejero regional de Vivienda, Sebastián Franquis, ayer, en una visita a la Casa Massieu de Argual, junto a personal de la oficina | DA

Un paraje singular, histórico, emblemático, de Los Llanos de Aridane, el Llano de Argual, ha sido el escogido por las autoridades canarias -y palmeras- para emplazar la oficina de atención a los ciudadanos afectados, directa o indirectamente, por la erupción del volcán de Cumbre Vieja. Hasta ahora, la Casa Massieu había albergado las instalaciones de la UNED en su planta alta, sin embargo, vista la amplia demanda por parte de los habitantes de la Isla Bonita y el tiempo que se puede prolongar tanto el fenómeno natural como sus secuelas, las dependencias de la institución académica serán trasladadas a otra ubicación y el edificio del siglo XVII se destinará exclusivamente a dar aliento a los damnificados por una de las mayores catástrofes de la historia del Archipiélago.

El punto de información y consulta fue puesto en marcha el pasado día 1. En él trabajarán entre 30 y 40 técnicos de distintas ramas, toda vez que las administraciones implicadas, desde el Gobierno estatal hasta el regional, pasando por el Cabildo y los ayuntamientos del Valle de Aridane, han suscrito convenios con los colegios profesionales de materias vinculadas a la reconstrucción que está por venir. Se trata de trabajadores sociales, psicólogos, aparejadores, juristas y funcionarios que intentarán dar respuesta a las víctimas en un amplio sentido del término. Se consideran tales las que han perdido sus hogares, pero también las que, al permanecer evacuadas, no tienen ingresos económicos o un inmueble en el que pernoctar, más allá de los habilitados de urgencia o las casas de familiares y amigos.

Ayer por la mañana, en el pasillo principal de la Casa Massieu, al lado izquierdo y derecho, todas las sillas estaban ocupadas. En ellas se encontraban, con caras que lo decían todo, empleados del sector turístico, propietarios de viviendas vacacionales, plataneros o, simplemente, personas que de un día para otro vieron desaparecer lo que tantos años -o décadas- les había costado construir. El Gobierno ha llevado a cabo un esfuerzo sin precedentes, con la aprobación esta semana en Consejo de Ministros de un paquete para la denominada reconstrucción de La Palma que supera los 200 millones de euros, a los que se prevé que se puedan sumar aún más recursos. No obstante, en la emblemática casa del barrio de Argual se percibían dudas: “A ver si llegan”. La gente continúa en shock, y las promesas incumplidas del pasado pesan, si bien esta situación no es comparable con ningún suceso que haya podido tener lugar en Canarias.

Al frente de la oficina se encuentran dos políticos palmeros conocidos por su extenso conocimiento acerca del funcionamiento de la Administración. Miguel Ángel Pulido (NC) y Sergio Matos (PSOE) no despegaban ayer la oreja del teléfono. Estos días, coordinan el montaje de todos los equipos necesarios para que el recurso esté activo: desde la infraestructura informática y de telecomunicaciones, hasta el mobiliario y el personal. Pulido, que ha desempeñado diferentes cargos a lo largo de los últimos años, incluyendo el de director general de Vivienda del Gobierno de Canarias o viceconsejero de Política Territorial, se encarga de las gestiones de carácter logístico y operativo, mientras Matos, exalcalde de la capital palmera y exsenador, toma las riendas de la parte social de la oficina, de la mano de los equipos de trabajo que se están conformando, del mismo modo que planificará acciones junto al tercer sector; entidades que llegan donde las instituciones no pueden.

De otro lado, se halla el viceconsejero de Presidencia del Ejecutivo autonómico, Antonio Olivera, quien tiene encomendada la tarea de repartir el juego entre los departamentos del Gobierno. De hecho, es el enlace entre las necesidades que se detecten en la oficina y el Consejo de Gobierno, donde se podrá dar luz verde a marcos legislativos, medios económicos y materiales que faciliten el trabajo que ahí se desarrolla y que, según previsiones, puede dilatarse durante meses o quizá años, considerando además la atención psicológica que se presta a las familias golpeadas por la tragedia, que se une a otras circunstancias personales en algunos casos, como, por ejemplo, el fallecimiento de seres queridos, constituyendo un verdadero duelo.

LISTADOS

Por momentos, en los exteriores del edificio se formaban colas. Mediante las publicaciones realizadas por Cabildo, Gobierno y ayuntamientos, los damnificados han conocido la existencia de la oficina y han acudido para apuntarse en los listados que se están elaborando. Se recomienda ir, en primera instancia, a los Servicios Sociales de cada municipio, con el objetivo de que se efectúen los informes de situación pertinentes. En ellos constan datos como las pérdidas sufridas, el estado alojativo, las circunstancias laborales o los ingresos. Con esos parámetros, las autoridades establecerán prioridades en la puesta a disposición de las viviendas que está a punto de adquirir el Gobierno de Canarias, poniendo el acento en los sectores más vulnerables de la población.

Miguel Ángel Pulido destacaba, en declaraciones al DIARIO, las ayudas sociales, económicas y de incentivo fiscal aprobadas por el Gobierno, al igual que la redacción de un decreto para regular la concesión de salvavidas ante emergencias como erupciones volcánicas, incendios o inundaciones; un documento que será aprobado próximamente en el Consejo de Gobierno y que servirá de base, según dice, para poder reducir los plazos de reacción en futuros escenarios de catástrofe. Sergio Matos, por su parte, incide en el hecho de que las administraciones han buscado la armonía de procedimientos para ser resolutivas, logrando una cooperación “única”. Además, el socialista recalca que el Ejecutivo “tiene el compromiso de poner el personal que se necesario para atender esta emergencia social” que está trayendo consigo el volcán.

Uno de los golpeados por esa emergencia es Carlos, que aguardaba en la entrada de la Casa Massieu junto a su esposa y su cuñada. Él trabajaba como músico en hoteles y ahora está desempleado; no hay turistas, no hay entretenimiento. “Vamos a ver qué nos dicen”, comenta. El horizonte, por ahora, es difuso, translúcido, incierto.