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Alertan sobre una popular mantequilla del ‘súper’ y exigen una rectificación

La información con la que se publicita podría ser engañosa
Espirales de mantequilla. Gtres

Es posible que nos hayamos hecho la pregunta ‘de trivial’ en algún momento: ¿Por qué consideramos a la mantequilla una grasa en lugar de un lácteo si, como todo el mundo sabe, proviene de la leche? La respuesta tiene importantes consideraciones nutricionales, porque los perfiles alimentarios son muy diferentes en ambos casos y las recomendaciones de consumo van en direcciones opuestas. Y los productores pueden tratar de explotar la ambigüedad a su favor, como recientemente ha detectado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)

Así, la OCU ha detectado mantequillas que se están promocionando como parte de una recomendación nutricional, la de tomar ‘3 lácteos al día’. “Es evidente el interés nutricional de la leche y sus derivados”, explican desde la Organización, destacando el contenido en proteínas y sobre todo en calcio de estos productos básicos para la producción alimentaria en España, como recordaba Consumidor Global. “En este grupo se hacen equivalencias entre la leche, el yogur natural y el queso (aunque en este último producto interviene otro componente nutricional, la sal, que hay que tener en cuenta)”.

A la hora de contabilizar la recomendación de lácteos, la OCU enumera los siguientes: “Un vaso de leche de 250 ml; Dos yogures (o sea, 250 g en total); Una porción de queso fresco (o sea, 100 g); Tres cucharas soperas de queso rallado; 30 a 40 g de queso de pasta dura o curado o queso azul; 40 a 60 g de queso de pasta blanda de corteza blanca”. La mantequilla, ya esté untada en una tostada o forme parte de la receta de un alimento, “no es una ración de lácteo recomendable”.

El motivo reside en que la mantequilla se elabora a partir de la nata, que es la grasa de la leche de la vaca. “La mantequilla es una grasa animal, cuyo consumo debe ser, como tal, más ocasional y en poca cantidad”, advierte la OCU. “Se trata de un producto cuyo interés nutricional radica en su contenido en grasas y vitaminas liposolubles (A y D fundamentalmente)”. Sin embargo, la Organización ya ha dejado claro en un artículo anterior que ni la mantequilla ni su alternativa vegetal, la margarina, son idóneas.

“La mantequilla tradicional se elabora a partir de la crema de la leche, de la que se va eliminando agua (desuerado) hasta alcanzar una masa homogénea con un contenido en grasa superior al 80%. No obstante, en los últimos tiempos han aparecido algunas mantequillas con un porcentaje inferior de grasa”, explica la OCU. Si la mantequilla incluye sal, esta supone un 2%.

Las variantes con menos grasa son: Mantequilla tres cuartos (3/4), con un contenido de grasa reducido (60-62%); Semimantequilla, de bajo contenido graso (39-41%); Materia grasa láctea para untar, que son mantequillas que no encajan en ninguno de los apartados anteriores, por su porcentaje de grasa; y finalmente Mantequillas ligeras o light, que al menos tienen que presentar una reducción de su contenido graso en un 30% con respecto a una mantequilla tradicional.

Ninguna de estas versiones, sin embargo, supera a la grasa alimentaria por excelencia, el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE). “Primero, porque es rico en ácidos grasos esenciales; segundo, porque ayuda a mantener el nivel adecuado de colesterol malo; tercero, porque contiene antioxidantes; y cuarto, porque no incluye aditivos”.

No es un lácteo

La OCU lamenta dentro de su campaña de identificación de bulos alimentarios  #Nocuela que haya “quien pretenda hacer pasar la mantequilla por un lácteo saludable e incluso usen la recomendación ‘3 lácteos al día’ en el envase. Y eso está sucediendo, como vemos en la mantequilla Mediterránea fácil de untar de Central Lechera Asturiana.

“En su afán por dar una imagen más saludable a sus productos, los fabricantes ya no solo se limitan en añadir ingredientes funcionales, sino que hacen recomendaciones nutricionales que no son ciertas: asimilar la mantequilla a un lácteo, #NoCuela a nivel nutricional, porque la mantequilla o las grasas de untar elaboradas a partir de la nata de la leche son desde el punto de vista nutricional, una grasa, y su consumo debe ceñirse a las recomendaciones para las grasas”, concluyen desde la Organización.

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