viernes a la sombra

Pandora

Primero fueron los Panama Papers, en 2016, y un año después, los Paradise Papers. Papeles, documentos que probaban algo más que relaciones tormentosas con enriquecimientos, comisiones y evasiones fiscales, presuntamente a cargo de familias y gobernantes a la sombra de los poderes públicos. Ahora, un consorcio internacional de periodistas da a conocer una tercera entrega de este tipo documental, los Pandora Papers, un nombre visiblemente vinculado a aquel mítico recipiente de la mitología griega tomado de la historia de Pandora, la primera mujer creada por Hefesto por orden de Zeus que contenía todos los males del mundo.

(La historia señala que Zeus, ansioso de venganza contra Prometeo, por haber robado el fuego y dárselo a los humanos, presentó al hermano de este, Epimeteo, una mujer llamada Pandora, con la que se casó. Puede leerse en Wikipedia que, como regalo de bodas, Pandora recibió un misterioso pithos una tinaja ovalada, aunque actualmente sea citada y aceptada como una caja -con instrucciones de no abrirlo bajo ningún concepto. Los dioses habían otorgado a Pandora una gran curiosidad, por lo que decidió abrir la tinaja para ver qué había dentro. Al abrirlo, escaparon de su interior todos los males del mundo. Cuando atinó a cerrarla, solo quedaba en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza, el único bien que los dioses habían metido en ella. De esta historia surgió la expresión “la esperanza es lo último que se pierde”. Hoy en día, “abrir una caja de Pandora” significa hacer una acción en apariencia pequeña o inofensiva, pero que puede traer consecuencias catastróficas).

Bien, pues cualquier sabe lo que nos deparará esta publicación de documentos cuando menos comprometedores. Familias reales, gobernantes, empresarios y multimillonarios aparecen involucrados en operaciones y transacciones que engloban inmuebles valorados en millones de libras, fondos de reptiles y lujosas embarcaciones. El profesor Ronen Palan, de la Universidad de Londres, experto en paraísos fiscales, considera en sus análisis que hay poco nuevo bajo este sol no tan abrasador de las trampas, del aprovechamiento y de los fraudes, ese que ilumina a los autoconsiderados patriotas, al menos en nuestro país. Palan califica de fascinante que muchos de los implicados en el caso sabían que sus actividades se acabarían conociendo, “y, sin embargo, siguieron optando por estructuras offshore opacas. Supongo que cualquier reticencia inicial sería vencida por la codicia y por la certeza de que nadie les impediría hacerlo”.

El caso es que todo da a entender que se está llegado al límite de lo que puede hacerse mediante la transparencia. Los expertos coinciden en que habrá más filtraciones con contenidos similares. Por eso, aún a riesgo de una saturación informativa sobre quiénes son los protagonistas, el asunto pueda interesar poco. La gente se inhibe o se encoge de hombros, y qué vas a hacer. Sin embargo, las consecuencias son reales, con evidentes perjuicios para la inmensa mayoría de la población.

Luego es evidente que esa acción, aparentemente inofensiva o de escasa entidad, que es abrir la caja de Pandora, puede acarrear repercusiones muy pero que muy dañinas. Los papeles de esta vez hablan por sí solos.

TE RECOMENDAMOS